El mundo necesita personas que edifiquen, dijo el presidente Uchtdorf al Consejo de asuntos mundiales de Los Ángeles

Por newsroom.LDS.org

  • 31 Mayo 2011

El presidente Uchtdorf habló al Consejo de asuntos mundiales de Los Ángeles en cuanto al crecimiento de la Iglesia de seis miembros en 1830 a 14 millones hoy en día.

“Estar continuamente consagrados a mejorar la vida de nuestro prójimo no es sólo una teoría teológica, aunque fácilmente puede llegar a serlo, sino la aplicación de las doctrinas centrales del Evangelio”. —Presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia

El mundo necesita personas que edifiquen, no destructoras, dijo el presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a 800 líderes comunitarios, de negocios y religiosos que asistieron al Consejo de asuntos mundiales de Los Ángeles el 26 de mayo de 2011.

“Se requiere valentía… y humildad para deshacerse de antiguos odios, de divisiones y tradiciones que dificultan y confinan a las personas a una sucesión ciega de comportamiento destructivo hacia otros”, dijo el presidente Uchtdorf. “Está a nuestro alcance abrir una brecha en las barreras del odio y construir puentes de hermanamiento y comprensión entre diferentes culturas, creencias, religiones y puntos de vista del mundo”.

El Consejo de asuntos mundiales de Los Ángeles es una organización imparcial dedicada a promover la comprensión global. El grupo invita a personas de muchos orígenes y religiones para hablar; el anterior Presidente de la Iglesia, Gordon B. Hinckley, se dirigió al Consejo de asuntos mundiales de Los Ángeles cuando era Presidente de la Iglesia.

El presidente Uchtdorf habló sobre el crecimiento de la Iglesia de seis miembros en 1830 a hoy en día, cuando hay más de 14 millones de Santos de los Últimos Días alrededor del mundo.

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una religión internacional. Los principios y las doctrinas que enseña tienen el poder de beneficiar y edificar a las personas de cada nación, raza y cultura”, dijo él.

El presidente Uchtdorf compartió estadísticas en cuanto a la membresía y los edificios de la Iglesia que reflejan el crecimiento de ésta, pero dijo que esos números no son lo importante.

“Es importante reconocer que el crecimiento de la Iglesia no es sólo acerca de números de miembros, idiomas y edificios; nuestra misión es traer almas a Cristo —ésa es la parte importante— y así mejorar la vida de nuestro prójimo. Enseñamos, apoyamos e instamos a todos los hombres, mujeres y niños a acercarse a Dios y a llevar vidas caritativas y honorables”, dijo él.

El presidente Uchtdorf también habló sobre los esfuerzos de la Iglesia en la educación, bienestar y ayuda humanitaria.

“Estar continuamente consagrados a mejorar la vida de nuestro prójimo no es sólo una teoría teológica, aunque fácilmente puede llegar a serlo, sino la aplicación de las doctrinas centrales del Evangelio. Cuanto más está nuestro corazón inclinado a Dios, más deseamos aliviar el sufrimiento de otros y ayudarles a llegar a ser autosuficientes”, dijo él.

El presidente Uchtdorf dijo que en este tiempo de inseguridad y temor, todavía hay esperanza para la virtud, la moderación y los principios morales divinos. Invitó a la audiencia a unirse a la Iglesia y a “fortalecer las familias, edificar sociedades justas, y ayudar a nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo a mejorar su vida, sin importar la cultura, el idioma o las creencias religiosas. Creo que éstas son metas dignas y justas”.