La hermana Beck recalca la labor de la Sociedad de Socorro en el plan de Dios

  • 4 marzo 2011

La hermana Julie B. Beck, Presidenta General de la Sociedad de Socorro, se reunió con cerca de 10.000 mujeres y líderes del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro en Rexburg, Idaho, donde les instruyó sobre diversos temas, incluido el nuevo Manual 2.

Puntos destacados del artículo

  • Cerca de 10.000 personas de 40 estacas se congregaron en el nuevo Centro BYU–Idaho para oír a la hermana Beck.
  • La hermana Beck respondió a preguntas tanto en el devocional de la mañana como en la capacitación para líderes de la tarde.
  • La hermana Beck enseñó acerca del equilibrio, el testimonio, el papel de la mujer en el plan de Dios, el desarrollo de los talentos y más cosas.

“Dependemos de ustedes, la nueva generación de mujeres, para infundir una nueva vida a la Sociedad de Socorro.” —Julie B. Beck, Presidenta General de la Sociedad de Socorro

La Presidenta General de la Sociedad de Socorro, Julie B. Beck, se reunió con cerca de 10.000 hermanas y líderes de la Sociedad de Socorro el 26 de febrero de 2011 para fortalecer su fe y alentarlas en sus labores en la Sociedad de Socorro y el Plan de Salvación.

(Lea más acerca de lo que la hermana Beck enseñó a las hermanas de la Sociedad de Socorro sobre el ministrar.)

En una sesión general que tuvo lugar esa mañana y en la capacitación para líderes de la tarde, la hermana Beck respondió a preguntas de mujeres y líderes del sacerdocio de más de 40 estacas del sureste de Idaho.

“Fue muy delicada con todos los que le hacían preguntas”, dijo Mary Lou Wilding, que asistió a la sesión de la mañana. “Fue muy atenta y empleó las Escrituras y las enseñanzas del Salvador... Es un gran ejemplo de cómo debemos abordar los sentimientos de los demás con aprecio y consideración”.

Hablando en primer lugar en el nuevo Centro de la Universidad Brigham Young–Idaho y posteriormente en el Auditorio Hart, la hermana Beck abordó preguntas sobre el nuevo Manual de la Iglesia, el trabajo con las hermanas menos activos, la búsqueda de un equilibrio, los objetivos de la Sociedad de Socorro, su asociación con el sacerdocio, las maestras visitantes y más temas.

Cómo utilizar el manual

Durante la capacitación para líderes de esa tarde, la hermana Beck dio a las líderes de la Sociedad de Socorro y a los líderes del sacerdocio la oportunidad de compartir lo que habían aprendido de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles durante la reciente transmisión de la capacitación mundial y de hacerle preguntas que hayan tenido desde entonces.

Tras oír las preguntas, y antes de responderlas, ella misma formuló una: “¿Han planteado estas preguntas en sus reuniones de consejo? Algunas son buenas preguntas para una reunión de consejo”.

La hermana Beck habló de su gratitud por la exhaustiva capacitación que brindaron los líderes de la Iglesia. 

“Estamos... inmersas en la obra de salvación”, dijo. “Espero que este mensaje haya quedado claro en todas las reuniones de capacitación que hayamos tenido”.

Señaló que el manual empieza con unos capítulos sobre la familia y la Iglesia en el plan de Dios, y trata también principios del sacerdocio, liderazgo, consejos y la obra de salvación. 

“La Sociedad de Socorro forma parte de ello”, comentó. “No planificamos nada ni hacemos nada que no sea la obra de salvación del Señor”.

La búsqueda del equilibrio

Citando el mandamiento del Señor que se encuentra en 2 Nefi 9 sobre no trabajar por aquello que no pueda satisfacer, la hermana Beck aconsejó a los asistentes a la sesión general que hallaran un equilibrio acudiendo al Señor y luego fijando límites y estableciendo prioridades.

“Sabemos que hay ciertas cosas esenciales que se deben tener en cuenta al procurar la vida eterna”, añadió. “Para obtener el Espíritu y saber cuáles son las cosas esenciales, vamos a tener que leer las Escrituras y orar a diario, e ir al templo, y ayunar, y hacer aquello que nos han mandado los profetas”. 

Recalcó la importancia del Espíritu Santo en el establecimiento de prioridades. “Ninguna mujer tiene tiempo, energía ni fuerza suficientes para hacer todas las cosas buenas que tiene en mente”, dijo. “Debemos contar con la ayuda del Espíritu Santo para cuidar de lo más esencial”.

Cumplir el rol de la mujer

Así como el Salvador invitó a María y a Marta a participar en Su obra (algo inaudito en aquel tiempo), las mujeres de hoy día son la “mitad equitativa de una pareja divina... al hacer la obra del Señor”.

La hermana Beck pidió a los asistentes que se preparen para ser más diestras en hablar a fin de poder expresar sus testimonios a otras personas. También les dijo a las hermanas que desarrollaran sus dones, talentos y habilidades, y que los compartieran con los demás.

Siendo la mitad femenina del plan del Padre, la mujer tiene una enorme influencia para crear un ambiente donde el Espíritu nutra el crecimiento espiritual de su familia y la proteja, dijo la hermana Beck. Sin embargo, éste es uno de los roles que más desatienden las mujeres.

“Ustedes tienen la capacidad de crear un entorno en su hogar donde more el Espíritu”, siguió diciendo. “El templo posee un entorno determinado, y cuando una entra en él puede reconocerlo. El mundo debiera ser capaz de reconocer eso mismo en los hogares de ustedes”. 

Cyndel Huffaker, alumna de BYU–Idaho que asistió a la sesión general, declaró: “A veces una se pregunta en qué consiste su parte. Tengo un testimonio de mi parte como mujer, y me fortaleció oír de mi importancia así como de mi rol”.

Una nueva generación de mujeres

La hermana Beck elogió a las hermanas presentes por su deseo de hacer la voluntad del Señor.

“Dependemos de ustedes, la nueva generación de mujeres, para infundir una nueva vida a la Sociedad de Socorro... y ser la luz brillante del futuro, trabajando codo con codo con los hermanos que poseen el sacerdocio para contribuir a la edificación del reino de Dios y preparar la tierra para Su venida”, señaló.

La hermana Beck testificó que, al grado que las que participen en la obra de la Sociedad de Socorro mantienen presente los propósitos del Señor en la mente y el corazón y cumplan Sus propósitos aquí en la Tierra, serán bendecidas, fortalecidas, purificadas y sanadas.

“Tenemos una organización que el Señor estableció para bendecir a Sus hijas”, dijo. “El Señor sabe quiénes son ustedes porque ésa es Su obra. Él las fortalecerá y magnificará”.