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Preparadas y dignas: Las Mujeres Jóvenes están entusiasmadas y dispuestas a servir

Por Por la hermana Elaine S. Dalton, presidenta general de las Mujeres Jóvenes

  • 8 enero 2013

Las Mujeres Jóvenes participan en el nuevo curso de estudio SUD para los jóvenes.  Ilustración por Scott G. Winterton.

En la conferencia general más reciente, recibimos muchas invitaciones de los profetas de Dios: buscar y encontrar nombres de familiares para llevar al templo, ser dignas y estar dispuestas a entrar en el templo a fin de completar esa importante obra, tender la mano en una manera cristiana a los que nos rodean, fortalecer nuestro testimonio y convertirnos verdaderamente, y prepararnos para el servicio misional.

Inmediatamente después de la conferencia general, después de que las nuevas pautas y los requisitos de la edad para servir en una misión fueran anunciados por el presidente Monson, varias de las mujeres jóvenes me detuvieron al salir del Centro de Conferencias y cada una con entusiasmo declaró: “¡Hermana Dalton, estamos preparadas y somos dignas de prestar servicio!”. No me tomó por sorpresa, ni tampoco lo fue para nuestra presidencia. Hemos sido testigos presenciales de cómo las jovencitas han ido aumentando en su fe, virtud y testimonio, y que verdaderamente están preparadas y son dignas de responder a la invitación de un profeta.

Hemos visto a miles de nuestras mujeres jóvenes en las últimas semanas y meses. No parecen las que se ven en las imágenes del mundo de mujeres en carteleras o revistas. Son modestas, seguras y felices. Son elocuentes y diferentes de una manera feliz. Parecen saber quiénes son e hijas de Quién son. El lema de las Mujeres Jóvenes ha entrado en sus corazones y se refleja en sus rostros y en sus acciones. ¡Brillan!

¿Qué ha ocurrido para encender ese fuego de fe? Tal vez podamos retroceder unos años atrás y hacer hincapié en cómo el Señor ha estado preparando a Sus amadas hijas “para un tiempo como este” (Ester 4:14). En primer lugar, el valor de la virtud se agregó al lema y valores de las Mujeres Jóvenes. Dicha incorporación profética parecía tan importante que muchos se preguntaban por qué no estaba allí desde el principio. Pero yo creo que el Señor lo reservó para esta época cuando la oposición a la virtud, es decir, la pureza sexual, sería la más grande. La cultura moralmente contaminada en la que navegan actualmente las mujeres jóvenes ha minimizado este valor tan importante. El significado de la palabra ha sido oscurecido hasta significar una colección de muchos valores e indicar fortaleza. Sin embargo, la esencia misma de la virtud es pureza, en pensamiento, en acción, en moralidad. Es sólo por medio de ese tipo de pureza de la que se puede obtener la verdadera fortaleza.

En un momento en el mundo en que las personas se esfuerzan por un ambiente “limpio”, veo que las mujeres jóvenes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se esfuerzan por ser “moralmente limpias”.

Un requisito de leer el Libro de Mormón también se añadió a El progreso personal como proyecto para el valor Virtud. Ahora, a las Mujeres Jóvenes se les pide que lean todo el Libro de Mormón y que escriban en su diario los sentimientos y observaciones a medida que aprenden acerca de cómo las sociedades se vieron afectadas por la falta de virtud o por su regreso a una vida de virtud. Creo que esta lectura del Libro de Mormón infunde a una joven la importancia del valor de la virtud en su vida personal, pero también la llena con un testimonio del Salvador, de Sus profetas y de Su Evangelio. A medida que las Mujeres Jóvenes leen el Libro de Mormón, aprenden de otros jóvenes que sirvieron como misioneros, de la guerra contra el mal, de los problemas y triunfos en la familia, lo que significa ser testigo, y la importancia de hacer y guardar convenios.

Otra incorporación a los recursos que los padres y líderes pueden usar para preparar y fortalecer a las mujeres jóvenes en sus funciones divinas es la adición al folleto revisado de Para la Fortaleza de la Juventud. Estas normas inspiradas ayudarán a las mujeres jóvenes en sus decisiones para que puedan evitar algunos de los engaños que el mundo ofrece. Creo que esto no es por casualidad sino por designio divino y que vivir estas normas permitirá que las jovencitas de hoy tomen decisiones que marcarán una diferencia en su felicidad y libertad. Vivir las normas descritas en Para la Fortaleza de la Juventud ayuda a las jóvenes y, de hecho, a todos, a ser dignos de la compañía y la guía del Espíritu Santo. A medida que esas preciosas hijas de Dios navegan por “territorio enemigo” como lo describió el presidente Boyd K. Packer, el vivir las normas con exactitud es una protección y una gran bendición. (Véase “Consejo a los jóvenes”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 16.)

