Parte 2: La preparación espiritual es fundamental para las líderes jóvenes de las Mujeres Jóvenes

Por la hermana Bonnie L. Oscarson, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

  • 20 Abril 2016

Las líderes deben enseñar a las jóvenes, tal como a esta jovencita en Mongolia, que prepararse espiritualmente es fundamental para llegar a ser una líder eficaz.

Puntos destacados del artículo

  • Ayuda a una presidenta de clase recientemente llamada a comprender que prepararse espiritualmente es fundamental para ser una líder eficaz.

“Enseñen a sus líderes jóvenes que sus propios hábitos y comportamientos personales y espirituales tendrán un impacto poderoso en su capacidad de guiar y ministrar de forma eficaz a las jóvenes en su clase, más que cualquier otra cosa que puedan hacer”. —Hermana Bonnie L. Oscarson, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Este artículo es el segundo de una serie sobre las presidencias de clase.

Las jóvenes en la Iglesia restaurada son personas increíbles que tienen un papel importante en la edificación del reino de Dios en estos los últimos días y en ayudar a preparar al mundo para la Segunda Venida del Salvador.

Una de las oportunidades significativas que tienen de participar en esta obra es como líderes jóvenes en sus presidencias de clase. Esos son llamamientos sagrados y pueden ser oportunidades significativas si como líderes adultas tenemos la comprensión de no involucrarnos demasiado y permitimos que nuestras jóvenes guíen, ministren y crezcan.

En el primer artículo de esta serie de liderazgo para las jóvenes, la hermana Carol F. McConkie destacó que las jóvenes que sirven en las presidencias de clase son llamadas por revelación, apartadas por quienes tienen las llaves del sacerdocio y efectúan sus deberes con autoridad del sacerdocio delegada mientras actúan en sus llamamientos. Ella enumeró muchas de las responsabilidades que tienen como líderes, en las cuales los adultos y los padres ayudarán a la líder joven recién llamada a comprender cuando comienza a servir (véase “La influencia de las presidencias de clase de las Mujeres Jóvenes”).

Preparación espiritual

El primer principio de liderazgo del Evangelio que se enumera en el Manual 2: Administración de la Iglesia es prepararse espiritualmente (véase la sección 3, “Liderazgo en la Iglesia de Jesucristo”). Como adultos comprendemos que debemos buscar la guía del Espíritu Santo por medio de la oración y el estudio de las Escrituras cuando comenzamos un nuevo llamamiento, y tenemos que ayudar a la presidenta de clase recién llamada a entender que el prepararse a sí misma espiritualmente antes de que dirija su primera reunión o ayude a planificar y llevar a cabo una actividad es una de las cosas más fundamentales que puede hacer para ser una líder eficaz.

Las lecciones de liderazgo “Liderar a la manera del Salvador” para las presidencias de clase que se encuentran en la página web de las Mujeres Jóvenes en LDS.org tienen algunas sugerencias maravillosas de las formas en que las jóvenes pueden prepararse espiritualmente para ser líderes eficaces y semejantes a Cristo.

Otras sugerencias:

  • Estudiar diariamente las palabras de Cristo. Estudiar las Escrituras teniendo en mente a una joven específica o un desafío que tengas como líder. Prestar atención a las impresiones del Espíritu Santo al buscar maneras de seguir el ejemplo del Salvador.
  • Observar las normas que ves que las jóvenes tienen dificultad para vivir. Deliberar en consejo como presidencia para saber cómo ayudarlas.
  • Orar de forma personal y como presidencia por guía en tus llamamientos. Escuchar las impresiones del Espíritu Santo sobre cómo puedes ser un instrumento en las manos del Señor.
  • Pensar en las jóvenes de tu clase y orar por ellas usando sus nombres. Buscar la guía del Espíritu Santo sobre cómo bendecir a cada miembro de la clase y actuar de acuerdo a las impresiones que recibas.
  • Seleccionar un atributo cristiano que te gustaría desarrollar personalmente. Estudiar las Escrituras que te enseñen sobre ese atributo. Orar al Señor para que te ayude a desarrollar esa cualidad y tengas en cuenta cómo tus esfuerzos contribuyen a cumplir tu función como líder.
  • Enseñar a tus líderes jóvenes que sus propios hábitos y comportamientos personales y espirituales tendrán un impacto poderoso en su capacidad de guiar y ministrar de forma eficaz a las jóvenes en su clase, más que cualquier otra cosa que puedan hacer.
  • Enseñar la importancia del estudio constante de las Escrituras y la oración, y animarlas a hacer sus oraciones por personas específicas de sus clases y por desafíos especiales entre sus compañeras.

Parte de la preparación espiritual de las líderes jóvenes debe incluir la lectura de las Escrituras y de la lección con antelación, y estar preparadas para ser participantes activas en los análisis de clase. Las integrantes de las presidencias de clase pueden planificar con las líderes adultas para dirigir ciertas partes del análisis de la clase. Imaginen cuánta más participación habrá si una integrante de la presidencia de clase dirige el análisis al final de la lección determinando cómo las jóvenes miembros de la clase pueden vivir los principios que han sido analizados y animándolas a establecer metas para la próxima semana. Esto requerirá ideas, planificación y esfuerzo con antelación.

Enseñar lo que significa “ser apartada”

El estar espiritualmente preparadas califica a las líderes jóvenes para recibir las bendiciones asociadas con el llamamiento para el cual han sido apartadas. Debemos ayudarlas a comprender lo que significa ser apartadas para un llamamiento. El presidente Spencer W. Kimball dijo: “El apartamiento puede tomarse literalmente; es un apartamiento [o separación] del pecado, de lo carnal; es un apartamiento de todo lo que es grosero, ruin, malicioso, despreciable y vulgar; es ser apartado del mundo hacia un plano más alto de pensamiento y de actividad. La bendición se recibe con la condición de un desempeño fiel” (Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, 2004, pág. 4).

Cómo llegar a ser una líder semejante a Cristo

El ser una buena líder que está espiritualmente preparada incluye ser un buen ejemplo. El Salvador guio, primero y principal, mediante Su ejemplo perfecto. Dijo: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38). Una buena líder joven también se esforzará por ser obediente en guardar los mandamientos para que pueda ser una luz para quienes están en su clase y calificar por la guía del Espíritu Santo en su llamamiento.

Nuestras jóvenes no solo son las futuras líderes de la Iglesia; son las líderes ahora, si las dejamos. Su capacidad de guiar, amar, enseñar y ministrar es ilimitada. Al continuar esta serie de las presidencias de clase, comencemos por enseñarles la importancia de la preparación espiritual mientras llegan a ser líderes semejantes a Cristo en Su Iglesia.

Otros artículos en la serie

Parte 1: “Llamadas a liderar”: La influencia de las presidencias de clase de las Mujeres Jóvenes

Parte 3: Vengan ahora y razonemos juntas

Parte 4: Ministrar a los demás es un mandamiento y convenio