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La noche de templo en Sacramento une a los misioneros y a las personas del lugar

- Carlos Rivera Medina, misionero de la Misión California Sacramento

  • 5 octubre 2011

El 16 de septiembre de 2011, los misioneros de la Misión California Sacramento llevaron a cabo una actividad en el “Centro mormón”, un centro de reuniones Santo de los Últimos Días que se encuentra junto al Templo de Sacramento California; a la actividad se invitó a todos los miembros y no miembros de habla hispana a aprender más acerca de la Iglesia y de los templos SUD. La noche comenzó con un bautismo y una cena, seguidos por una exposición de arte, un recorrido por el templo y una reunión de hogar.

“Hemos descubierto que una de las formas más poderosas de llegar al corazón de los futuros miembros y ayudarlos a recibir el Evangelio restaurado es mediante el bello espíritu del templo”, escribió en un correo electrónico Carlos Rivera Medina, misionero de la Misión California Sacramento, quien ayudó a organizar el evento.

Asistieron más de 350 miembros, no miembros, misioneros y líderes locales de la Iglesia, todos los cuales hablaban español.

El artista SUD Jorge Cocco, de Argentina y conocido mundialmente, exhibió 40 pinturas durante la noche de templo, e inspiró a las personas a leer y “deleitarse” en el Libro de Mormón.

“Fue una ocasión en que la gente [vio] los acontecimientos más relevantes del Libro de Mormón [representados] mediante imágenes y también escuchó la explicación del artista sobre técnica, interpretación y simbolismo”, dijo el hermano Cocco. “[Pudieron] disfrutar de una secuencia de imágenes que ayudaban a preservar la historia y el testimonio de los grandes líderes del Libro de Mormón”.

El élder Rivera hizo hincapié en que la noche de templo fue una demostración del espíritu de unidad que existe en la Iglesia y el deseo de los miembros por compartir el Evangelio con todos: “Todos nos ayudaron, desde miembros, líderes y misioneros de habla inglesa, tongana e hispana, hasta los de habla hmongana”, dijo.

Más de cuatro meses antes de la actividad, el presidente de misión H. Benson Lewis envió un correo electrónico a los misioneros y líderes de la región en el cual enfatizó la meta primordial de llevar a las personas al templo.

“Invitó a los misioneros a… llevar a las personas para que realizaran recorridos por el templo”, dijo el élder Rivera. Durante los meses que siguieron, los misioneros y los miembros unieron sus esfuerzos para planificar una noche que incluyera alimentos, entretenimiento, un bautismo y un recorrido por el templo.

El élder Rivera recordó los sacrificios de tiempo y recursos que muchos hicieron a fin de que la noche de templo pudiera llevarse a cabo. Las hermanas de la Sociedad de Socorro de todo el Valle de Sacramento contribuyeron con la cena de tostadas.

“Las hermanas de la Sociedad de Socorro de todo el valle prepararon y llevaron los alimentos con un corazón dispuesto y con una sonrisa”, dijo. “Una hermana estaba muy mal de la diabetes, lo cual hacía que estuviera muy débil. Sin embargo, ella quería colaborar de manera significativa, así que preparó más de 22 kilos de frijoles [porotos o judías]”.

La noche del evento, algunas personas viajaron hasta dos horas para asistir, y muchos estaban tan entusiasmados que llegaron temprano.

Teresa Fernández-Fernández, que ahora es miembro del barrio Monte Vista, en Manteca, California, fue bautizada durante la noche en el Centro mormón.

“Cuando entré y luego me levanté del agua sentí la paz inmensa de saber que Dios realmente había estado cuidando de mí”, dijo. “Fue un momento hermoso que jamás olvidaré. Y desde ese momento, mi familia ha sido bendecida”.

Muchas otras personas que asistieron a la noche de templo experimentaron sentimientos similares.

Un compañerismo de la misión contó en un correo electrónico que el espíritu del evento inspiró a una familia investigadora a fijar una fecha bautismal. “Sentimos que fue el recorrido lo que realmente les dio la confianza para bautizarse y esforzarse por tener un matrimonio eterno”, dijeron.

La noche de templo fue una experiencia diferente para muchos de los miembros de habla hispana de Sacramento, quienes asisten a ramas pequeñas y están acostumbrados a ver grupos pequeños de miembros en sus centros de reuniones locales.

“Asistieron decenas de investigadores y conversos nuevos que no apreciaban plenamente el tamaño de la Iglesia entre la comunidad de habla hispana dentro de los límites de la Misión Sacramento ni la magnitud y la belleza del Templo de Sacramento”, escribió el presidente Lewis en un correo electrónico. “Muchos estaban interesados en escuchar y aprender más”.

El élder Rivera se refirió al evento como lo más destacado de su misión hasta el momento.

“Mi lema durante todo este tiempo era que, si nos centrábamos en cada persona en particular, lograríamos que muchas personas vinieran”, dijo. “Requirió mucho trabajo, mucha oración, muchas lágrimas y mucha esperanza, y fue un éxito porque el Señor estaba con nosotros; y con Él no hay nada que sea imposible”.