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ID establece acuerdos de colaboración con empleados satisfactorios

  • 25 marzo 2011

Muchos identifican a las Industrias Deseret con una cadena de tiendas de artículos de segunda mano, pero también es el lugar donde los empleados tienen la oportunidad de entablar convenios de asociación laboral con negocios locales a fin de recibir formación práctica en el ámbito de su interés.

Ariela acababa de emigrar de Perú a los Estados Unidos y aunque hablaba inglés y español y tenía un título universitario, no contaba con experiencia en el ambito laboral estadounidense y se sentía insegura en cuanto a encontrar empleo. Su obispo le sugirió que trabajara con Industrias Deseret (ID), una entidad de rehabilitación vocacional sin fines de lucro que también actúa como cadena de tiendas de artículos de segunda mano patrocinada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Al poco de empezar a trabajar en su ID local, Ariela se apuntó al convenio de asociación comercial de ID, donde pudo disfrutar de una experiencia similar a la de una práctica en una compañía local de servicios jurídicos gubernamentales, donde aprendió procedimientos empresariales básicos. No tardó en sentirse cómoda con sus habilidades profesionales y fue capaz de hallar empleo permanente.

El convenio de asociación comercial de ID

La de Ariela es una de las miles de historias de éxito que ha producido el convenio de asociación comercial.

Este programa existe en cada una de las 43 instalaciones de ID, así como en 12 centros de empleo, tres de los cuales se hallan en México, Filipinas y Haití. Tras obtener una referencia de su obispo SUD, las personas interesadas en el programa deben contactar con el centro local de ID o con un centro de empleo SUD.

Mediante este convenio, ID establece acuerdos de colaboración con compañías locales que permiten a los asociados formarse en un ámbito de su interés. Se trata de una situación en la que todos salen ganando: ID cumple con su misión de ayudar a las personas a ayudarse a sí mismas pagándole al asociado su salario, el seguro y sus prestaciones laborales; la compañía recibe un empleado sin costo alguno; y el asociado recibe un salario y formación. Muchos convenios de asociación comercial culminan con una oferta de empleo o una recomendación.

Orígenes inspirados

En 2004, Danny Brock, de Bountiful, Utah, EE. UU., fue llamado a servir como presidente de la Misión Sudáfrica Durban. Tras dejar su empleo como vicepresidente de Aladdin Industries, el hermano Brock y su esposa, Kelly Lynn, pasaron tres años sirviendo a los misioneros y a las personas de Sudáfrica.

Regresaron a casa en 2007, desempleados. Durante ocho meses, el hermano Brock trabajó en los Servicios de Desempleo de la Manzana de Bienestar, donde ayudaba a líderes del sacerdocio a encontrar empleo. 

“Llegaba a casa muy animado y le decía a mi familia: ‘¡Eh, ayudé a encontrar trabajo a tal presidente de estaca o a tal obispo!’ ”, dice. “Y mis hijos me preguntaban: ‘Bien, ¿y por qué no consigues trabajo tú?’ ”.

La inspiración llegó cuando aunó la labor que estaba desarrollando en la Manzana de Bienestar con su servicio como presidente de misión. Durante su servicio en África, el hermano Brock se percató de cuánto padecían algunos misioneros que regresaban a casa para toparse con el desempleo y la pobreza tras su ajetreados y arduos días de servicio misional. Muchos tenían dificultades para guardar los mandamientos y se inactivaban.

Se dio cuenta de que si lograba encontrarles un empleo tan pronto como regresaban a casa, llegaban a ser líderes en sus unidades y comunidades, se casaban, se mantenían alejados de los problemas y tenían éxito.

“El empleo y el trabajo no sólo nos permiten pagar las facturas, sino también nuestras otras obligaciones (como el diezmo) y podemos ayudar a otras personas”, dijo el hermano Brock. “Cuando uno no siente que las cosas marchan bien, es fácil confundirse. Trabajar es una de las mejores maneras de mantenerse alejado de los problemas, y se duerme mejor por la noche al saber que uno ha contribuido y logrado algo”.

Siguiendo ese principio, el hermano Brock contribuyó a tejer una red de contactos y encontrar empleos para las personas que llegaban a los Servicios de Empleo de Bienestar, y en 2008, el Obispado Presidente de la Iglesia concedió su aprobación para que iniciara el convenio de asociación comercial de ID.

Porqué todos ganan

En la actualidad, se han efectuado 1500 colocaciones en convenios de asociación comercial a través de ID. Aproximadamente la mitad de ellas han derivado en contratos de tiempo completo. Ocho de cada 10 colocaciones se realizan con compañías que han colaborado anteriormente con ID.

“Al principio las compañías quieren nuestra gente porque consiguen mano de obra gratuita”, dice el hermano Brock. “Pero pasado un tiempo... deciden que lo que realmente les gusta es ayudar a alguien”.

Antes de poder entrar en el convenio de asociación comercial, los asociados de ID pasan por una evaluación rigurosa, se les habilita para trabajar, y se les forma en carácter, hábitos laborales y relaciones comerciales a fin de garantizar su capacidad y que estén informados.

Muchas compañías que suelen colaborar de manera habitual han permitido a ID el acceso a sus programas especializados de capacitación para que los asociados que concierten un convenio de asociación puedan iniciar su colaboración bien preparados y plenamente formados. 

“Lo bello es que los asociados realmente hacen aquello que desean hacer”, destaca el hermano Brock. “Peluquería canina, contratista, llevar registros financieros, soldador, asistencia sanitaria... mencione cualquier ocupación y nosotros podemos establecer un convenio de asociación”.

Además de incrementar las aptitudes, las acreditaciones y los beneficios económicos, agrega, el convenio brinda los beneficios emocionales de ver cumplidos sus sueños y supone una oportunidad de dar respuesta a las oraciones tanto de los participantes en el convenio como de los empleadores.

“Cada día puedo ayudar a alguien a encontrar empleo, puedo liberar a alguien del cautiverio”, concluye el hermano Brock. “Puedo verles hallar esperanza y felicidad; veo el amor del Señor por Sus hijos”.