Cómo encontrar el camino de regreso

Richard G. Scott

Of the Quorum of the Twelve Apostles


Richard G. Scott
“El camino de regreso no es tan difícil como te perece ahora. Satanás quiere hacerte creer que es imposible; pero eso no es verdad. El Salvador dio su vida para que tu puedas vencer completamente los problemas que enfrentas “

E1 propósito de mi mensaje es ayudar a muchos de vosotros a encontrar la vida que queréis tener, no la que vivís ahora.

Te hablo a ti, que estas atrapado en un estilo de vida que no disfrutas ni quieres. Tal vez públicamente afirmes que estas muy bien y rechaces los esfuerzos de otros por ayudarte diciendo que sabes bien lo que haces y que puedes arreglártelas solo. Pero cuando estas a solas, te sientes desdichado, desamparado y a veces con temor; evitas pensar demasiado en lo que estas haciendo; te parece que las paredes te aprisionan; te inducen apetitos que brindan momentáneo placer físico, pero que están seguidos de periodos de profunda depresión. Permíteme ayudarte mientras razonamos juntos.

No es necesario especificar tu problema para ayudarte a vencerlo. Sea cual sea, si viola los mandamientos del Señor, proviene de Satanás; y, si tu aplicas principios justos, el Señor puede vencer toda la influencia de Satanás.

Créeme, el camino de regreso no es tan difícil como te parece ahora. Satanás quiere hacerte creer que es imposible; pero eso no es verdad. El Salvador dio su vida para que tu puedas vencer completamente los problemas que enfrentas (véase 2 Nefi 2:6-8).

Cuando alguien menciona los errores que cometes, ¿tiendes a mentir sobre ellos, a hacerlos parecer mucho mas leves de lo que en verdad son? ¿Admites sólo lo que se ve, tratando de ocultar a los demás lo mala que es realmente tu situación? Y lo peor de todo, ¿te mientes a ti mismo, haciendo de cuenta que todo esta bien cuando no es así? Esa actitud te priva de la ayuda que necesitas y es una puerta abierta a problemas peores.

Quizás tengas miedo cuando eres sincero contigo mismo. Hay muchas razones; una es que cambiar te exige seguir un camino desconocido, angosto y cuesta arriba; el otro parece agradable y fácil, pero lleva al pesar. Ninguno de tus compañeros de error te ayudara cuesta arriba, pues sólo piensan en si mismos. Tu sabes que la consecuencia de seguir el otro camino es la infelicidad, el fracaso, la desilusión y un temor mayor. Tus amigos no te quieren, sino que te usan para sus fines. ¡No los escuches!

Lucifer hará lo posible por tenerte cautivo; ya conoces su estrategia. E1 te susurra:

“Nadie sabrá.” “¡Sólo una vez mas!”

“No puedes cambiar; ya lo intentaste y no pudiste.” “Es demasiado tarde; has do muy lejos ya.” No permitas que el te desaliente.

Cuando tomas el camino en subida, ese camino mas difícil del Salvador, encuentras recompensas en el. Al hacer algo bueno, al resistir la tentación, al alcanzar una meta, te sientes muy bien. Es un sentimiento muy diferente del que tienes cuando violas los mandamientos, totalmente diferente. Te brinda una sensación de paz y tranquilidad y el animo para seguir esforzándote.

Al orar para pedir ayuda, el Señor pondrá en tu camino lideres del sacerdocio que te aconsejen y amigos que te den apoyo si tu se lo permites. Pero recuerda que ellos sólo pueden ayudar si tu sigues las reglas que Cristo ha establecido (véase Alma 3:17-20); para que el mejoramiento sea duradero, tendrá que provenir de tu propia determinación de cambiar.

Si fuera posible hacerte el camino muy fácil, tu fortaleza no aumentaría; si siempre se te perdonara cada uno de los errores que cometes, sin esfuerzo alguno de tu parte, nunca recibiríais las bendiciones del arrepentimiento; si se hiciera todo por ti, no aprenderías a esforzarte, a tener confianza en ti mismo, a lograr el poder de cambiar.

Para liberarte de la transgresión, debes tener una fe sincera, arrepentirte de verdad, obedecer de buena gana y dar de ti.

¿Y por que debes dar de ti? Porque el egoísmo es la raíz de tu problema. Cuando florecen el egoísmo y la transgresión, el Espíritu del Señor no puede entrar en tu vida para bendecirte. Por lo tanto, a fin de lograr esto, debes vencer ese egoísmo. El enfocar en ti mismo tu faro sólo puede cegarte; pero si lo enfocas en los demás mediante actos de bondad y amor, iluminará tu camino hacia la paz y la felicidad.

El ejercer la fe te permite pedir fortaleza al Señor cuando la necesites; el obedecer sus mandamientos hará que El te de esa ayuda. Y por haber obedecido fielmente sus mandamientos, el poder de Dios estará contigo.