Vivir las normas ayudará a las Mujeres Jóvenes a seguir siendo dignas de una recomendación para el templo. Ahora pueden recibir su propia recomendación de uso limitado al tener una entrevista con su obispo una vez al año. En las dos últimas conferencias generales, a las mujeres jóvenes y hombres jóvenes de todo el mundo los profetas, videntes y reveladores los han invitado a buscar a sus antepasados y llevar nombres de familiares al templo para llevar a cabo ordenanzas bautismales por ellos. (Véase David A. Bednar, “El corazón de los hijos se volverá”, Liahona, noviembre de 2011, págs. 24–27; Richard G. Scott, “El gozo de redimir a los muertos”, Liahona, noviembre de 2012, págs. 93–95.) A medida que se construyen más templos, los jóvenes serán bendecidos y protegidos contra los engaños del mundo, al participar en la obra de salvación para sus familiares y usar la tecnología para el propósito de volver el corazón de los hijos hacia los padres y lograr así la salvación de éstos. Hacer esta obra será una protección para nuestras jóvenes y es evidente que ellas desempeñan una función importante en apresurar la obra del Señor en estos últimos días.

Por último, contamos con un nuevo enfoque para aprender y enseñar a los jóvenes. Ven, sígueme: Recursos de aprendizaje para los jóvenes (véase www.lds.org/youth/learn) fortalece a los padres y las familias al estudiar las doctrina verdadera y aplicarlos en su vida personal y en su hogar y familia. Este recurso también fortalece a los líderes y eleva el nivel de comprensión doctrinal. Las jóvenes se fortalecerán a medida que se les permita asumir la responsabilidad de su aprendizaje, se conviertan en agentes y actúen por sí mismas, compartan sus sentimientos, hagan preguntas, pongan en práctica la doctrina en su vida y se enseñen unas a otras. Creo que esta nueva forma de descubrir las respuestas a preguntas relevantes y al aprender por medio del Espíritu ayudará a las mujeres jóvenes a ser defensoras elocuentes de la familia y del evangelio de Jesucristo. Este recurso ayudará a los padres en la preparación de sus hijas para ser dignas de entrar en el templo, hacer convenios sagrados y cumplir su propósito divino aquí en la tierra.

Todas estas cosas, se combinan para bendecir y permitir que las mujeres jóvenes reciban y reconozcan la guía del Espíritu Santo en su vida. Es esa compañía que enseña y testifica de Cristo y les muestra todas las cosas que deben hacer (véase 2 Nefi 32:5).

Aun cuando la edad para que una joven sirva en una misión se ha reducido a los 19 años, una misión puede que no sea lo adecuado para cada jovencita. Sin embargo, la preparación para enseñar y testificar de la veracidad del evangelio de Jesucristo, junto con la preparación para hacer y guardar convenios sagrados del templo, es importante para todas.

El Señor ama y confía en Sus jóvenes. Es evidente en toda la historia de las Escrituras. Mormón tenía 10 años cuando Ammarón se le acercó y le dijo que empezara a prepararse para llevar los registros sagrados. José Smith tenía 14 años. Moroni tenía 25 años cuando se le pidió que dirigiera un ejército. A muchos otros se les pidió que hicieran cosas difíciles cuando todavía eran jóvenes. Tal vez en gran medida hayamos subestimado la capacidad y habilidades de nuestros jóvenes. El Señor los ama y confía en ellos. Son magníficos. Son nobles y grandes y ahora es el momento para “[Levantarse] y [brillar], para que [su] luz sea un estandarte a las naciones” (D. y C. 115:5).

El poderoso ejemplo de las mujeres jóvenes en respuesta a un anuncio profético ha hecho que meditara una pregunta personal: “¿Estaré siempre preparada y dispuesta cuando un profeta de Dios extienda una invitación que me requiera abandonar mi entorno de comodidad?”.

Es mi oración que seamos conscientes de las magníficas cosas que están pasando en la Iglesia y en el mundo hoy, y que cada una de nosotras esté preparada y sea digna de servir a medida que el Señor apresura Su obra en estos ¡magníficos últimos días!