Se defiende a la familia tradicional en Congreso Mundial

- Por R. Scott Lloyd, redactor de Noticias de la Iglesia

  • 6 junio 2012

En World Congress of Families [Congreso mundial de las familias], que se llevó a cabo en Madrid, España, del 25 a 27 de mayo, el élder Erich W. Kopischke, de los Setenta, advirtió sobre los efectos negativos de la decadencia de la familia y el matrimonio.

Puntos destacados del artículo

  • El élder Erich W. Kopischke, de los Setenta, habló en World Congress of Families [Congreso mundial de las familias], en Madrid, España.
  • Él advirtió que serias consecuencias proceden del rompimiento social de la familia y el matrimonio.
  • Él animó a tener fe en el valor del matrimonio y fe en Dios como soluciones a la decadencia de la familia.

“No sólo debemos reconstruir confianza en el valor del matrimonio y la familia, sino también fe en Dios”. —Élder Erich W. Kopischke, de los Setenta.

MADRID, España: La familia tradicional —padre, madre e hijos— está en rápida decadencia, a pesar de que “los hijos tienen el derecho de nacer dentro de los lazos del matrimonio y de ser criados por un padre y una madre que honran sus promesas matrimoniales”, advirtió un líder de la Iglesia en World Congress of Families [Congreso mundial de las familias] que se llevó a cabo del 25 al 27 de mayo en Madrid (“La familia: Una proclamación para el mundo” Liahona, noviembre de 2010, pág. 129).

El élder Erich W. Kopischke, de los Setenta, se dirigió a la audiencia en la sesión de apertura plenaria del congreso. Él fue presentado por la hermana Mary Ellen Smoot, ex presidenta general de la Sociedad de Socorro.

“A pesar de que muchas personas anhelan la vida familiar tradicional, cada vez son menos quienes la tienen”, se lamentó el élder Kopischke en su discurso. “Durante la segunda mitad del siglo pasado, los matrimonios anuales en Alemania disminuyó en más de 40 por ciento. Demasiados jóvenes ya no se casan. Muchos fomentan una variedad de estilos de vida personales, a menudo impulsados por la diversión, la libertad y la autorrealización”.

El líder de la Iglesia observó que el principio del “valor del accionista” del mundo de los negocios se ha arraigado en las familias y la vida de cada uno. Él definió ese principio como “baja inversión, rendimiento rápido y alto”.

“El credo general parece ser: ‘Estoy dispuesto a casarme e incluso tener uno o dos hijos si eso no interfiere con mi profesión o el estilo de vida personal’. Y eso es exactamente lo que sucede: la familia y los hijos se planean y se crean alrededor de la carrera profesional e intereses personales. A veces los hijos hasta llegan a ser un pasatiempo. El objetivo es incrementar la vida placentera para los adultos de forma individual”.

El élder Kopischke dijo que el precio es alto para tal curso de acción y explicó que los atributos que edifican matrimonios y familias exitosos —“sacrificio, amor, consideración, compromiso, servicio, paciencia, perseverancia y fidelidad”— a menudo no se encuentran en dichas relaciones.

“Pequeñas tormentas, que todo el mundo tiene que enfrentar en la vida, hacen que las familias se rompan rápidamente”, dijo. “En el mundo de hoy, donde casi todo el mundo piensa que deben ser capaces de llegar a tener todo lo que desean, las personas se vuelven más y más egoístas y menos y menos satisfechas”.

“La decadencia de la familia no sólo se refleja en menos matrimonios y más altos índices de divorcio, sino también en muchos menos niños que nacen”, observó. “Y esos recién nacidos que sí vienen a este mundo, a menudo, nacen fuera del matrimonio y están siendo criados por padres solos. Más del 90 por ciento de estos niños viven con sus madres y pierden la influencia del padre en sus vidas”.

Esto tiene serias consecuencias para la sociedad, dijo él, incluso niños desorientados y rebeldes cuya necesidad de pertenecer a algo, los lleva a sentirse atraídos a bandas organizadas, las cuales, a su vez, crea un problema de seguridad. “La pobreza infantil y la falta de oportunidades de formación académica para esos hijos van en aumento. “Muchos de ellos sienten que no tienen nada positivo que esperar de la vida”, dijo él.

El élder Kopischke dijo que la solución incluye el fomentar la fe religiosa. “No sólo debemos reconstruir confianza en el valor del matrimonio y la familia, sino también fe en Dios”, dijo. “La religión juega una función vital cuando se trata de valores, responsabilidad y el uso adecuado del albedrío, el cual es nuestra capacidad para tomar decisiones. Por lo tanto, hoy día quiero defender el matrimonio y la familia, basado y centrado en la creencia de Dios y el Creador”.

Identificó el matrimonio como parte de la tradición judeocristiana, citó Génesis 2:18, 24, el mandamiento que el esposo y la esposa “serán una sola carne”. También citó “La familia: Una proclamación para el mundo”, publicada por la Iglesia en septiembre de 1995.

“Una civilización y sociedad pueden y sólo serán tan fuertes como sus familias”, él dijo y agregó: “una familia puede y sólo será tan fuerte como el matrimonio en el cual se basa”.

El World Congress of Families [Congreso mundial de las familias] tiene como finalidad “defender la posición de la familia tradicional, en una época de erosión de la vida familiar y decadencia del valor de las familias en general”.

Desde 1997, se ha llevado a cabo el congreso en Praga, Checoslovaquia; Ginebra, Suiza; Ciudad de México; Varsovia, Polonia; y Amsterdam, Holanda. Junto con las sesiones del congreso,el élder Frerich Görts, ex subsecretario del gobierno federal de Alemania y , en la actualidad, representante de la Iglesia ante las instituciones de la Unión Europea, asistió al International Parliamentary Forum [Foro parlamentario internacional]. El foro reunió a los principales activistas y líderes cívicos, educativos y organizaciones de investigación que defienden la familia natural y la vida como los principios fundamentales, junto con los representantes del gobierno.

Mientras el élder Kopischke se dirigió a una audiencia de más de 2.000 delegados en el congreso y el élder Görts participaba con líderes políticos y cívicos, el élder Jim Brande y la hermana Carol Brande, misioneros de asuntos públicos, administraban un stand en el congreso con la ayuda de los miembros locales de la Iglesia. El stand incluía la noche de hogar y ofrecía una selección de videos relacionados a la familia para que los visitantes pudieran conocer sobre el apoyo de la Iglesia a la familia tradicional.