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El élder Andersen conmemora el trigésimo aniversario de la Iglesia en Haití

- Por Jason Swensen, redactor de Church News

  • 28 febrero 2013

El élder Neal L. Andersen, su esposa Kathy, y líderes y misioneros en Haití posan junto a una placa conmemorativa que marca los inicios de la Iglesia en Haití.  Fotografía cortesía del Área Caribe.

Hace tres décadas, el presidente Thomas S. Monson, entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, visitó Haití y dedicó la tierra para la predicación del Evangelio restaurado. Desde ese momento, los miembros haitianos y vecinos han soportado enormes dificultades económicas y, hace tres años, un terremoto devastador.

Pero recientemente cuando el élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles, visitó Haití fue recibido por devotos y esperanzados Santos de los Últimos Días que están dedicando su vida al servicio del Evangelio. Con el élder Andersen hablando en todas las reuniones en francés, los miembros por primera vez escucharon el Evangelio de un miembro del Quórum de los Doce Apóstoles sin traducción. El apóstol fue a Haití como parte de un viaje al Área Caribe de la Iglesia.

“Los miembros de la Iglesia no olvidarán la visita del élder Andersen a Haití”, dijo el élder Wilford W. Andersen, presidente del Área Caribe. “Él estrechó su mano, expresó su amor y les dio consejos inspirados en un idioma que ellos entendieron”.

La visita del élder Andersen a Haití conmemoró el trigésimo aniversario de la Iglesia en el país. El 12 de febrero, el élder y la hermana Andersen y un grupo grande de miembros de Haití condujeron por la ciudad capital de Port au Prince al Monte Boutillier —sitio donde el élder Monson dio la oración dedicatoria.

Allí, el élder Andersen presidió la presentación de una placa conmemorativa que servirá como un recordatorio constante de los comienzos de la Iglesia en Haití. Los miembros que se reunieron para la ceremonia de presentación estaban encantados al ver un mensaje televisado del presidente Monson que se grabó antes del evento.

En su mensaje, el presidente Monson dijo que sus deberes le impiden estar en Haití en persona, “pero mi corazón está sin duda con ustedes al reflexionar juntos en el extraordinario progreso del Reino de Dios en su país, así como las bendiciones que todos disfrutamos como hijos de nuestro Padre Celestial”.

El presidente de la Iglesia señaló el crecimiento que había ocurrido en Haití desde su visita en 1983 cuando la Iglesia aún era nueva en ese país.

“Ahora, con casi 20.000 miembros en cuatro estacas y tres distritos, la Iglesia se está convirtiendo en una gran bendición para el país de Haití y su pueblo”, dijo él. “Miles de fieles familias de arrodillan juntos todos los días en oración familiar para agradecer a Dios por sus bendiciones y para buscar Su protección. Sé que esas oraciones son escuchadas y contestadas”.

El presidente Monson concluyó su mensaje diciendo que los “días gloriosos” aguardan a los miembros que guardan sus convenios sagrados.

 

“El mensaje del presidente Monson estaba lleno de fe y esperanza. Tocó el corazón de nuestros santos haitianos. Saben que su profeta los recuerda y ama”, dijo el élder Wilford W. Andersen.

En el evento conmemorativo, el élder Andersen habló acerca del “profundo agradecimiento” de la Iglesia para muchas personas que han desempeñado funciones clave en establecer los cimientos del Evangelio sobre suelo haitiano. La obra del Evangelio, agregó, es principalmente una obra espiritual, diciendo: “Lo importante en la vida no es la riqueza y pobreza o la fama y el anonimato —las elecciones importantes en la vida son entre el bien y el mal”.

El servicio misional, añadió, ha sido un milagro en Haití. “Nada cambiará a este país de la misma manera en que lo hará el evangelio de Jesucristo. Hablemos de Cristo. Hablemos de Su ejemplo, Su poder expiatorio y Su resurrección.

“Ustedes… son una luz para el país”.