La hermana Marriott comparte su testimonio del amor de Dios

- Por Rachel Sterzer, redactora de Church News

  • 9 julio 2013

La hermana Neill F. Marriott, segunda consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, y su esposo, David C. Marriott.  Foto por Ravell Call.

Puntos destacados del artículo

  • El ejemplo de amor cristiano y aceptación que le dieron sus padres le sirvió a la hermana Marriott de preparación para aceptar el Evangelio restaurado.
  • David C. Marriott le presentó la Iglesia. Se casaron en junio de 1971 en el Templo de Salt Lake, un año después del bautismo de ella.
  • La influencia de sus seres queridos ha ayudado a la hermana Marriott a compartir su testimonio con todas las personas.

“El Salvador es mi ancla”. —Hermana Neill F. Marriott, de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Incluso antes de unirse a la Iglesia, Neill Foote Marriott creció sabiendo que había un Dios y que Él la amaba, debido en parte al ejemplo de sus padres, George y Antonia Foote.

“Mi padre era un modelo de nuestro Padre Celestial”, dijo la nueva segunda consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes. “Amaba y aceptaba sin límites a las personas”.

Siendo una jovencita de 12 años, tomó la determinación de leer la Biblia todos los días y arrodillarse al hacer sus oraciones diarias. Ese compromiso constante marcó el curso de su adolescencia. “El efecto final fue que creció mi amor por el Padre Celestial y confiaba en que el Salvador cuidaría de mí”, dijo ella.

A los 22 años conoció a un “mormón” por primera vez. Nació y creció en Alexandria, Luisiana; se mudó al norte después de graduarse en la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, Texas, con un título en literatura inglesa y trabajó como secretaria en la Universidad de Harvard. Allí conoció a David Cannon Marriott, quien le dijo a ella y a sus compañeras: “Tengo algunos amigos que quiero que conozcan”. Esos amigos aparecieron de traje negro y corbata, con maletas llenas de libros, folletos y una pizarra de fieltro.

Los misioneros le enseñaron a ella y a sus compañeras de cuarto con frecuencia durante siete meses. Durante ese tiempo fue bendecida con muchas “gratas experiencias”, entre ellas el leer el Libro de Mormón, conocer al presidente de misión y aprender más sobre la doctrina de la Iglesia.

Cuenta que mientras escuchaba a los misioneros enseñar sobre el plan de salvación “la lección completaba las piezas que faltaban de mi comprensión del Evangelio… Sabía que lo que ellos decían era verdad. Realmente era hija de mi Padre Celestial. Él era mi Padre. Supe que era verdad que había vivido con Él antes de venir aquí. Eso abrió mi corazón a la verdad”.

Luego, cuando ella y algunas de sus compañeras se preparaban para irse por el verano, David preguntó: “¿Cómo te sientes con respecto al Libro de Mormón?”.

Ella había planeado decir algo diferente, pero se encontró diciendo: “Bueno, creo que es verdad”, a lo cual David respondió: “Y ¿qué harás al respecto?”.

Prometió orar con sinceridad acerca de ello. Y lo hizo. Ella relata que por medio de esa oración sincera supo claramente que, en verdad, ésta era la verdadera Iglesia del Salvador sobre la tierra. Al día siguiente, llamó el presidente de misión y le dijo que necesitaba bautizarse.

Después de su bautismo, ella y David siguieron siendo amigos y, finalmente, comenzaron a salir en citas. Se casaron en junio de 1971 en el Templo de Salt Lake y después de haber vivido en cuatro estados diferentes se establecieron en Salt Lake City. La hermana Marriott se quedó en su casa con sus 11 hijos mientras su esposo se dedicaba a los negocios.

La hermana Marriott dice que ha crecido en ella un gran amor por el templo y que con ayuda encontró y preparó alrededor de 1.000 nombres de antepasados para la obra del templo. Prestó servicio como obrera de ordenanzas en el Templo de Salt Lake, como presidenta de Sociedad de Socorro de barrio y estaca, presidenta de las Mujeres Jóvenes de barrio, líder de Lobatos, maestra del curso de Doctrina del Evangelio y especialista en almacenamiento de alimentos. También prestó servicio junto a su esposo mientras él presidía la Misión Brasil São Paulo Interlagos desde 2002 a 2005.

Tres meses después de comenzar su servicio en Brasil, su hija Georgia, que estaba estudiando violín en la Universidad de Indiana, fue atropellada por un camión mientras andaba en bicicleta cerca del campus universitario y murió. Aunque estaba devastada, la hermana Marriott dijo que la fortaleció el conocimiento del Evangelio y el ejemplo cristiano de Georgia.

Georgia tenía la meta de compartir el Evangelio con alguien nuevo cada día. Muchos de sus amigos de la universidad asistieron a su funeral en Indiana. Su familia puso ejemplares disponibles del Libro de Mormón con el testimonio de Georgia pegado en la portada. Se agotaron los 250 ejemplares.

“[Georgia] fue una verdadera inspiración para mí durante la misión; me mostró que siempre debía ser valiente y compartir mi fe”, relató la hermana Marriott.

No tiene miedo de testificar, dijo su esposo. “Todo el mundo sabe que su fe en Jesucristo es la parte más singular y más importante de su vida”.

“El Salvador es mi ancla”, dijo ella, confirmando las palabras de su esposo.

En su nueva asignación, la hermana Marriott espera compartir el mismo testimonio que recibió de joven. Desea que las jovencitas sepan que “su Padre Celestial las ama en la forma más profunda y gloriosa”.