El Fondo Perpetuo para la Educación: Una década cambiando vidas

  • 21 octubre 2011

Durante los últimos 10 años, el Fondo Perpetuo para la Educación de la Iglesia les ha ofrecido a los miembros de la Iglesia que tengan entre 18 y 30 años la oportunidad de continuar con su formación académica, adquirir más destrezas y mejorar su vida.

“[El presidente Gordon B. Hinckley]... metafóricamente usó su manto profético para vencer el mar oscuro de la pobreza y dio comienzo al FPE”. —Rex Allen, director voluntario de capacitación y comunicaciones del FPE

Este año el Fondo Perpetuo para la Educación (FPE) cumple 10 años, en los cuales ha ayudado a más de 46.000 miembros de la Iglesia de todo el mundo a mejorar su vida.

En 2001 el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008), en ese entonces el presidente de la Iglesia, anunció una “audaz iniciativa” para ayudar a los miembros jóvenes y dignos de la Iglesia en países en desarrollo que estuvieran atrapados en el ciclo de la pobreza. Él dijo:

“Lo llamaremos el Fondo Perpetuo para la Educación… Con las ganancias de la inversión de este fondo, se harán préstamos a los jóvenes de ambos sexos que tengan aspiraciones, en su mayor parte, a ex misioneros, para que cursen estudios. Entonces, cuando reúnan los requisitos para conseguir empleo, se espera que devuelvan lo que hayan pedido prestado junto con una pequeña cantidad de interés destinada a servir de incentivo para pagar el préstamo” (“El Fondo Perpetuo para la Educación”, Liahona, julio de 2001, pág. 62).

El programa se ha fundado por medio de las contribuciones de miembros de la Iglesia y otras personas que apoyan su misión.

“Hace mucho tiempo, Moisés extendió su vara sobre el Mar Rojo y las aguas se dividieron. El presidente Hinckley demostró esa misma fe cuando metafóricamente usó su manto profético para vencer el mar oscuro de la pobreza y dio comienzo al FPE”, dijo Rex Allen, director voluntario de capacitación y comunicaciones del FPE, quien ha formado parte del programa desde sus comienzos.