Noticias y eventos de la Iglesia

Enseñen a los jóvenes a vivir y a actuar según las verdades que aprenden

Por Por la hermana Neill F. Marriott, de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

  • 29 Abril 2014

Los jóvenes participan en la obra de historia familiar al indexar nombres.  Fotografía por Leslie Nilsson.

Nefi fabricó un arco nuevo, Rebeca dio de beber a 30 camellos, José Smith aplicó los principios de Santiago 1:5, Emma Smith creo nuestro primer himnario, el presidente Thomas S. Monson actúa de acuerdo con las impresiones para rescatar a los solitarios, y más importante que cualquier otro acto, el Salvador Jesucristo realizó la Expiación para toda la humanidad. Todos estos hombres y mujeres nobles, sobre todo el Señor, actuaron de acuerdo con los principios verdaderos que comprendían y proporcionaron bendiciones a la humanidad. El sacar a la luz bendiciones requiere acciones precisas.

Cuando los jóvenes aprenden la verdad doctrinal deben hacer más que simplemente aceptarla intelectualmente. Para que la verdad de lugar a las bendiciones y a la conversión personal, debemos vivir según esa verdad. Debemos actuar de acuerdo con ella con fe, aun cuando no sabemos todos los resultados que nuestras acciones pueden traernos. La nuestra es una religión viva, activa, no es pasiva. En el Nuevo Testamento, Santiago habla del hombre que continúa viviendo de acuerdo con la ley divina, “no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:25).

Los maestros eficientes nos invitan a actuar de acuerdo con la verdad

Todos los domingos, los maestros animan a los jóvenes a aprender la doctrina compartiendo y analizando en clase lo que ellos comprenden de las Escrituras, los profetas, la experiencia personal y la revelación personal. Sin embargo, el aprender simplemente la verdad es sólo el primer paso para llegar a ser un fiel discípulo de Cristo. Un maestro eficiente enseña que al vivir la verdadera doctrina de Cristo llegamos a convertirnos a Su evangelio.

El saber que la barra de hierro es la palabra de Dios no es una garantía de que solamente esto “a salvo nos puede guiar” (“La barra de hierro”, Himnos, Nº 179). Debemos tomar medidas y colocar nuestra mano firme y resueltamente sobre esa barra de hierro y, de ese modo, actuar de acuerdo con la verdad que aprendemos. Debemos vivir la palabra de Dios y de hecho actuar sobre ese entendimiento. Como sugiere el curso de estudios Ven, sígueme, aprendemos la doctrina, después la vivimos, y luego compartimos lo que hemos experimentado al aplicar la doctrina en nuestra vida diaria.

El élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, aconsejó que “es necesario que los jóvenes aprendan y actúen” (“El corazón de los hijos se volverá”, Liahona, octubre de 2011, pág. 27). Este consejo de “actuar” contiene una bendición prometida: entendimiento y conocimiento adicionales por el poder del Espíritu Santo.

Neill F. Marriott, de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

El aprender la doctrina el día domingo sirve de muy poco si los principios no forman parte de nuestras acciones y pensamientos diarios. Los maestros eficientes recordarán invitar a los alumnos a vivir un principio que hayan aprendido en la clase durante la semana entrante. Al siguiente el domingo, el maestro debería pedirles que compartan sus experiencias vividas sobre el principio que aprendieron en la clase de la semana anterior.

Aprendan y experimenten el espíritu de Elías

Aquí tenemos un ejemplo elocuente y poderoso del élder Bednar de esta invitación a actuar de acuerdo con un principio: “Invito a los jóvenes de la Iglesia a aprender sobre el espíritu de Elías y a experimentarlo. Invito a las jóvenes de la Iglesia a aprender sobre el espíritu de Elías y a experimentarlo. Los aliento para que estudien, para que busquen a sus antepasados y se preparen para efectuar bautismos vicarios en la casa del Señor por sus propios familiares fallecidos. Y los exhorto a ayudar a otras personas a buscar sus datos de historia familiar” (“El corazón de los hijos se volverá”, pág. 27). Nótense las palabras de acción en su consejo: aprender, experimentar, estudiar, buscar, preparar, llevar a cabo, ayudar y averiguar.

Si los jóvenes son “hacedores de la obra”, el élder Bednar promete que estas bendiciones extraordinarias llegarán: su amor y gratitud por sus antepasados aumentará, su testimonio del Salvador y la conversión a Él llegarán a ser profundos y perdurables, estarán protegidos contra la creciente influencia del adversario y serán resguardados en su juventud y durante toda su vida. ¿No querrían todas las personas esas ricas bendiciones? Un apóstol ha prometido todas las bendiciones si las personas aceptan la invitación y toman las medidas necesarias para lograrlo.

Los jóvenes participan en una clase.

El élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, aconsejó en la última conferencia general: “La fe en el Señor Jesucristo… puede verse fortalecida al aprender acerca de Él y vivir nuestra religión… Vivir la religión pura del Señor… es un modo de vida y un compromiso diario que nos brindará guía divina” (“Manifiesten su fe“, Conferencia General de abril de 2014).

Invitamos a los jóvenes a vivir y a actuar de acuerdo con los principios que están aprendiendo cada semana en las clases dominicales, para que estas verdades se arraiguen profundamente en su corazón y espíritu así como en su mente. Entonces, y sólo entonces, estarán verdaderamente convertidos, protegidos y resguardados.