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Los padres y los adolescentes fortalecen las relaciones a través de los medios de comunicación social

- Por Ryan Morgenegg, redactor de Church News

  • 26 septiembre 2013

Syd y Brooke Jacques toman fotos de sí mismas en sus teléfonos inteligentes. Según una investigación, los adolescentes se sienten más cerca de los padres cuando se conectan por los medios de comunicación social.  Foto por Mark A. Philbrick, Universidad Brigham Young.

PROVO, UTAH

Puede parecer extraño para algunos padres el interactuar con sus propios hijos adolescentes en los medios de comunicación social como Facebook, Twitter, Instagram; pero la nueva investigación en la Universidad Brigham Young realizada por los profesores Sarah Coyne y Laura Padilla-Walker, de dicha universidad, demuestra que los padres no deberían rehuir de sus hijos adolescentes. De acuerdo con el estudio, la participación de los padres en las plataformas de los medios de comunicación social puede ser muy productiva.

El presidente Thomas S. Monson ha aconsejado: “Nuestros hijos crecen rodeados de voces que los instan a abandonar lo recto y a buscar en su lugar los placeres del mundo. A menos que tengan un firme cimiento del evangelio de Jesucristo, un testimonio de la verdad y la determinación de vivir rectamente, ellos son vulnerables a esas influencias. La responsabilidad de fortalecerlos y protegerlos es nuestra” (“Tres metas para guiarte”, Liahona, noviembre de 2007).

Dicho análisis reveló que los adolescentes que están conectados a sus padres en los medios de comunicación social se sienten más cerca de sus padres en la vida real. “Creo que es importante que los padres sepan usar los medios de comunicación y saber dónde están sus hijos”, dijo la hermana Coyne. “Muchos adolescentes están en Twitter y no muchos padres están en eso. Si realmente desea permanecer comunicado con su hijo, no tenga miedo en aprender las nuevas tecnologías, conocer nuevos sitios web y saber dónde está su hijo adolescente”.

El estudio de casi 500 familias también reveló que los adolescentes que se relacionan con sus padres en los medios de comunicación social tienen índices más altos de comportamiento social saludable, lo que significa que son más generosos, amables y útil a los demás. “También encontramos que las redes sociales en general, independiente del uso de los padres, se asoció con ciertos resultados negativos para los adolescentes”, dijo la hermana Coyne. “Eran más agresivos al interactuar con los demás y tenían un comportamiento interno más agudo. Eso fue algo sorprendente para mí. Tendemos a pensar en las redes sociales como relativamente inofensivas, y en su mayor parte lo son. Pero los niños que lo usan mucho —tuvimos algunos niños en el estudio, quienes lo usaban más de ocho horas al día— algunos de ellos mostraron problemas en términos de agresión y depresión”.

El presidente Monson dijo: “Hasta un punto alarmante, nuestros niños están siendo educados en la actualidad por los medios de comunicación, entre ellos internet… Los mensajes que se presentan en la televisión, en las películas y en los otros medios de comunicación están muchas veces totalmente opuestos a lo que deseamos que nuestros hijos acepten y guarden en gran estima. Nuestra responsabilidad no sólo es la de enseñarles a ser sanos en espíritu y en doctrina, sino también a que se mantengan de esa forma, pese a las fuerzas externas que puedan encontrar. Eso exigirá mucho tiempo y empeño de nuestra parte y, a fin de ayudar a los demás, nosotros mismos necesitamos la valentía espiritual y moral para resistir la maldad que vemos por todas partes” (“Tres metas para guiarte”, Liahona, noviembre de 2007).

Los sitios de redes sociales permiten a los jóvenes hacer todo tipo de actividades, dijo la hermana Coyne. Los sitios le dan a los padres que participan en ellos una comprensión personal de la vida del adolescente. Les da a los padres una manera práctica de observar la vida de sus hijos. ¿Qué tipo de cosas publican? ¿Sobre qué cosas comentan sus amigos y qué les gusta? También permite otra posibilidad para los padres de interactuar con sus hijos. “Su hijo puede publicar una foto, y podría mostrar apoyo al hacer clic en Me gusta o hacer un comentario bonito, o una actualización de estado que es prácticamente lo mismo”, dijo la hermana Coyne. “Da más oportunidades de realizar un comentario positivo o mostrar afecto”.

La hermana Coyne dijo que mientras con más frecuencia los padres usaron los medios de comunicación social para interactuar con los adolescentes, más fuerte fue la conexión que tenían con ellos. Sin embargo, la interacción de los medios de comunicación social puede ir demasiado lejos. “Los padres necesitan ser inteligentes acerca de cómo utilizarlo”, dijo la hermana Coyne. “Creo que es una gran herramienta para conectarse con sus hijos. Pero al igual que todo lo demás, se debe usar con moderación. No debe ser el padre quien publica fotos vergonzosas de sus hijos todo el tiempo o hace comentarios sarcásticos. Tiene que mantenerlo a un nivel que es adecuado y respetuoso de lo que desea el adolescente también”.

Para los padres que sientan que tienen un gran vínculo con sus hijos, la interacción con los medios de comunicación social puede fortalecer ese vínculo. Los padres que estén conectados más a sus hijos adolescentes, por lo general desean mantener esa conexión en todos los aspectos de la vida, dijo la hermana Coyne. A medida que padres e hijos tienen experiencias en los medios de comunicación social, se fortalecen lazos que ya existen. Es como si el rico se hiciera más rico, esa conexión se hace más fuerte. Por otro lado, los resultados del estudio no deben sobrestimarse. Si se conecta con su hijo en Facebook, no tendrá una gran relación de repente. Es sólo una herramienta en un arsenal que tienen los padres de conectarse con sus hijos adolescentes.

El presidente Monson dijo: “En un hogar Santo de los Últimos Días los niños no simplemente se toleran, sino que son bienvenidos; no se les manda, sino que se les alienta; no se les domina, sino que se les guía; no se les descuida, sino que se les ama” (“Timeless Truths for a Changing World” [Imperecederas verdades para un mundo que cambia], conferencia de la mujer en BYU, 4 de mayo de 2001).