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Perspectiva: Ser discípulos más devotos

  • 30 diciembre 2012

Los apacibles llamados para cambiar son el modelo para todos aquellos que buscan sinceramente llegar a ser discípulos más devotos del Señor Jesucristo.

Para quienes están escuchando con atención, el Señor con regularidad envía llamados para actuar por medio del Espíritu. A los humildes, estos llamados proporcionan cambios a los deseos y planes personales, para realizar un acto de servicio, tender la mano para bendecir a alguien necesitado, buscar nuevo conocimiento y comprensión o cambiar nuestro comportamiento de manera positiva. Los apacibles llamados para cambiar son el modelo para todos aquellos que buscan sinceramente llegar a ser discípulos más devotos del Señor Jesucristo.

Natanael fue llamado a “[venir y ver]” (Juan 1:46).

Pedro y otros fueron llamados a ser “pescadores de hombres” (Mateo 4:19).

En ocasiones los llamados a actuar vienen directamente de los profetas vivientes de Dios. El presidente Spencer W. Kimball llamó a la Iglesia para llevar el Evangelio a todo el mundo; El presidente Ezra Taft Benson llamó a los miembros a recordar el Libro de Mormón; y el presidente Howard W. Hunter llamó a los miembros a centrarse en los templos. Los recientes anuncios del presidente Thomas S. Monson en cuanto a la adoración en el templo, la edad misional y la enseñanza y el aprendizaje para los jóvenes son un llamado colectivo a esta generación para levantarse y brillar.

Con todo el entusiasmo y oportunidad relacionados con cada llamado profético a actuar, viene un nivel de responsabilidad proporcional para la persona, para las familias y para la Iglesia de ser más devotos en nuestro discipulado.

Cada hombre joven y mujer joven pueden reconocer la gran confianza que el Señor está demostrando en esta generación. Cada uno debe también considerar lo que está relacionado con las obligaciones y responsabilidades de los anuncios y con oración considerar los cambios que se necesiten en la vida como resultado del llamado de un profeta a actuar. Tal vez sentirá la necesidad de ser un discípulo más devoto, de pasar más tiempo en el estudio de las Escrituras y las palabras de los profetas vivientes. O tal vez pueda sentir la influencia de aprender y entender más acerca de sus antepasados y sus vidas y ayudarles a recibir las bendiciones del Evangelio por medio de la obra en los templos en su nombre. Cualquier cambio que se pida hacer requerirá que adapte su modelo actual y reorganice el tiempo y prioridades en su vida.

Los padres y abuelos ya sienten la urgencia de proveer mejor instrucción en el hogar para ayudar a los jóvenes que aman a prepararse para hacer y guardar convenios sagrados en los santos templos y para servir con fidelidad como misioneros. Afortunadamente, las familias ahora pueden encontrar todos los recursos necesarios para realizar esta importante obra sin costo alguno en LDS.org.

Además de las Escrituras, otros recursos clave incluyen la revista de la Iglesia, Ven, sígueme: Recursos de aprendizaje para los jóvenes, Predicad Mi Evangelio e Investidos de lo Alto. Los padres deben escuchar con atención a las preguntas de los jóvenes, tanto las preguntas que hacen como las que no hacen. Los padres atentos serán guiados cuando con oración consideren cómo ayudar a sus hijos a crecer y llegar a estar espiritualmente preparados al proporcionarles oportunidades para enseñar, compartir el Evangelio y participar en la obra de redimir a los muertos. Como con todos los discípulos, es importante hacer preguntas que conduzcan a actuar, tales como: “En base a lo que hemos estudiado, ¿qué sientes que te gustaría hacer?”.

El llamado a actuar requiere hacer participar a los jóvenes en la obra de salvación, la obra de los discípulos. Los líderes adultos de la Iglesia y los asesores de los jóvenes deberán escuchar y hacer participar a los jóvenes en los desafíos de cada barrio y estaca. En lugar de preparar programas para entretener a los jóvenes, los líderes deben analizar los temas que los jóvenes sienten que son importantes, capacitarlos para que busquen respuestas y soluciones y hacer que el quórum del Sacerdocio Aarónico y las presidencias de clase de las Mujeres Jóvenes creen planes para bendecir y servir a las personas. Después, los líderes adultos no deben interferir, deben dejar que los jóvenes lleven a cabo la obra del reino. El poder y la fortaleza que fluirá en los barrios y estacas será proporcional al grado de aliento que los jóvenes reciban de actuar como discípulos y de usar su poder y fortaleza espiritual naturales.

Con cada llamado a actuar viene la necesidad de una advertencia. Siempre hay quienes distorsionan las directivas proféticas para fomentar puntos de vista personales o planes. Las palabras del profeta brindan una amplia variedad de opciones para los jóvenes, las cuales son todas aceptables para el Señor. Un joven tiene la opción de ir a una misión a los 18 años o más tarde según sus circunstancias y preparación. Una mujer joven puede elegir centrarse en la preparación para el matrimonio y la maternidad y la formación académica o puede optar por servir en una misión a la edad de 19 años o más adelante. Cada joven tiene la flexibilidad de concentrarse en el sendero de su vida de discipulado dentro del contexto de guardar los convenios definidos por el profeta del Señor. Se debe tener cuidado de ayudar a todos los jóvenes a sentirse aceptados e incluidos en las decisiones de discipulado que tomen.

El llamado del profeta a actuar es un llamado a ser discípulos más devotos. Los jóvenes, padres y líderes de la Iglesia deben todos examinarse a ellos mismos y ver en donde se encuentran como discípulos. Debemos revisar los convenios que hemos hecho como personas, esposos, esposas, padres y como siervos en el reino. Debemos tener oídos para oír el llamado y fe para responderlo.

“Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes” (D. y C. 64:33).

Durante la Conferencia General de octubre de 2012, el élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo “A los jóvenes de la Iglesia que pronto estarán listos para misiones, templos y el matrimonio”. Dijo: “Amen a Dios y permanezcan limpios de la sangre y de los pecados de esta generación. Ustedes tienen una obra monumental que llevar a cabo que se recalcó en ese maravilloso anuncio hecho por el presidente Thomas S. Monson ayer por la mañana [sobre la elegibilidad para el servicio misional]. Nuestro Padre Celestial espera el amor y la lealtad de ustedes en toda etapa de su vida”.