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La Iglesia dona equipos de pesca a Japón

Por Conan Grames, director de asuntos públicos del Área Asia Norte

  • 15 de noviembre de 2011

Líderes de sacerdocio frente a tres vehículos donados por la Iglesia en Kuji.

En menos de ocho meses después del terremoto y tsunami en Japón, el 10 de noviembre de 2011, él élder Koichi Aoyagi, de los Setenta, segundo consejero de la presidencia del Área Asia Norte, junto con los líderes del sacerdocio y personal de la Iglesia, viajaron a un área remota en la costa de Tohoku, Japón y donaron equipos y suministros a los pescadores devastados de esa región, sumándose a la ayuda ya brindada por la Iglesia a otras localidades.

Las donaciones, además de los casi 22.000 voluntarios patrocinados por la Iglesia que trabajaron en la región, son parte de un esfuerzo continuo de la Iglesia para ayudar a las personas en Tohoku a recuperarse del desastre del 11 de marzo, ahora conocido como el gran terremoto del este de Japón.

En la ciudad de Kuji, la Iglesia proporcionó tres camiones, 4.500 redes, 3.000 jaulas para pulpos y otros varios suministros a la cooperativa de pescadores local. Kuji tiene una población de cerca de 35.000 personas con 1.200 pescadores. La flota pesquera fue casi completamente destruida por el tsunami.

Kenichiro Saikachi, quien preside la cooperativa de pescadores, agradeció a la Iglesia por la donación diciendo: “Para nosotros, quienes recibimos el impacto de este gran desastre, la donación de su Iglesia hoy es un acto tranquilizador de bondad”.

Después el equipo de la Iglesia viajó 30 minutos por la costa rocosa e hizo una donación en el pequeño pueblo de Noda Mura, en donde antes del tsunami había cerca de 4.000 residentes. Muchos murieron y la mayoría de las casas quedaron destruidas. Lo mismo sucedió con la economía local, la pesca.

La donación de la Iglesia incluyó camiones con equipos de refrigeración y peceras, un montacargas, una balanza digital de gran capacidad y 70 contenedores grandes para recoger la pesca del día. Tanto el alcalde como el presidente de la cooperativa estaban conmovidos por la ayuda que habían recibido de personas que no conocían antes de que el terremoto los uniera.

Las donaciones para los pueblos las sugirió Kazumoto Domon, presidente de la Rama Odate, quien había realizado negocios con Kyoichi Shimizu, un miembro recientemente elegido de la asamblea de la prefectura Iwate.

El Sr. Shimizu agradeció al presidente Domon por su llamada telefónica y su oferta de ayudar después del tsunami. Después expresó su profundo agradecimiento a las personas de la Iglesia que fueron al área “como si fueran nuestros propios hermanos y hermanas”. Reconoció que la ayuda humanitaria que pagó por estas donaciones habían llegado de miembros de todo el mundo en un esfuerzo por ayudar a recuperarse a las localidades de Japón.

Al hablar a los pescadores, el élder Aoyagi contó un relato del Nuevo Testamento.

“Cuando Jesucristo comenzó a enseñar a la gente y a establecer Su Iglesia, fue a la orilla y eligió a Simón Pedro, un pescador, y a otros pescadores que trabajaban con él para que fueran Sus discípulos”, contó. “Eran hombres puros, humildes, honestos, y diligentes. Ellos fueron quienes edificaron la Iglesia de Cristo en la tierra. Tiene un significado especial para nosotros el hacer hoy esta donación a ustedes”.