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Los miembros de una ciudad aislada irradian “bondad, dedicación, fe y amor”

- Por la Presidencia del Área Sudamérica Noroeste y Sarah Jane Weaver, editora auxiliar de Noticias de la Iglesia

  • 26 junio 2012

El presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia y su esposa, la hermana Harriet Uchtdorf, reconocen a los miembros en Perú.

Más de 1.600 miembros se reunieron el 11 de junio de 2012 en Iquitos, la ciudad más grande de la selva peruana, para escuchar las palabras del presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia. El histórico evento marcó la primera vez que un miembro de la Primera Presidencia ha visitado la ciudad.

Iquitos, una ciudad aislada situada a la cabeza del río Amazonas, es el hogar de más de 9.000 Santos de los Últimos Días que viven en tres estacas.

Al presidente Uchtdorf le acompañó su esposa, Harriet. Con ellos estaban el élder Quentin L. Cook, del Quórum de los Doce Apóstoles y su esposa, Mary. Se detuvieron en Iquitos en el camino de vuelta a Salt Lake City después de la dedicación del Templo de Manaus, Brasil.

“Siempre he querido visitar Iquitos, Perú, a causa de su ubicación y la belleza del río Amazonas y la selva”, dijo el presidente Uchtdorf después de regresar del viaje. “El Espíritu sugirió que había otros motivos para ir allí”.

Con la asignación para dedicar el templo en Manaus y al contemplar las oportunidades adicionales para bendecir a los Santos, el presidente Uchtdorf consideró otras ciudades que él y el élder Cook podían visitar al regresar a Salt Lake City. Mientras miraba un mapa, vio Iquitos, Perú, a unos 1.450 kilómetros (900 millas) de Manaus. Iquitos es la ciudad más grande del mundo a la que, excepto desde unas pocas aldeas en la selva amazónica, se puede llegar sólo por barco o aire. El presidente Uchtdorf sintió la impresión de ir allí.

En una conferencia con la Presidencia del Área Sudamérica Noroeste, el presidente Uchtdorf comentó que probablemente pasarían muchos años antes de que un miembro de la Primera Presidencia estuviera en posición de visitar Iquitos, dada su ubicación aislada. Él y el élder Cook estaban ansiosos por reunirse con los fieles Santos de los Últimos Días en el área y sentir su espíritu.

El presidente Uchtdorf dijo: “Estar con los miembros de las estacas de Sión en Iquitos me mostró el poder y la bendición del Evangelio restaurado.

“El Evangelio y la Iglesia tienen poder para influir en la vida de las personas para bien”, explicó. “Los miembros en Iquitos tienen un resplandor de bondad, dedicación, fe y amor por Dios y por nuestros semejantes que las palabras son insuficientes para describir. Su fe y testimonio son tan profundos y amplios como el Amazonas, y tan ricos y fructíferos como la vegetación de la selva circundante”.

El presidente Camerson Mello, de la Estaca Nueve de Octubre en Iquitos, Perú, dijo que tan pronto como los miembros de la estaca escucharon que “dos siervos del Señor Jesucristo” venían a Iquitos, comenzaron a hacer planes para asistir. “Algunos pidieron permiso para dejar el trabajo temprano”, mientras que otros “se reunieron juntos como familia para preparar la comida para el día”, con el fin de poder comer mientras esperaban en línea hasta que se abrieran las puertas de la capilla.

Ochenta y cuatro miembros de la Rama Nauta, organizada sólo 10 meses atrás en agosto de 2011, y que se encuentra 96 kilómetros (60 millas) de Iquitos, alquilaron dos autobuses y viajaron por dos horas, llegando a su destino a las 16:00 h para el devocional de las 19:00 h. Al llegar, se enteraron de que las personas habían estado haciendo fila desde las 6:00 h. A pesar de su larga jornada, estaban preocupados de que no podrían encontrar asientos en el salón de la capilla o el salón cultural. El presidente Blunck Lawrence, de la Misión Perú Lima Norte, describió lo que luego tomó lugar. “No obstante, los miembros de Iquitos fueron muy amables con los miembros de Nauta y les permitieron tener los asientos en el centro de la capilla. Éste es el espíritu de bondad y amor que existe entre los miembros de la Iglesia en Iquitos”.

