Tres maneras en las que puede preparar a sus hijos para el templo

Por Por la hermana Rosemary M. Wixom, la hermana Jean A. Stevens y la hermana Cheryl A. Esplin, Presidencia General de la Primaria

  • 3 febrero 2014

Cuatro niños miran el Templo de Newport Beach, California. La Presidencia General de la Primaria dice que ayudar a los niños a amar el templo y entrar en él merece todo esfuerzo y sacrificio.

Puntos destacados del artículo

  • Sea un buen ejemplo.
  • Tome tiempo para enseñar.
  • Haga que los niños participen en la historia familiar.

“Sabemos que ayudar a los niños a amar el templo y a entrar en él merece todo esfuerzo y sacrificio. Esto posee la llave a una de nuestras grandes esperanzas y gozo: una familia eterna”. —Presidencia General de la Primaria

“Me encanta ver el templo; un día ir podré” (Canciones para los niños, pág. 99).

Es una hermosa canción y una frase conocida, pero ¿cómo ayudamos en realidad a los niños a sentirse de esa forma en cuanto al templo?

Durante una conferencia general reciente, el presidente Thomas S. Monson compartió una experiencia de un abuelo que llevó a su pequeña nieta de paseo el día de su cumpleaños, no al zoológico ni al cine, sino a los terrenos del templo. Se dirigieron hacia las grandes puertas del templo y él le sugirió a su nieta que colocara la mano en la firme pared y después en la sólida puerta. Le dijo a la niña: “Recuerda que este día has tocado el templo. Un día entrarás en él”. El regalo que le hizo a la pequeña no era ni un dulce ni un helado, sino una vivencia mucho más significativa y sempiterna: un aprecio por la Casa del Señor. Ella había tocado el templo y el templo la había tocado a ella.

Tal como lo entendió este sabio abuelo, nunca es demasiado temprano para plantar en el corazón de un niño el amor por el templo. Las familias pueden hacer eso de muchas maneras maravillosas. A medida que los niños crecen, su deseo de entrar al templo dignamente aumenta, tal como su entendimiento sobre la importancia de los templos en el plan de nuestro Padre Celestial.

Para muchos niños, la experiencia especial de cumplir 12 años y recibir su primera recomendación para el templo no está muy lejos. De modo que, ¿qué podemos hacer ahora para ayudar a los niños a ser dignos y estar preparados para entrar al templo?

A continuación hay algunas ideas de las muchas maneras en las que los padres pueden preparar a los niños para el templo.

1. Sea un buen ejemplo.

La mayoría del tiempo, los niños adoptan la actitud y la reverencia que sus padres sienten hacia el templo. Es muy probable que los sentimientos de un niño por el templo sigan el ejemplo que hayan visto.

Así fue para la hermana Janice Kapp Perry, autora de la canción “Me encanta ver el templo”.

Janice recuerda que, como niña, vio a su madre preparar meticulosamente la ropa blanca del templo para un viaje desde su casa en Oregón al Templo de Idaho Falls. Aunque era jovencita, percibió la importancia que tenía esa experiencia para su madre. Ella hacía preguntas mientras su madre planchaba y las respuestas de su madre crearon una impresión permanente en su joven corazón. La hermana Perry dijo: “Comencé a amar el templo tal como ella lo amaba y me hice promesas a mí misma de que algún día yo también iría allí”.

2. Tome tiempo para enseñar.

Niños posan frente al Templo de la Ciudad de Panamá, Panamá.

El hermano George Durrant compartió ese consejo en cuanto a enseñar a los niños acerca del templo. “Tomen miles de ocasiones para enseñar estas cosas a nuestros hijos sin reservas”, dijo él. “Lo podemos hacer cuando vamos a campamentos, en vacaciones familiares, o en esas noches en familia cuando llega el momento para unas pocas, o quizás muchas, palabras en cuanto a asuntos de naturaleza eterna. Lento pero seguro, podemos tomar de nuestro propio corazón, los sentimientos que tenemos hacia el templo, e injertarlos en el corazón de nuestros hijos”.

Hay muchos recursos disponibles para enseñar a nuestros hijos en cuanto al templo en el sitio web de la Iglesia en lds.org/children/resources/topics/temples.

3. Haga que los niños participen en la historia familiar.

El poder y el espíritu de la historia familiar puede acercar a los niños no sólo a sus antepasados, sino también al templo.

Vea un video en cuanto a la experiencia de James.

James Hamilton sólo tenía 10 años cuando comenzó a efectuar la obra de historia familiar. Su madre oyó al élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, invitar a los jóvenes y a los niños a participar en la historia familiar y se sintió inspirada a ayudar a sus hijos. Quería para ellos las bendiciones que el élder Bednar prometió cuando dijo: “Su testimonio del Salvador y su conversión a Él serán profundos y perdurables. Y les prometo que serán protegidos contra la creciente influencia del adversario. A medida que participen en esta obra sagrada y lleguen a amarla, serán protegidos en su juventud y durante su vida” (“El corazón de los hijos se volverá”, Conferencia General de octubre de 2011).

James encontró los nombres de más de 200 antepasados que necesitaban las ordenanzas del templo. Toda su familia participó en hacer la obra del templo. Tan sólo unos pocos días después de cumplir 12 años, James entró al templo por primera vez para participar él mismo en los bautismos. Fue una experiencia espiritual que él había esperado con anhelo, al bautizarse por ocho de sus antepasados fallecidos ese día.

Una familia junto al Templo de Oquirrh Mountain, Utah. La Presidencia General de la Primaria desea que los padres hablen con sus hijos en cuanto al templo.

Enfocarse en la obra de historia familiar ha hecho volver su corazón hacia el templo de una manera muy especial. James siente un Espíritu sagrado en él y le está ayudando a mantenerse en el camino para hacer y guardar sus propios convenios sagrados del templo.

Preparar a los niños para entrar en el templo y participar en las ordenanzas sagradas es una parte vital de la obra de salvación del Señor. El élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, nos recordó: “El templo es el objeto de toda actividad, de toda lección y de todo paso de progreso en la Iglesia. Todos nuestros esfuerzos por proclamar el Evangelio, perfeccionar a los santos y redimir a los muertos conducen al santo templo. Las ordenanzas del templo son absolutamente cruciales; no podemos regresar a la gloria de Dios sin ellas” (“Preparémonos para las bendiciones del templo”, Liahona, octubre de 2010).

Como Presidencia General de la Primaria, sabemos que ayudar a los niños a amar el tempo y entrar en él merece todo esfuerzo y sacrificio. Esto posee la llave a una de nuestras grandes esperanzas y gozo: una familia eterna.