Respondiendo al llamado para más misioneros: El fomentar una actitud misional en el hogar y en la Iglesia

Por Por Heather Whittle Wrigley, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 6 julio 2012

El obispo Víctor Nogales, del Barrio Parque Chacabuco, Estaca Congreso, Buenos Aires, Argentina, junto a su cartelera de anuncios mostrando a todos los jóvenes de su barrio, incluso los 19 que actualmente están sirviendo en una misión.

“Nuestros jóvenes tienen derecho a esperar que tanto sus padres como sus líderes y maestros de la Iglesia hagan todo lo que puedan porque ellos conozcan y comprendan el Evangelio de Jesucristo”. —Élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles

El obispo Víctor Nogales, del Barrio Parque Chacabuco, Estaca Congreso, Buenos Aires, Argentina, está sentado frente a una cartelera de anuncios cubierta con fotos de los 37 hombres y mujeres jóvenes de su barrio. Cuando uno de ellos se va a una misión, él pone una nota al lado de la fotografía.

“Mis jóvenes se emocionan mucho cuando vienen a mi oficina y ven las fotografías y las notas con los nombres”, dijo él. “Los motiva a prepararse para sus propias misiones”.

Este barrio en Buenos Aires ejemplifica el espíritu de la obra misional. Desde comienzos de 2012, 19 jóvenes, 14 de ellos conversos, dejaron sus hogares y familias para servir en misiones de tiempo completo en ocho países. Más del 80 por ciento de los jóvenes aptos se han comprometido a servir en una misión.

En los últimos años las Autoridades Generales han hecho varios pedidos de que más jóvenes presten servicio en misiones. Actualmente muchas familias y líderes de la Iglesia están incorporando estos mensajes en su propia vida y establecimiento una gran tradición de servicio misional en sus áreas.

Una prioridad profética

Durante la Conferencia General de abril de 2005, poco después de que la Iglesia lanzara Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, hizo un llamado para más misioneros.

Aconsejó a las familias y líderes a fomentar el espíritu misional y a prepararse más para servir honorablemente, al ayudar a los jóvenes a comprender quiénes son y al enseñarles la doctrina.

Desde ese anuncio, hubo varias peticiones proféticas con respecto a este tema.

Durante la Conferencia General de octubre de 2011, el élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, anunció la necesidad de “decenas de millares de misioneros más en los meses y los años venideros”. Un año antes, el presidente Thomas S. Monson había recordado a los hombres jóvenes sobre la misma necesidad y también se dirigió a los miembros adultos:

“Necesitamos muchos, muchos más matrimonios mayores”, dijo. Agradeció a quienes habían servido y luego volvió su atención a las personas que todavía no estaban listas para servir. “Según lo permitan las circunstancias… estén dispuestos a dejar su hogar y prestar servicio misional de tiempo completo”, dijo.

Ayudando a los jóvenes a comprender quiénes son

En respuesta a la pregunta, “¿Cómo le fue posible preparar tantos jóvenes para estar dispuestos a servir?”, el obispo Nogales respondió: “Cuando fui llamado como obispo, mi primera preocupación fueron los jóvenes de mi barrio y les hice saber a los otros líderes del barrio que necesitábamos ser parte de sus vidas”.

Por ejemplo, todos los misioneros de Chacabuco tenían llamamientos en el barrio antes de su partida. A menudo se invitaba a los nuevos conversos y los miembros menos activos a servir como maestros y en otras funciones, lo cual les ayudó a prepararse para enseñar el Evangelio.

El obispo Nogales también hizo arreglos para que los jóvenes se prepararan espiritualmente para una misión al acompañar a los misioneros de tiempo completo cada semana.

Al comprometerse los miembros y los líderes locales de la Iglesia a los jóvenes del barrio, se les ha recompensado para ver el espíritu misional crecer inmensamente.

Garth y Eloise Andrus, de Draper, Utah, EE. UU., saben lo que significa tener una familia centrada en el aspecto misional. Tienen 17 nietos que han servido en misiones y ellos mismos han servido en seis misiones.

El fomentar un espíritu de servicio misional en su familia es algo que comienza cuando los hijos son pequeños, dijo el hermano Andrus.

