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Los líderes de la Escuela Dominical tienen responsabilidades más amplias, más recursos

- Por R. Scott Lloyd, redactor de Church News

  • 11 abril 2013

El presidente general de la Escuela Dominical, Russell T. Osguthorpe (centro), y sus dos consejeros, David M. McConkie (izquierda) y Matthew O. Richardson (derecha), hacen comentarios durante la sesión de capacitación para los líderes de la Escuela Dominical de estaca y de barrio el 3 de abril.  Foto por R. Scott Lloyd.

Actualmente, se espera que las presidencias de la Escuela Dominical sirvan como especialistas en los esfuerzos del barrio y la estaca para ayudar a mejorar el aprendizaje y la enseñanza del Evangelio, tienen muchas más responsabilidades que en el pasado y se han creado recursos para ayudarles a cumplir con esas responsabilidades.

Eso parecía ser un tema dominante en la capacitación de la primavera de 2013 para los oficiales de la Escuela Dominical. La capacitación que se llevó a cabo el 3 de abril en relación con la conferencia general, se originó en el Teatro del Centro de Conferencias en Salt Lake City y, al igual que las reuniones de capacitación para las otras organizaciones auxiliares, se transmitió en directo por medio de internet a los participantes de áreas distantes. Se encuentra disponible en https://www.lds.org/broadcasts/auxiliary-training.

El hermano Russell T. Osguthorpe, presidente general de la Escuela Dominical y sus dos consejeros, el hermano David M. McConkie y el hermano Matthew O. Richardson, se unieron a los seis miembros de la mesa directiva general de la Escuela Dominical en una mesa redonda. La misma se incrementó al mostrar ciertos videos de la Biblioteca de capacitación de líderes disponible en el sitio web de la Iglesia, LDS.org, y por los recursos que forman parte de Ven, sígueme, el nuevo curso de estudio para los jóvenes de las clases de la Escuela Dominical, el Sacerdocio Aarónico y las Mujeres Jóvenes.

Se invitó a los participantes en internet a enviar comentarios y preguntas a través de mensajes de texto, y muchos de esos mensajes se leyeron como parte de la conversación.

En cuanto a la necesidad de estar preparados espiritualmente para enseñar, el hermano McConkie citó un mensaje de la Primera Presidencia en la introducción de la guía “Enseñar a la manera del Salvador”. “La parte más importante del servicio que ustedes presten será su preparación espiritual diaria, que incluye la oración, el estudio de las Escrituras y la obediencia a los mandamientos. Los animamos a que se comprometan a vivir el Evangelio con mayor dedicación que nunca”.

El hermano Osguthorpe dijo: “‘Enseñar a la manera del Salvador’ no es sólo para aquellos que están enseñando. Es para todos nosotros, que somos maestros en nuestras funciones como líderes y maestros”.

El hermano McConkie agregó que tales enseñanzas no son nuevas. “El aprender y enseñar en el entorno del Evangelio se realiza de acuerdo al ejemplo que el Salvador nos ha mostrado y el modelo que Él nos sigue demostrando”, dijo él.

Se mostró un video de una conversación en el Canal mormón, entre el hermano Osguthorpe y el élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles. El élder Bednar citó un pasaje del Libro de Mormón que dice que el Espíritu Santo lleva un mensaje “al corazón”.

“Es muy importante para mí que no dice ‘en el corazón’; sino ‘al corazón’”, señaló el élder Bednar. Un maestro no puede forzar un testimonio en el corazón de una persona, dijo él. Lo que tiene que suceder para que el testimonio pueda entrar es que la persona debe actuar con fe, según la verdad, “y así pasa de ‘en’ a ‘al’”.

Karl R. White, miembro de la mesa directiva, dijo que algo que él toma en cuenta al observar las clases de la Escuela Dominical es el porcentaje de tiempo que el maestro toma para dar la clase en lugar de invitar a las personas a la acción. “Es un porcentaje muy, muy pequeño, de hecho, que muchas clases no invitan a la acción”.

Brad Wilcox, miembro de la mesa directiva, dijo que, a diferencia de una reunión general como la reunión sacramental o la conferencia general, un maestro en un salón de clases tiene la oportunidad de hacer un seguimiento de las invitaciones a tomar acción y “ayudar a ese joven o niño a decir: ‘¡Lo hice! Así es como se siente’”.

Amy White, miembro de la mesa directiva, dijo: “La peor parte de la enseñanza es una ‘cabeza parlanchina’”. Contó una experiencia que ella y su esposo, Karl, tuvieron la noche anterior en su hogar al leer las Escrituras con dos de sus nietos. Ella dijo que resistió la tentación de ser una cabeza parlanchina. En vez de ello, les permitió hacer preguntas acerca de lo que estaban leyendo y después a explorar sus propias ideas como respuesta a esas preguntas.

“El Espíritu Santo puede ayudar a todos a participar si la persona frente a la clase permanece en silencio y deja que el Espíritu Santo haga Su trabajo”, dijo ella.

Ann Madsen, miembro de la mesa directiva, dijo que se ha dado cuenta que los miembros de la clase, guiados por el Espíritu Santo, a menudo tendrán las respuestas que ella misma no tiene. Dijo que en su enseñanza ha pedido a los alumnos que escriban los comentarios que hicieron para que tengan un registro de ellos. Esto les ayuda a sentir que tienen algo que aportar y están dispuestos a escuchar y ver de qué otras maneras pueden aportar.

Omar Canals, miembro de la mesa directiva, dijo que una importante ventaja de permitir la participación de los miembros de la clase es que posibilita al maestro a que prepare su próxima lección en base al conocimiento y las necesidades de los miembros de la clase.

Hablando del nuevo curso de estudio Ven, sígueme, Lee Tom Perry, miembro de la mesa directiva, dijo que es probable que los maestros escuchen dos cosas diferentes: un “zumbido agradable” cuando los miembros de la clase interactúan en pareja y en grupos pequeños al analizar sobre temas de la lección, y silencio cuando los miembros de la clase reflexionan sobre esos temas y organizan sus pensamientos al prepararse para contribuir en el análisis.