Los miembros de la Iglesia que viven en Nuevo Liberal, un pueblo en las afueras de Iquitos, viajaron por el río, en sus canoas, para asistir a la reunión. Una vez que llegaron a Iquitos, caminaron por 30 minutos a la estación de autobús más cercana y viajaron en los autobuses que les llevaron a la capilla. Este tipo de fe era evidente desde el anuncio de la visita. Fue el tema principal de conversación entre los miembros, que apenas podía creer que esto iba a suceder.

El presidente Mikelsendg Torres, de la Estaca de Iquitos, Perú, comentó: “Cada día la cuenta atrás siguió, al verse los miembros unos a otros decir: ‘Sólo 10 días más… sólo 5 días más… ¡sólo 1 día más!’. Se podía ver el entusiasmo en sus ojos”.

Saliendo temprano el lunes por la mañana de Manaus, Brasil, el presidente y la hermana Uchtdorf, y el élder y la hermana Cook llegaron a Iquitos y se encontraron con los tres miembros de la Presidencia del Área Sudamérica Noroeste y sus esposas, el élder Rafael Pino y su esposa, Patricia; el élder Juan Uceda y su esposa, María; y el élder W. Christopher Waddell y su esposa, Carol.

El grupo pasó un tiempo visitando la ciudad para familiarizarse con el área. Vieron casas construidas sobre pilotes a fin de evitar las inundaciones cuando el río aumenta en cada estación de lluvia; casas flotantes, subiendo y bajando con los niveles del río; mercados donde se venden productos de grupos indígenas que viven en la selva, así como una variedad de frutas y verduras exóticas. Estar en un lugar tan fascinante, pero remoto, y tener una idea de cómo viven estas personas cada día fue un recordatorio, de acuerdo con el presidente Mello, de “que nuestro Padre Celestial es un Dios justo y recuerda a sus hijos, dondequiera que estén”.

Cuando el presidente y la hermana Uchtdorf y el élder y la hermana Cook, acompañados de la Presidencia de Área y sus esposas, llegaron en el centro de estaca de Punchana, de Iquitos, Perú, encontraron a más de 1.600 miembros de la Iglesia e investigadores esperando reverentemente su entrada. La hermana Uchtdorf comentó en su discurso: “Ha pasado mucho tiempo desde que he visto a un grupo tan hermoso como éste”.

Durante el devocional, dirigido por el élder Pino, presidente de Área, el presidente Uchtdorf habló con poder y claridad, tratando una cantidad de puntos importantes dirigidos a los santos en Iquitos. Hizo hincapié en la importancia de obtener “tanta educación académica” como las circunstancias lo permitan. Aconsejó a los padres que alentaran y prepararan a sus hijos para recibir educación académica y que no se conformaran con nada que sea menos que su mejor esfuerzo, lo cual se deben a sí mismos y a las generaciones futuras.

El presidente Uchtdorf felicitó a la congregación y les recordó que “son un pueblo de una fe tan profunda y tan amplia como el Amazonas”. Dijo que, como personas de fe, no es suficiente “simplemente creer”, sino que deben estudiar las Escrituras y las palabras de los profetas vivientes y aplicarlas en su vida.

Añadió: “las respuestas a veces pueden estar ocultas, pero están allí… y debemos buscarlas. Hagan de las Escrituras una parte de su vida”.

Debido a que viajar por vía aérea es costoso y viajar por río es lento, es muy difícil para los miembros de la Iglesia en Iquitos asistir al templo en Lima tanto como les gustaría. No obstante, el presidente Uchtdorf les dijo: “Manténganse dignos de entrar al templo. Centren su vida en el templo y siempre tengan una recomendación vigente, incluso si no pueden asistir al templo ahora”. En relación con la dignidad de templo, el presidente Uchtdorf aconsejó: “Pagar el diezmo no es acerca de dinero. Es un acto de fe”.

Al dirigir sus comentarios a las personas que trajeron los misioneros, el presidente Uchtdorf dio testimonio de la restauración del evangelio de Jesucristo. “La misma Iglesia de Jesucristo que existía y se perdió está aquí de nuevo… Ha sido restaurada”. Se instó a los investigadores a “traer lo que tengan”, su fe y confianza en el Señor Jesucristo y “nosotros le agregaremos a eso”.

Cuando se acercaba a la conclusión de su discurso, el presidente Uchtdorf expresó el amor de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles hacia los miembros fieles de Iquitos. Animó a todos a “hacer del Evangelio su vida”.

