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El élder Holland dice a los misioneros que “inviertan” en la obra

- Por R. Scott Lloyd, redactor de Church News

  • 24 enero 2013

Élder Jeffrey R. Holland sosteniendo en alto una tarjeta con una cita de José Smith que leyó durante su discurso a los misioneros en el Centro de Capacitación Misional de Provo, Utah, el 15 de enero. Foto por R. Scott Lloyd.

Quizá haya habido una época más emocionante para ser un misionero en la Iglesia, “pero yo no sé cuál sería”, dijo el élder Jeffrey R. Holland a los misioneros en el Centro de Capacitación Misional de Provo, en un discurso que dio el 15 de enero.

“Hay un entusiasmo, una emoción, un fervor ahora que no se parecen a nada que yo haya visto en los últimos años”, dijo el élder Holland. Se refirió al aumento dramático en el interés desde que el presidente Monson anunció en la Conferencia General de octubre que se bajaría la edad de elegibilidad para el servicio misional: 18 años para los varones y 19 para las mujeres.

El élder Holland leyó una cita del profeta José Smith, la cual dijo que ha adquirido nuevo significado para él, a pesar de que también se aplicaba a la época en que José hizo la declaración, durante los primeros días de la Iglesia, cuando había sólo unos pocos cientos de miembros. El Profeta dijo: “La edificación de Sión es una causa que ha interesado al pueblo de Dios en todas las edades… Es un tema que los profetas, reyes y sacerdotes han tratado con gozo particular… e inspirados por celestiales y gozosas expectativas, han cantado, escrito y profetizado acerca de ésta, nuestra época;… Nosotros somos el pueblo favorecido que Dios ha elegido para llevar a cabo la gloria de los últimos días” (History of the Church, tomo IV, págs. 609–610).

“Estoy ‘inspirado por celestiales y gozosas expectativas’”, dijo el élder Holland, “y si pudiera cantar, ¡cantaría!”.

El élder Holland dijo que él tiene la sensación de que los primeros apóstoles, profetas, sacerdotes y reyes —los misioneros de la antigüedad— “sabían que no tendrían éxito en su época, pero pudieron seguir trabajando porque sabían que nosotros lo lograríamos. En ese sentido podían cantar y profetizar y tener buen ánimo, no por su época, pero sí por la nuestra”.

Además agregó: “Ésta es la generación en que la obra no fallará. Ésta es la dispensación que recibirá al Hijo de Dios como el Cordero de Dios, y nosotros le entregaremos a Él la Iglesia del Cordero”.

Dijo que los misioneros a menudo le preguntan cuándo tendrá lugar la Segunda Venida de Cristo. Él responde que no lo sabe. “Pero rápidamente digo que el proceso ya ha comenzado”, dijo, explicando que comenzó con la aparición del Padre y el Hijo al profeta José Smith en 1820 y que va a culminar con la venida de Cristo para reinar personalmente sobre la tierra, culminación de la cual “ningún hombre sabe” el día ni la hora (véase D. y C. 49:7).

Debido a la importancia de los últimos días, “ustedes tienen que ser los mejores misioneros que jamás hayamos tenido, porque nunca se ha puesto ante un misionero una tarea como la que estamos poniendo delante de ustedes”, dijo el élder Holland. “Esperamos que sean misioneros maduros, con poder, audaces y espirituales. Y deben tener una convicción inquebrantable de esta obra en su corazón”.

Dijo: “Los misioneros están bajo la obligación de regresar a sus casas con al menos un converso: ¡ustedes! No hay ninguna excusa en el tiempo ni en la eternidad para que no tengan esa preciada conversión”.

Los misioneros en el Centro de Capacitación Misional de Provo, Utah, se preparan para escuchar el mensaje del élder Holland el 15 de enero. Foto por R. Scott Lloyd.

Hablando sobre su propia experiencia misional, el élder Holland dijo: “Todo lo que atesoro en este mundo lo tengo por causa de esta Iglesia, y todo lo que tengo de esta Iglesia parece haber comenzado con la bendición de mi misión”.

A causa de la grandeza de su experiencia personal con la misión, dijo: “No soporto la idea de que ustedes no tengan esa misma experiencia”.

“Por eso tienen que dedicarse a esto por su propio bien, por el bien de la Iglesia y por el bien de Dios. Los ángeles sonríen sobre esta dispensación y esperan muchísimo de ustedes, a fin de que el Señor pueda venir triunfalmente. Llevan mucho sobre sus hombros.

“Nosotros lo sabemos. Sabemos que son jóvenes, pero no nos disculpamos por ello. Dios llama a los jóvenes a hacer su obra desde el principio de los tiempos y Él los ha escogido a ustedes”.

La idea de la nueva guía misional, Predicad Mi Evangelio, es “convertirlos, y luego ayudarlos a convertir a los investigadores [en particular]”, dijo él.

Agregó que el título de la guía misional fue tomado de la sección 50 de Doctrina y Convenios y añadió que el pronombre personal “mi” atañe al Salvador mismo.

“La cuestión es que tienen que entender que éste es el evangelio del Salvador. Si saben eso… entonces sabrán por qué tienen que predicar a Su manera”. Por esa razón, a los misioneros se les aconseja ser obedientes a las normas de la misión, explicó, y añadió que, al hacerlo, pueden enseñar con poder y gran autoridad porque serán investidos con el Espíritu.

El élder Holland les dio esta fórmula a los misioneros, por la cual pueden saber si están cumpliendo con las expectativas del Señor: “Procuren convertirse, obedezcan las normas de la misión, esfuércense por tener el Espíritu del Señor en su vida y trabajen arduamente. Éstas son cosas que todos los misioneros pueden hacer.

“Si hacen estas cosas, les prometo, en el nombre del Señor y con la autoridad de mi oficio, que ustedes tendrán éxito ante Sus ojos, independientemente de cuántos otros bautismos de conversos tengan en su sector particular de la viña”.