Noticias y eventos de la Iglesia

Los himnarios internacionales unen a los santos de todo el mundo

- Por Heather Whittle Wrigley, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 10 agosto 2012

Muchos miembros de Guatemala, que hablan sólo kekchí ahora tienen la bendición de cantar himnos en su lengua materna, tras el lanzamiento de la versión kekchí del himnario internacional SUD. 

Victoria Bol Cucul, está sentada dentro de un edificio en Senahú, Guatemala, con la mirada reverentemente fija en el coro que está en el púlpito, mientras escucha por primera vez la versión oficial SUD de “Un pobre forastero” en kekchí, su idioma materno.

“La música era tan hermosa y mientras observaba cantar a estas personas de otro país, supe que no estamos solos en la fe”, dijo. “Me pregunté cómo sabían cómo cantar en kekchí, teniendo en cuenta que no es fácil de hacer y yo sabía que era por el gran amor de Dios que fueron capaces de hacerlo”.

Los miembros del coro, que ascendían a unos 30, vinieron desde los Estados Unidos invitados por Michael Peck, un miembro del Departamento de Traducción de la Iglesia, quienes se pasaron los últimos tres años trabajando para que losHimnos en kekchí (Eb’ Li B’ich) fueran una realidad. Durante el fin de julio y la primera semana de agosto viajaron por Guatemala, a Carchá y a varias ciudades del valle Polochic, para presentar el nuevo himnario en un total de 11 charlas fogoneras.

En julio se celebraron los 182 años del mandamiento del Señor de hacer “una selección de himnos sagrados… para el uso de mi iglesia” (véase D. y C. 25:11). El primer himnario, recopilado por Emma Smith y publicado en 1835, incluía 90 himnos y sirvió a los 8.835 miembros de la Iglesia, quienes residían principalmente en los Estados Unidos e Inglaterra.

Hoy millones de miembros de todo el mundo, que ahora incluyen los aproximadamente 12.000 miembros guatemaltecos que hablan kekchí, tienen la oportunidad de cantar los himnos en su propio idioma gracias a casi 30 versiones internacionales del himnario SUD de 1985.

Hacer que los himnos estén disponibles para todos

Diane Bastian es la gerente de música de la Iglesia. Supervisa la producción del himnario y de lasCanciones para los niños en todos los idiomas. Está familiarizada con los desafíos propios de traducir música.

“Traducir el texto para música es difícil. Se puede traducir literalmente y así perder la poesía, o se puede traducir poéticamente y perder el significado. Para encontrar un término medio y aún concordar el texto con la música es un arte”, dijo ella.

El proceso de producción de una versión internacional del himnario comienza con una petición de una Presidencia de Área. Después de aprobarse, comienza un proceso de varios años que incluye a la Presidencia de Área, un comité local que se compone de personas con conocimientos de música y el Comité General de Música de la Iglesia.

Los himnarios internacionales habitualmente se componen de 200 a 206 himnos: las Oficinas Generales de la Iglesia proporcionan una lista estandarizada de 104 himnos y una lista recomendada de 50 himnos del himnario inglés. Todos los himnarios de idioma incluyen la lista estandarizada y la mayoría incluyen todos los de la lista recomendada.

Los himnos restantes pueden escogerlos el comité de área. Muchos de éstos son seleccionados del actual himnario en inglés. Algunos pueden proceder de himnarios previamente publicados en el idioma. También se pueden escoger algunos himnos indígenas del país.

Esta estructura permite una amplia variedad en cuanto al número de himnos, así como qué himnos puede contener un himnario internacional. Los Himnos en kekchí, por ejemplo, constan del máximo de 206 himnos. La versión islandesa sin embargo, incluye 120. (El himnario Canciones para los niños tiene 139 canciones estandarizadas y permite tener nueve páginas para que las áreas escojan sus propias canciones).

Una vez concluida la lista de los himnos, los traductores locales y a veces los traductores de las oficinas generales trabajan cuidadosamente a través del proceso difícil de producir los himnos en el idioma.

“Quiere decirse lo que dice en inglés y con el sentido de lo que significa en inglés, lo más aproximadamente posible”, explicó el hermano Peck. “También se desea mantener la estructura poética, haciendo que concuerde al máximo con la estructura poética y los patrones de acentuación rítmica”.

Aunque tratan de que coincida con la traducción original al máximo posible, a veces pequeños cambios, por ejemplo, la adición de una nota o unir dos notas, se hace necesario a fin de preservar la musicalidad. Un comité de Escrituras se asegura de que todo sea doctrinalmente correcto antes de que la versión internacional se componga para la imprenta, que es el paso final antes de que el himnario esté disponible.

La canción del corazón

“Nuestra música sagrada nos prepara para enseñar las verdades del Evangelio”, ha enseñado el élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, para explicar por qué La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días utiliza un himnario estandarizado. Él continuó: “Necesitamos hacer más uso de nuestros himnos para estar en armonía con el Espíritu del Señor, para unirnos y ayudarnos a enseñar y a aprender nuestra doctrina”.

La hermana Bastian se hizo eco de ese sentimiento. “Uno de los propósitos principales de tener el himnario, en primer lugar, es el unificar a la Iglesia”, dijo. “En todo el mundo, pueden ir a una reunión y reconocer estas melodías y esta letra, aun cuando no sea en su idioma. Cuando alguien mira la conferencia, puede pensar: ‘Conozco ese himno. Sé lo que dice. Me habla’”.

Chelsey Sharp estuvo presente en una charla fogonera del valle Polochic y experimentó un poderoso sentimiento del espíritu al presentarse el himnario Kekchí a los miembros de la zona, algunos de los cuales habían viajado para participar desde lugares a varias horas de distancia.

“Aunque casi no tengo nada en común con las personas que viven en el valle Polochic de Guatemala, el Evangelio nos unió en formas que las palabras no podían”, dijo. “No tenemos que hablar el mismo idioma para entendernos el uno al otro”.

Ella continuó: “Un hombre que estaba sentado cerca de mí fue pronunciando las palabras estaba tan entusiasmado. Se notaba por las expresiones de sus rostros que estaban tan agradecidos y entusiasmados por este nuevo regalo en su vida. Un espíritu de reverencia llenó el salón. Fue una experiencia que no olvidaré. La obra de Dios avanza”.

Para el hermano Peck, ver convertirse en realidad el himnario kekchí es un sueño que ha ido progresando por más de tres años; la primera solicitud del himnario se recibió en 2007.

“Yo quería que las personas de Guatemala escuchasen esos himnos presentados hermosamente”, dijo él. “En realidad, nunca han escuchado música que fuera bellamente presentada en este idioma. Espero que estas personas estén entusiasmadas por las traducciones nuevas y tengan un sentimiento de enriquecimiento al cantar en su propia lengua”.

Para la hermana Bol Cucul, la versión kekchí de los himnos es y seguirá siendo una herramienta para el aprendizaje y la enseñanza del Evangelio.

“Éste fue un testimonio para mí de cuán grande es el amor del Señor; muchos otros pensamientos profundos me vinieron a la cabeza”, dijo.

Visite lds.org/churchmusic para encontrar los Himnos y las canciones en el himnario Canciones para los niños en español, francés, inglés y portugués. Ambas publicaciones están disponibles en varios idiomas y formatos en la pestaña “Música, multimedia y arte” de store.lds.org, o a través de los centros de distribución locales.