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El presidente Monson rededica el Templo de Boise

Por Por Sarah Jane Weaver, asistente de editor de Noticias de la Iglesia

  • 20 noviembre 2012

Cuatro mil jóvenes bailarines Santos de los Últimos Días representaron el estilo de vida de otras generaciones y proporcionaron el entretenimiento durante la celebración cultural que tuvo lugar la noche anterior a la rededicación del Templo de Boise, Idaho, por el presidente Monson.

En el corazón de Treasure Valley, el presidente Thomas S. Monson rededicó el domingo por la mañana el Templo de Boise, Idaho, un edificio que los miembros locales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días consideran que es un tesoro invalorable.

El templo, que se dedicó por primera vez en 1984, cerró hace 15 meses para una extensa reforma.

La noche antes de la rededicación, el presidente Monson dijo a un grupo de 9.200 jóvenes que se reunieron para la celebración cultural de los jóvenes que el templo “brilla como un faro de rectitud para todos los que siguen su luz”.

“Atesoramos esa luz y le damos gracias a nuestro Padre Celestial por las bendiciones que este templo y todos los templos traen a nuestra vida”, dijo.

El presidente Monson, acompañado por el élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, el élder Craig C. Christensen, de la presidencia de los Setenta, y el élder William R. Walker, de los Setenta y director ejecutivo del Departamento de Templos, elogió entonces a los jóvenes por su bondad, les pidió que nunca olvidaran el sentimiento de estar de pie junto a otros Santos de los Últimos Días y pronunció una bendición especial.

“Mis jóvenes hermanos y hermanas, pronuncio una bendición sobre ustedes esta noche, para que sientan el amor que les profeso”, dijo. “Que sepan también que nuestro Padre Celestial los ama. Los bendigo para que siempre tengan el deseo de servirle a Él y a Su Hijo Jesucristo. Los bendigo para que siempre anden en la verdad y atesoren la luz del templo”.

El programa de los jóvenes resaltó mucho de lo que atesoran los miembros de la Iglesia del distrito del Templo de Boise, Idaho: la luz de la fe, su legado, la industria, las familias, los jóvenes, la libertad, el servicio y el Evangelio. En el gran final, cuando cantaron “Firmes creced en la fe” y “A vencer”, los jóvenes celebraron la mayor luz en su vida, la luz de Cristo.

El domingo, el élder Bednar dijo que había suficiente energía durante el programa como “para suministrar corriente eléctrica durante seis meses a todos los hogares en Estados Unidos”.

La producción no era tanto acerca del baile como lo era de la preparación para el templo, dice Gary Walker, presidente del subcomité de celebración cultural de los jóvenes.

El hermano Walker dijo que los jóvenes participaron en el evento en una cantidad considerablemente superior a la esperada. Debido a ese gran número, los jóvenes llenaron el recinto Taco Bell Arena en las instalaciones de la Universidad del Estado en Boise, y sus familias y otras personas se reunieron en sitios remotos para ver el programa, que se transmitió en los centros de estaca de todo el distrito del templo.

Arlin Jones, productor ejecutivo de la celebración, dijo que los organizadores querían que todos los jóvenes fueran al centro de la celebración. “No cabían en el escenario”, explicó, “de modo que todo el recinto se convirtió en el escenario”.

El élder Bednar dijo que los jóvenes que participaron en la celebración viven en un área donde la Iglesia ya es fuerte y se hace cada vez más fuerte.

Estar en la Casa del Señor con los fieles miembros de la Iglesia de la zona “es una gran experiencia”, dijo el domingo entre la primera y segunda de las tres sesiones dedicatorias.

“Hay una calidez, luz, brillo y resplandor que proviene de un templo en cualquier lugar del mundo”, dijo.

El Templo de Boise, Idaho, presta servicio a alrededor de 100.000 santos de 31 estacas en Treasure Valley y una zona que se extiende desde LeGrand, Oregón, hasta Glenn’s Ferry, Idaho.

Steven Mortensen sirvió como representante regional para la Iglesia en 1984 y coordinó gran parte de la dedicación original del templo. Habló del proceso de encontrar un sitio para el templo cerca de la carretera interestatal, a la que se pudiera acceder con facilidad y recordó haber asistido a todas menos a una o dos de las 24 sesiones dedicatorias originales.

Durante las sesiones, el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) prometió a los miembros de la Iglesia en Boise que el templo se convertiría en “el edificio más importante del valle”.

“El tiempo ha demostrado esa declaración”, dijo el hermano Mortensen. “Me encanta el templo. El templo es la joya de la corona”.

K. Brett Nattress, Setenta de Área y presidente del comité local del templo, dijo que será una gran bendición tener el templo abierto otra vez.

“Se puede sentir”, dijo. “Hay un sentido de emoción, un gran sentimiento de anticipación y un profundo sentimiento de gratitud de nuestros miembros por tener este templo”.

El élder Nattress, que ha vivido en Boise desde 1990, llamó maravillosa a la zona. “Los santos son extraordinarios, fieles y humildes”.

Dijo que los Santos de los Últimos Días locales han ofrecido voluntariamente miles de horas para el programa de puertas abiertas, la celebración cultural y la dedicación.

“Me ha impresionado tanto la fidelidad de nuestros miembros y su disposición de servir”, dijo él.

Básicamente, todo lo que se hizo durante el programa de puertas abiertas y la dedicación es acerca del templo, y dijo: “Para mí, eso es de lo que se trata”.