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Manuel Parreño, tercer presidente de misión español

- Por Sergio Flores, Director del Comité Nacional De Asuntos Públicos de España

  • 24 de Julio de 2012

Manuel Parreño es el tercer español llamado a servir como presidente de misión, después de Faustino López Requena (que sirvió como presidente de la misión España - Málaga) y Francisco Giménez Gras (que sirvió junto a su esposa en Colombia).

Está casado con Mº Magdalena Piñol y tienen dos hijos y tres nietos.

El presidente Parreño y su esposa pertenecen al Barrio Elche 1, en donde, antes de su llamamiento, sirvió como consejero del Obispado y coordinador de servicios para la familia. También ha servido como presidente de Estaca y Distrito, consejero de la Misión España - Barcelona, presidente de Rama y misionero de tiempo completo en Barcelona. Trabaja para el Sistema Educativo de la Iglesia como coordinador de Seminarios e Institutos.

Por su parte, la hermana Parreño ha servido como maestra de la Escuela dominical, misionera de Barrio, consejera en las presidencias de la Primaria, de las Mujeres Jóvenes y de la Sociedad de Socorro de Estaca, directora de Asuntos Públicos y maestra de Seminario.

Manuel Parreño destaca por su entusiasmo y vitalidad. Sus ojos reflejan un brillo de amistad y pone el alma con cada apretón de manos. 

SERGIO FLORES: Se convierte usted en el tercer Español llamado a servir como presidente de misión. ¿Cuales son sus sentimientos al respecto?

MANUEL PARREÑO: Sentimientos de humildad y a la vez de responsabilidad por tan sagrado llamamiento.

SF: ¿Alguna vez pensó que sería llamado a servir en esta sagrada responsabilidad?

MP: Digamos que algún pensamiento pasó por mi mente hace diez años, pero en estos momentos no lo esperaba; especialmente, después de atravesar una seria enfermedad.

SF: ¿Qué hacía usted cuando recibió este llamamiento?

MP: Recibí una llamada telefónica del Área mientras estaba trabajando y, a partir de ahí, comenzaron las llamadas desde Salt Lake City hasta desembocar en el llamamiento. Por supuesto, toda la familia estaba muy emocionada y feliz por la inesperada noticia.

SF: Defina el papel de un Presidente de Misión

MP: Creo que esa es una buena pregunta para dentro de tres años, pero trataré de contestarla: yo diría que enseñar, guiar, capacitar, inspirar y velar por el bienestar de los misioneros.

SF: ¿Qué es lo que más va a disfrutar en su nuevo llamamiento?

MP: La relación con 200 maravillosos misioneros llenos de vitalidad y espíritu, y ver a mi esposa cumplir su deseo de ser misionera de regla.

SF: ¿Cuáles son sus expectativas en el campo misional por segunda vez?

MP: Enseñar que el Evangelio de Jesucristo es la mejor herramienta para afrontar cualquier obstáculo que se le pueda plantear a una persona.

SF: ¿Cómo se describiría usted en tres palabras?

MP: Enamorado del Evangelio

SF: ¿Cuál es su escritura favorita?

MP: “Por amor a Sión no callaré…” ( Isaías 62.1)

SF: ¿Su personaje favorito de las Sagradas Escrituras?

MP: El Salvador.

SF: Si por un día le dieran los poderes de un super héroe ¿Qué haría?

MP: Cómo Alma deseaba: tener la voz de un ángel y proclamar el Evangelio al son de trompeta..

SF: Cuando tiene tiempo libre, ¿qué es lo que más le gusta hacer?

MP: Pasear con mi esposa, la lectura y el diseño gráfico.

SF: ¿Puede detallar tres dones que posee?

MP: 1) Paciencia, 2) rodearme de grandes personas, 3) reconocer el potencial en los demás.

SF: Si pudiera hacerle una pregunta al presidente Monson, ¿qué le preguntaría?

MP: Preguntas doctrinales personales.

SF: ¿Qué es la felicidad para usted?

MP: Vivir de tal manera que aún en los peores momentos puedas esbozar una sonrisa nacida de la paz del alma.

SF: ¿Qué libro recomendaría a todos que leyeran? ¿Por qué?

MP: Por supuesto, el libro más correcto de la tierra: El Libro de Mormón, porque combinado con el Espíritu es la herramienta más poderosa para la conversión propia.

SF: ¿Qué mensaje mandaría al mundo?

MP: Que las puertas del Reino Celestial están abiertas para todos los hijos y las hijas de Dios que quieran vivir los principios del Evangelio.

SF: ¿Puede compartir su testimonio con nosotros?

MP: Mi testimonio es que sé con toda la fuerza de mi ser que Dios vive, que Él y Su Hijo aparecieron a José Smith en la arboleda sagrada, restaurando el Evangelio y cumpliendo parte de la profecía de Daniel, para que este Evangelio llene toda la tierra. De eso no tengo ninguna duda, y testifico que así será.