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El hermano Beck insta a los jóvenes a salir de la mediocridad

Por Por Marianne Holman, redactora de Church News

  • 24 septiembre 2013

“Me gustaría alentar a cada uno de ustedes a estar más cómodos al ser discípulos de Cristo”, el hermano David L. Beck, presidente general de los Hombres Jóvenes, le dijo a los alumnos de seminario en Utah, en un devocional que se realizó al comienzo del año escolar.

“No se conformen con la mediocridad”, dijo el hermano David L. Beck, presidente general de los Hombres Jóvenes, a los jóvenes en el área del Condado Davis, Utah, el 15 de septiembre en un devocional que se realizó en el Centro Regional Bountiful.

“Ésta es una época emocionante: el comienzo de un nuevo año escolar… Parece que todos pasamos por días difíciles, momentos difíciles y a veces es muy difícil seguir adelante y estar entusiasmados en ir a la escuela”, dijo él. Con el comienzo de un año escolar vienen los ajustes, ajustes a las clases, los maestros, las tareas y el cambio de ritmo que proviene por estar en la escuela, dijo él.

“Algunos de ustedes tal vez piensen: ‘¿Cómo puedo evitar hacer tanto trabajo este año?’”, dijo el hermano Beck.

“No se permitan ser perezosos. A quienes mucho se da, mucho se le demandará y el Señor los ha bendecido mucho”, dijo él.

Hablando del folleto Para la Fortaleza de la Juventud, el hermano Beck hizo hincapié en la norma de dignidad que el Señor ha establecido y la importancia de fijarse metas.

“Se nos enseña que debemos fijar metas elevadas. Aliento a cada uno de ustedes a que no se fijen metas bajas. No se permitan hacer cosas fáciles este año. Trabajen arduamente, tomen esas clases difíciles y hagan lo mejor que puedan”.

Al compartir una experiencia que tuvo cuando era alumno en la escuela secundaria, el hermano Beck habló de cuando regresó de la escuela y le contó a su madre como le había ido en un examen.

“Le dije que no me había ido muy bien, ella me sentó y me dijo: ‘David, tu puedes hacer algo mucho mejor que eso. Cuando eres mediocre eres lo mejor de lo peor y lo peor de lo mejor. No seas mediocre’.

“No lo olvidé. Ella me desafió a salir de la mediocridad y a hacer lo mejor que pueda. Esta noche, al empezar esta nueva aventura de un año escolar, ruego a cada uno de ustedes que no se conformen con la mediocridad. Fijen metas elevadas y hagan cosas difíciles… Corran ese riesgo, que de otra manera no lo harían o por lo general no tendrían. Esfuércense y no se permitan ser menos de lo que Dios desea que sean”.

Hay una persona que hizo lo mejor a lo largo de Su vida, el Salvador, él enseñó.

“Jesús nunca fue mediocre en Su vida. Él siempre hizo la voluntad del Padre en todas las cosas desde el principio. Llegó a ser la luz y la vida del mundo, y en la actualidad, cada uno de nosotros en la reunión sacramental tenemos el privilegio de tomar la Santa Cena. Tenemos la oportunidad de renovar ese convenio especial de discipulado, que tomamos sobre nosotros el nombre de Cristo. Reconocemos y guardamos Sus mandamientos”.


A veces el temor de lo que otras personas puedan pensar debilita nuestra confianza en el Evangelio. “Me gustaría alentar a cada uno de ustedes a estar más cómodos al ser discípulos de Cristo, a que se sientan bien al respecto, a no avergonzarse, a no disculparse por sus creencias y verdaderamente guardar ese convenio [bautismal] de tomar sobre ustedes mismos Su nombre y ser conocidos como seguidores de Cristo”, dijo él.


Ser un discípulo de Cristo es seguir las normas que se encuentran en el folleto Para la Fortaleza de la Juventud. El hermano Beck alentó a los alumnos a tener cuidado con la tecnología y a usarla para bien. También animó a los jóvenes a permanecer sexualmente puros al ser castos en un mundo que enseña lo contrario. Animó a los oyentes a ser modestos en la vestimenta y apariencia, y en todos los aspectos de la vida. “Tenemos que elevarnos por encima de nosotros mismos y ser un estandarte a las naciones”, dijo él.

El hermano Beck pidió a los jóvenes que piensen en alguien que saben es una influencia para bien en la escuela, y él permitió a algunos de ellos subir al púlpito para compartir sus historias. A medida que contaban las historias de sus amigos y compañeros, el hermano Beck hizo hincapié en que los alumnos eran amables con los demás y felices. Él compartió un relato de una mujer joven que estaba siendo intimidada en la escuela y la diferencia que un joven hizo en ser amable con ella. También es a través de la bondad que los jóvenes de la Iglesia pueden ayudar a los demás a acercarse más a Cristo.

“En este año, los invito a levantarse y brillar”, dijo el hermano Beck. “Les prometo que serán más felices”.