“No se debe evitar hablar sobre la expectativa que tienen sobre ellos, sino que hablen con sus hijos y nietos como si no hubiera duda sobre cuándo van a ir su misión, no si es que irán”, concuerda la hermana Andrus.

Enseñar a los jóvenes quiénes son al establecer un ejemplo de servicio misional en nuestras familias también es importante, dijo la hermana Andrus. Ellos aceptaron su primer llamamiento en 1980, justo cuando su hijo menor se iba a su misión. El hermano Andrus prestó servicio como presidente de la Misión Filipinas Manila durante tres años.

“Estoy segura de que los correos electrónicos que enviamos a casa, las cartas que enviamos a casa [ayudaron], es por eso que nuestros hijos han servido misiones, debido a que vieron las grandes experiencias que tuvimos y ellos querían tener esas mismas experiencias”, dijo ella.

El hermano Andrus dijo que siempre ha sentido que servir en una misión ha tenido un impacto mucho mayor en sus nietos que el que podría haber tenido si se hubiera quedado en casa y los hubiera llevado a comer helado.

Un nieto escribió después de haber recibido algún dinero que le enviaron para ayudarlo a prepararse para su misión. “Él nos dio las gracias, pero dijo: ‘Mucho más importante es darles las gracias por el ejemplo que han establecido’”, dijo la hermana Andrus.

Enseñar la Doctrina

Aproximadamente a unos 9.600 kilómetros (6.000 millas) de Buenos Aires, la rama Horseshoe Bend, cerca de Boise, Idaho, EE. UU., también ha visto un aumento dramático en el servicio misional cuando las familias y los líderes reforzaron sus esfuerzos para enseñar el Evangelio a sus jóvenes.

De una rama pequeña de 75 miembros, 9 jóvenes prestan servicio en misiones.

Una carta del élder Dillon Flake, quien está sirviendo en la Misión Filadelfia Pensilvania, dice: “Servir en una misión es la mejor decisión que he tomado y la cosa más valiosa que jamás haya hecho con mi vida”.

Otro misionero, el élder Nicholas Greiner, quien presta servicio en la Misión Washington D.C. Norte, expresó sobre el efecto que tuvo en su vida el servir una misión hasta el momento. “Mi misión no sólo me ha permitido sentir el amor del Salvador, sino que me ha permitido sentir, por lo menos un poco, cómo Él siente por cada uno de nosotros”, él escribe.

Martin Walker, presidente de la Estaca Idaho Emmett, indicó: “Servir en una misión coloca a los jóvenes en un camino que afectará a generaciones… Como estaca, hacemos todo lo que podemos para preparar a los jóvenes para el servicio misional”.

Parte de esa preparación incluye enseñar a los jóvenes la doctrina. Los jóvenes de la Rama Horseshoe Bend tienen acceso a una clase de preparación misional semanal, que la enseña un ex-presidente misión; capacitación adicional que complementa la capacitación proporcionada por la reunión de preparación misional mensual de los jóvenes de la estaca y el campamento anual del Sacerdocio Aarónico.

“Nuestros jóvenes tienen derecho a esperar que tanto sus padres como sus líderes y maestros de la Iglesia hagan todo lo que puedan porque ellos conozcan y comprendan el Evangelio de Jesucristo”, dijo el élder Ballard. “El Espíritu Santo confirmará la verdad en el corazón de ellos y encenderá la luz de Cristo en sus almas. Y entonces ustedes tendrán uno más, un misionero más plenamente preparado”.

En Horseshoe Bend, dos jóvenes están esperando ansiosamente para ser llamados para el servicio misional de tiempo completo. Sus llamamientos para servir resultará en casi el 15 por ciento de los miembros activos de la rama que participan en misiones de tiempo completo.

LaRene Adams es uno de los seis hijos del hermano y la hermana Andrus. Ella y su esposo, Jim, prestaron servicio en la Misión Dinamarca Copenhague desde 2007 al 2009. Ella testificó de la importancia de enseñar a los niños el Evangelio en el hogar.

“Una de las cosas más grandes que puede hacer para ayudar a sus hijos a tener un testimonio de la obra misional es llevar a cabo la noche de hogar y estudiar las Escrituras en familia”, dijo ella. “Si les dan esa firme base del estudio del Evangelio y el conocimiento del Evangelio, estarán mucho mejor preparados y sabrán más acerca del Evangelio”.