La hermana Uchtdorf dio un mensaje de amor y aprecio por los Santos de los Últimos Días, que visiblemente emocionó a los asistentes, que respondieron a su calidez y vitalidad. La hermana Uchtdorf compartió su amor por el Evangelio y su aprecio por el profeta José Smith, reconociendo las dificultades que enfrentó en su vida mientras actuó como el profeta de la Restauración. Ella entonces habló acerca del Espíritu Santo, el gran don que recibió en su bautismo. Alentó a la congregación a ir a casa y reflexionar sobre este gran regalo de nuestro Padre Celestial. Habló de la Liahona concedida a Lehi para guiarle por el desierto, e invitó a los asistentes a usar el evangelio de Jesucristo como su Liahona personal, para ayudarles a tomar las decisiones correctas y brindar guía en su vida.

El élder Cook recordó a la congregación que mientras las “tormentas de la vida” son parte de la vida terrenal, los profetas son capaces de advertir de los problemas venideros. “Puede que no evitemos cada tormenta de la vida”, dijo, “pero seguir el consejo de los profetas vivientes nos ayudará a sobrellevar la tormenta”.

El élder Cook también compartió consejo en cuanto a la importancia de la familia y la gran responsabilidad que tienen los padres de enseñar y proteger a sus hijos. Se recordó a los santos de “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, emitida hace casi veinte años y la necesidad de ser fieles en la observancia de la noche de hogar, la oración familiar y el estudio de las Escrituras en familia. Él aconsejó: “Padres, permanezcan cerca de sus hijos, estén con ellos y ámenlos”. Concluyó comentando tres prioridades proféticas, que se encuentran en las enseñanzas del presidente Thomas S. Monson: gratitud, ir “al rescate” y desarrollar una mayor fe en el Señor Jesucristo.

La hermana Cook habló acerca de su juventud cuando de niña “recolectaba tesoros —rocas pequeñas, botones, metales brillante, cualquier cosa que pudiera captar la atención de un niño— y los guardaba en una caja en su habitación. Ella entonces habló acerca de los verdaderos tesoros de la vida, que se encuentran en el evangelio de Jesucristo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).

Al salir del edificio el presidente y la hermana Uchtdorf y el élder y la hermana Cook, el presidente Uchtdorf explicó que con la asistencia de tantos, no sería posible saludarlos a todos ellos. Por lo tanto, les dijo: “Considérense abrazados, consideren que hemos estrechado su mano… Les amamos”. Él entonces les dijo adiós con la mano, mientras 1.600 asistentes le devolvieron el saludo, la mayoría con lágrimas en los ojos, al ver salir del salón a dos apóstoles del Señor Jesucristo.

Un presidente de estaca comentó que al día siguiente, a las 6:00 h, un joven con anterioridad menos activo llegó a su casa para preguntar lo que él tendría que hacer para poner su vida en orden y servir en una misión. Al parecer, un amigo le había informado del devocional y él había asistido. Quedó impresionado por el Espíritu y ya estaba listo para volver a comprometerse y servir al Señor.

Lucy, a quien los misioneros están enseñando, dijo: “Estoy mucho más decidida acerca de bautizarme. Voy a corregir algunas cosas y entonces voy a bautizarme. El momento más especial para mí fue cuando el presidente Uchtdorf compartió su testimonio. Ahora siento que ésta es la Iglesia verdadera”.

Los misioneros también han enseñado a Atoni. Él comentó: “La experiencia de asistir al devocional para conocer al Segundo Consejero de la Primera Presidencia de la Iglesia y un miembro del Quórum de los Doce fue algo muy especial para mí. Fortalece mi espíritu y mi deseo de asistir a la Iglesia, arrepentirme, bautizarme y perseverar hasta el fin. Fue algo extraordinario”.

El élder Pino, el élder Uceda y el élder Waddell, sirviendo como la Presidencia del área Sudamérica Noroeste, dijeron que sienten que esta visita histórica seguirá bendiciendo la vida no sólo en Iquitos, sino en toda la zona. Al compartir y aplicar la instrucción, el amor y el testimonio de dos profetas, videntes y reveladores, la influencia para bien en la vida de estas personas fieles bendecirá a las generaciones, dijeron.

El presidente Uchtdorf estuvo de acuerdo. “A medida que estos maravillosos miembros crecen en número, su fidelidad y dedicación a los principios del Evangelio traerá milagrosos cambios positivos a sus familias, las ciudades y la región”, dijo él.