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Maestras visitantes, una asignación sagrada

- Mariana Escobar

  • 25 de Septiembre de 2012

El grupo de hermanas de la Sociedad de Socorro de Torrejón de Ardoz, Madrid.  Foto cedida por Mariana Escobar

La presidencia de la Sociedad de Socorro del Barrio de Torrejón de Ardoz, Paulina Vallejo, Meni Trujillo, Katiuska Rivera y Sandra Moreno, prepararon una preciosa capacitación de maestras visitantes para las hermanas.

La actividad comenzó con un la proyección de un video sobre la manera correcta de hacer las visitas, y continuó con una serie de talleres en los que se trataron temas como “El propósito de visitar a nuestras hermanas menos activas”, “Cómo servir eficazmente” y “La manera correcta de dar de nuestro tiempo en función de las necesidades de cada una de las hermanas a las que visitamos”.

La presidenta hizo hincapié en el maravilloso deber que tienen las hermanas como maestras visitantes y citó la siguiente escritura: “¿Simón, hijo de Jonás, me amas? Se entristeció Pedro de que le dijese por tercera vez, Señor tú sabes las todas las cosas, tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Juan 21:17).

Así pues, la importancia de amar a nuestras hermanas y dar de nuestro tiempo y servicio con regocijo ¡es una asignación sagrada!

Citó también las palabras del presidente Spencer W. Kimbal: “Hay mucha hermanas que están viviendo en harapos; harapos espirituales. Tienen derecho a túnicas maravillosas, túnicas espirituales, siendo el gran privilegio de las hermanas, como maestras visitantes, ir a los hogares y ayudar a nuestras queridas hermanas a vestirse con túnicas hermosas”.

La actividad incluyó además un taller de manualidades en el que se enseñó, con ejemplos sencillos, la manera de ser mejores personas por medio de nuestro ejemplo y la manera más benigna de ser fieles representantes de Jesucristo: el amar, servir, entender, cuidar, enseñar, testificar del amor puro de Cristo a todas las hijas de Dios.

Cada parte de esta capacitación ayudó a las hermanas a salir edificadas y fortalecidas, y a llegar a entender más claramente el plan de nuestro Padre Celestial y cuánto Él ama a cada una de Sus hijas.

Una de las hermanas lo explicó de esta manera: “Salimos con los corazones henchidos de gratitud por pertenecer a la hermosa Sociedad de Socorro, y con la voluntad de ir “donde nos mandes, Señor”, dar de amor, cuidar a Sus ovejas, compartir nuestro pan, aliviar la carga de nuestras hermanas y, de esta manera, hacer la voluntad de Dios, porque Él nos ha confiado una obra específica: cuidarnos unas a otras.