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Pongan en práctica en su hogar y con su familia lo que aprenden en la Iglesia

Por Por Marianne Holman, redactora de Church News

  • 17 septiembre 2013

Los padres deben hacer más que tan sólo vivir por medio del ejemplo. Ellos deben llegar a ser “mentores” o guías, personas con quienes sus hijos se puedan desarrollar, enseñó el hermano Matthew O. Richardson, Segundo Consejero de la Presidencia General de la Escuela Dominical.  Fotografía por Janneke Ann Marquez.

PROVO, UTAH

Todo lo que se hace en la Iglesia está diseñado para ayudar en el hogar, dijo Matthew O. Richardson, Segundo Consejero de la Presidencia General de la Escuela Dominical, durante una presentación en la semana de la educación en la Universidad Brigham Young el 21 de agosto.

“A veces hacemos las cosas un poco al revés”, dijo. “Mandamos a nuestros hijos, a otras personas y a nosotros mismos a instruirse en un centro de reuniones de la Iglesia, y cuando llegamos a casa nos quitamos nuestra ropa de domingo lo más rápido que podemos”.

En vez de ser simplemente un lugar donde se va el domingo, la Iglesia debe ser un lugar de donde se obtiene fortaleza espiritual y una oportunidad donde las personas asistan y salgan renovados para vivir el Evangelio en sus hogares, señaló.

“Todo lo que hemos estado haciendo debería mejorar el aprendizaje y la enseñanza tanto en la Iglesia como en el hogar”.

El hermano Richardson dijo que un estudio ha demostrado que sólo un tercio de los miembros “activos” de la Iglesia lleva a cabo el estudio de las Escrituras en familia, la noche de hogar, el estudio personal de las Escrituras y la oración personal o familiar. Otra tercera parte participa un poco en esas actividades y la última tercera parte no participa en absoluto.

Él habló sobre el proceso de conversión y de cómo, a medida que las personas aplican lo que aprenden en la Iglesia en sus hogares, son capaces de fortalecer su conversión de vivir los principios del Evangelio.

“Para mí surge la pregunta: ¿Pero cómo lo hacemos?”, dijo él. “¿Cómo enseñamos a [nuestra familia]?”.

El hacer preguntas y tener conversaciones es crucial para fortalecer las relaciones familiares y para comprender el nivel de conversión personal de cada miembro de la familia. Otro elemento importante para la enseñanza en el hogar es por medio del ejemplo, dijo él.

“El establecer un modelo es una parte importante de la enseñanza, especialmente en el hogar”, dijo él. “Hemos descubierto que la mayor parte de la investigación dice que aprendemos grandes cosas en la Iglesia, y luego cuando llegamos a casa no vivimos esos principios, y todo ese aprendizaje del Evangelio pierde el sentido”.

Matthew O. Richardson, Segundo Consejero de la Presidencia General de la Escuela Dominical.

Los padres deben hacer más que tan sólo vivir por medio del ejemplo. Ellos deben llegar a ser “mentores” o guías, personas con quienes sus hijos se puedan desarrollar.

“Quizás necesitamos más guías que ejemplos”, dijo. “Es más que tan sólo vivir la vida y ser un ejemplo… también cuando invitamos a otras personas, llegamos a ser en cierta forma sus mentores.

“Una de mis canciones favoritas que me ha ayudado a tratar de encontrar una mejor manera de aprender y enseñar es ‘Soy un hijo de Dios’”.

Dijo que él recurre a la canción de la Primaria como un gran modelo de la clase de padres que guían, enseñan y caminan junto a sus hijos para ayudarles a encontrar la senda.

“No arrastran [a sus hijos] por la senda”, dijo. “Enseñan [a sus hijos] la senda a seguir para que algún día con Él puedan vivir. Éste es un buen modelo de cómo ser mentores”.

Es en el hogar donde los padres pueden reforzar lo que ellos mismos y sus hijos han aprendido en la Iglesia.

“Los hogares deben ser una oportunidad para obtener el fruto de sus propias experiencias”, dijo él.

Una gran parte de la enseñanza de los padres en el hogar es apoyarse en el Espíritu Santo para enseñar por el Espíritu. En lugar de sólo hablar, dar sermones, o decir a sus hijos cómo vivir o qué hacer, los padres deben enseñar de la forma apropiada de acuerdo con el lugar, el momento y el contexto.

Citando al presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia, el hermano Richardson dijo: “El evangelio puro de Jesucristo debe penetrar en el corazón… de las personas por el poder del Espíritu Santo”.

Aunque el alumno puede escoger aceptar o rechazar las enseñanzas, el maestro debe actuar con fe de que el Espíritu Santo testificará al alumno que las enseñanzas son verdaderas, penetrando en el corazón del alumno y haciendo que tome lugar la conversión.

A medida que las doctrinas entren en el corazón del maestro y del alumno, las acciones de ambos reflejarán una profunda conversión. Es al actuar de acuerdo con las oportunidades para enseñar, por medio del diálogo abierto, al preguntar y responder preguntas e invitar a otras personas a actuar, que las familias pueden experimentar una conversión más profunda.