Noticias y eventos de la Iglesia

La conferencia hispana fomenta relaciones entre los santos de California

- Por George Kramer, Asuntos Públicos de la Estaca Menifee, California

  • 16 octubre 2012

Los miembros de las estacas participantes asistieron a una sesión especial en español en el Templo de San Diego, California, al comienzo de la conferencia.  Fotografía de Kevin Jun.

Era diciembre de 2011 cuando William Sacriste, presidente de la Rama El Cariso, leyó un artículo en las noticias acerca de una conferencia diseñada para fortalecer los lazos entre los miembros hispanos de la Iglesia de la zona de Oklahoma City.

Él quería crear una experiencia similar para los miembros del sudoeste del Condado de Riverside, California, donde seis unidades de habla hispana recogen a varios cientos de miembros hispanos, repartidos en cinco estacas.

En septiembre, después de varios meses de deliberar en consejo con los líderes del sacerdocio y de planificar, los santos de la zona se marcharon de su primera conferencia hispana con amistades más fuertes, testimonios más profundos y nuevas experiencias de servicio.

Fortalecer amistades

El evento de tres días, titulado “Muchas historias, una sola fe”, reunió a los miembros de las seis unidades de habla hispana de las estacas de Corona, Hemet, Menifee, Murrieta y Temécula, y comenzaron con un enfoque en el templo.

El sábado 1º de septiembre, los miembros asistieron a sesiones especiales en español en los templos de Redlands y de San Diego, California. El presidente C. Scott Gill, de la presidencia del Templo de San Diego, California, dirigió una sesión en la capilla.

Esa noche, en el centro de reuniones de Lake Elsinore, aproximadamente 550 miembros participaron en un festival cultural, donde las mesas contaban con banderas, vestuario y otros artículos de la tierra natal de los miembros, y donde muchos platos mostraban alimentos de Paraguay, El Salvador, Venezuela y Perú, así como algunas de las regiones de México y otros países de América Central y América del Sur.

“Es maravilloso ver el orgullo de nuestros miembros por la riqueza histórica de sus países o regiones de origen y cómo valoran algo delicioso y digno de alabanza”, dijo el presidente Sacriste. “Resultaba difícil escoger entre una mesa y otra”.

El festival de danzas que siguió fue el acontecimiento culminante de la tarde; muchos de los jóvenes que participaron habían practicado durante meses para interpretar las 13 danzas: siete de México, tres de Perú y una de la República Dominicana, Honduras y Cuba.

Los maestros de ceremonias profesionales, Alicia Loya y Miguel Ángel Márquez, de la Rama Coronita, mantuvieron el acontecimiento en marcha y la banda de miembros Sabor Latino proporcionó la música para bailar. Muchos comentaron acerca de la gran energía y felicidad general de la noche.

“Hubo un sentimiento casi tangible del amor y la unidad entre aquellos que participaron en el evento de tres días”, dijo el presidente Robert J. Wilson, de la Estaca Menifee, California. “[Fue] una reunión social que se recordará por mucho tiempo”.

Fortalecer testimonios

El domingo, los misioneros de habla hispana abrieron el centro de historia familiar local y presentaron Mi vida, mi historia, una película de la Iglesia que presenta los relatos de fe e inspiración de santos latinoamericanos.

En una charla fogonera por la tarde, a la que asistieron más de 300 miembros y que presidió el élder Douglas F. Higham, de los Setenta, los miembros locales compartieron historias de su conversión.

Noemí Guerrero, de la Rama Santa Rosa, se bautizó en Argentina hace más de 60 años y ahora presta servicio en el Templo de San Diego. Contó cómo conoció a los misioneros mientras era maestra de escuela.

Abraham Lozano, de 85 años, de la Rama El Cariso, habló de su abuela que se unió a la Iglesia durante la Revolución mexicana y resumió el crecimiento de la Iglesia en México, que ahora cuenta con 13 templos y otro en construcción.

El élder Nelson D. Cordova, de los Setenta, también asistió y habló acerca de su conversión personal y de las bendiciones que le ha aportado a él y a su familia. Animó a los santos a confiar en el Señor y no quedarse en los “¿qué hubiera pasado si…?” de la vida.

Un coro de habla hispana compuesto por 48 miembros de varias unidades cantaron cuatro himnos a lo largo de la tarde.

“Me sentí como en casa”, dijo el presidente Sacriste, originario de Venezuela. “Fue angelical”.

Prestar servicio a los demás

El último día de la conferencia se destacó por el servicio y por una amistosa competición.

Óscar Chávez, del Barrio Ramona, hizo arreglos para ayudar al ayuntamiento de Wildomar a limpiar tres parques locales. Los miembros trajeron herramientas y el ayuntamiento proporcionó alimentos y bebidas.

Después de dedicar cerca de 450 horas de servicio, los miembros participaron en una competición de fútbol y otros juegos organizados por los miembros de la Rama Santa Margarita.

“Fue una gran experiencia”, resumió Millie Green, una miembro local e intérprete profesional originaria de Chile. “La gente trajo comida y banderas; fue un evento cultural. Pero al final, lo que nos unió fue nuestra fe y nuestro amor por nuestro Salvador… Ésta fue una gran oportunidad para unirnos en fe”.