El versículo de una Escritura inspiró a la hermana Oscarson a confiar en el Señor

- Por Sarah Jane Weaver, asistente del editor de Church News

  • 26 junio 2013

La hermana Bonnie Lee Green Oscarson, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, y su esposo, el hermano Paul K. Oscarson, posan para una fotografía en las Oficinas Generales de la Iglesia en Salt Lake City.  Foto por Ravell Call, Deseret News.

Puntos destacados del artículo

  • Bonnie Lee Green Oscarson tenía sólo 25 años cuando su esposo fue llamado a servir como presidente de la Misión Suecia Göteborg.
  • El pasaje de las Escrituras “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” tuvo gran significado para la joven pareja.
  • En 2009, la pareja tuvo la oportunidad de regresar a Suecia a servir como Presidente y Directora de las obreras del Templo de Estocolmo, Suecia.

“El Señor siempre ayuda cuando estamos haciendo Su obra y cuando se hace algo importante”. —Bonnie Lee Oscarson Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Embarazada de su cuarto hijo, Bonnie Lee Green Oscarson tenía sólo 25 años de edad cuando su esposo fue llamado a servir como presidente de la Misión Suecia Göteborg.

Sin saber cómo llevaría a cabo la tarea que tenían por delante, la hermana Oscarson y su esposo, Paul, recurrieron a las Escrituras. Leyeron el relato bíblico de Abraham y Sara, quienes eran “eran viejos, entrados en años” cuando se enteraron de que iban a tener un bebé. Sarah se rio de la noticia. Pero el Señor respondió: “¿Por qué se ha reído Sara…? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Génesis 18:11, 13–14).

Mientras se preparaban para mudar a su familia a Suecia, el pasaje de “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” tuvo gran significado para la joven pareja.

Tan sólo una semana antes de asistir al Seminario de la Iglesia para nuevos presidentes de misión, la hermana Oscarson dio a luz a una niña. La llamaron Sarah.

Con esta valentía que encontraron en las Escrituras, la familia Oscarson empacó y se mudó a Suecia. Durante los próximos tres años, la hermana Oscarson dio discursos en sueco y aprendió a cocinar para grupos grandes de misioneros y miembros de la Iglesia. El quinto hijo de la pareja nació en el campo misional.

“El Señor siempre ayuda cuando estamos haciendo Su obra y cuando se hace algo importante”, dijo la hermana Oscarson. “Él ayudará a terminar el trabajo”.

Ahora, años después mientras sirve como Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, la hermana Oscarson dijo que una vez más recordará la lección que aprendió del relato bíblico de Abraham y Sarah y confiará en el Señor para llevar a cabo la obra que tiene por delante.

Bonnie Lee Green nació el 23 de octubre de 1950, en Salt Lake City, hija de Theo James y Jean S. Green.

Cuando sus padres decidieron que querían que sus hijos tuvieran experiencia de la Iglesia fuera de Utah, su padre le dijo a la compañía donde trabajaba que estaba dispuesto a ser transferido.

Bonnie, de 9 años en ese entonces, y su familia se mudaron a Oklahoma. La familia también vivió en Colorado y Tennessee. En Nashville, Bonnie era la única joven Santo de los Últimos Días en su escuela secundaria. Cuando tuvo que decidir si mostrar su identidad como “la muchacha mormona” u ocultarla, Bonnie decidió que “Voy a ser firme y declarar quién soy”.

Ella se levantaba a las 4:30 h para asistir a seminario matutino y “fortalecer su testimonio de las Escrituras y el Evangelio”.

El padre de Bonnie, quien trabajaba como gerente de ventas para la compañía de petróleo Phillips, prestó servicio como presidente de distrito; su madre era la presidenta de la Sociedad de Socorro del distrito.

Conocieron a personas maravillosas y vieron la función de la Iglesia en áreas donde el número de miembros era pequeño.

Pronto, la familia se mudó a Misuri, donde Bonnie conoció a Paul Kent Oscarson en los jardines del templo de Far West, Misuri; un lugar de importancia familiar debido a que ambos tienen antepasados que vivieron en el área de Far West.

Después de asistir a BYU, la pareja se casó el 19 de diciembre de 1969 en el Templo de Salt Lake; tuvieron siete hijos.

Pocos años después, el hermano Oscarson, quien había servido de tiempo completo en la misión sueca desde 1965 hasta 1968, fue llamado como presidente de misión.

Cuando la familia Oscarson regresó del campo misional, vivieron en Misuri, Nueva Jersey, Massachusetts y Texas, donde el hermano Oscarson trabajó como vicepresidente regional de una tienda.

Al igual que sus padres, la hermana Oscarson halló gran gozo al vivir en áreas donde su familia podría ayudar con el crecimiento de la Iglesia.

“El Señor proporcionó las oportunidades para mostrarme la Iglesia en áreas más pequeñas”, dijo ella.

La familia disfrutó pasar tiempo juntos. La hermana Oscarson llevó a los niños a museos, parques y zoológicos. Cuando la familia se mudó, la hermana Oscarson siguió el ejemplo de su propia madre y ayudó a sus hijos a aceptar una nueva escuela y comunidad. El hermano Oscarson dijo de su esposa: “Ella era la clase de madre que decía: ‘Esta mudanza es una aventura’. Ella siempre encontraba cosas interesantes sobre el nuevo lugar”.

En 2009, la pareja tuvo la gran oportunidad de volver a Suecia a servir como Presidente y Directora de las obreras del Templo de Suecia, Estocolmo.

La devoción de los Santos de los Últimos Días en el distrito del templo inspiró al presidente y hermana Oscarson.

“Cuando las personas entran al templo en Suecia, a menudo vienen y se quedan durante una semana y dedican cada minuto al templo”, explicó él.

Es la primera directora de las obreras del templo que sirve como Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, la hermana Oscarson se impresionó especialmente de los jóvenes que conoció en el Templo de Suecia.

“No creo que yo vaya a ser la misma después de haber visto su ejemplo”, dijo ella.

Ahora ella espera recordar esas lecciones, al tratar de llegar a las jóvenes en todo el mundo.

“No era nuestro templo”, agregó la hermana Oscarson. “No era nuestro trabajo. Verdaderamente fue la obra del Señor. Él estaba al tanto de todas las personas que entraban por las puertas del templo”.