No vivas en la desolación, con lastima de ti mismo, por los errores que has cometido. Deja entrar la luz en tu vida, decidiéndote ahora a hacer lo justo (véase 1 Nefi 22:26).

Quizás te sea difícil empezar, pero toma las Escrituras y húndete en ellas; busca tus pasajes favoritos; apóyate en las enseñanzas del Maestro, en el testimonio de sus siervos; refresca con la palabra de Dios tu alma reseca (véase 2 Nefi 4:15-16). Las Escrituras te darán consuelo y la fortaleza para vencer (véase Helamán 3:29-30).

Si has enredado tu vida y la has convertido en un lío de nudos, recuerda que eso llevó tiempo; no es lógico que pretendas desenredarla de una sola vez. Empieza haciéndolo nudo por nudo, decisión por decisión, y asegúrate de que, al desatarlos, la transgresión no forme otros nuevos.

Este ejemplo ilustra cómo puedes vencer el mal habito.

Imagina que vas manejando un auto y un niñito se te cruza en el camino. ¿Que harías? Si analizas atentamente cada uno de los pasos que seguirías, aprenderás a vencer tu mal habito:

  • Primero, tu mente tiene que decidir parar; no puede pasar nada hasta tomar esa decisión.

  • Luego, tienes que sacar el pie del acelerador. ¿Cómo detendrías el auto con un pie en el acelerador y el otro en el freno?

  • Por fin, aplicas el freno con firmeza.

Para vencer tu arraigado habito, puedes seguir el mismo patrón. Toma la decisión de parar de hacer lo malo; luego examina tu vida buscando todo lo que alimente ese habito como los malos pensamientos, el ambiente inmoral, los compañeros de error, etc.; sistemáticamente elimina o vence todo lo que contribuya a ese aspecto negativo de tu vida. Después, decídete a detener para siempre todo lo negativo.

Debes reconocer que pasaras por dos periodos de transición; el primero es el mas difícil: estarás enjaulando al tigre que ha controlado tu vida; sacudirá la jaula, rugirá, te amenazara y te causará algo de desazón. Pero te prometo que ese periodo pasara; su duración depende de la seriedad de tu transgresión, de lo fuerte que sea tu determinación y de la ayuda que busques del Señor. Pero recuerda que si te mantienes firme, pasara.

El segundo periodo no es tan intenso; es como estar “en guardia” para poder rechazar el ataque del enemigo. Eso también pasara, sentirás mas paz y tendrás mas dominio de tu vida. Y serás libre.

Una vez, tenla una cinta de medir que no funcionaba y decidí arreglarla. Empecé a quitar la lámina que la cubría de un lado para mirar adentro y al momento vi que estaba en aprietos; de pronto todo el mecanismo se desarmó en mis manos y volaron cinta y resortes en todas direcciones. Los esfuerzos que hice por armarla fueron frustrantes; me lastimaba. Estaba a punto de tirarla irritado, cuando pense: Alguien la diseñó. Si descubro los principios que la hacen funcionar, la arreglaré. Con mas paciencia examine el resorte principal y vi que si lo enroscaba de cierta manera, en lugar de forzarlo y quejarme, cedía fácilmente. Poco después lo había enroscado y colocado cuidadosamente en su lugar, había puesto la cinta y la cubierta, y funcionó perfectamente.

Lo mismo te pasa a ti. Cuando, por violar las leyes de Dios, cesas de funcionar debidamente, la fuerza y la compulsión no tendrán efecto en ti. Debes tratar de entender el plan del Diseñador y, al seguirlo, serás mas dócil; entonces se te podrá “reparar” mas fácilmente y funcionaras bien otra vez bajo la divina influencia de El.

El sobreponerse a una transgresión grave sigue un modelo de conducta: Primero, y lo mas difícil, es la lucha interna, el conflicto de sentimientos, la angustia de saberse descubierto, la preocupación del impacto que pueda tener en los demás y el miedo a lo desconocido; esta lucha se ve prolongada por la indecisión, lo que trae como consecuencia mas dolor y mas daño. Pero la puedes acortar tomando la firme determinación de purificar tu vida ahora, ahora mismo. Una vez tomada esa, seguirán otras decisiones y acciones, ninguna de las cuales es abrumadora; pero todas juntas mataran al monstruo que te ha dominado.

Lo mas difícil del cambio es tomar la decisión inalterable de efectuarlo y, si se requiere, pedirle ayuda al obispo. Después de ese comienzo, hallaras mas fácil de lo que creías el resto del camino. Unos días son mas difíciles que otros, pero el proceso se facilita porque, por la forma en que has empleado tu albedrío, mereces la ayuda del Señor y E1 magnífica tus esfuerzos (véase Omni 1:26).

Fíjate objetivos específicos y muévete hacia ellos en forma continua. Un timón no puede controlar una embarcación a la deriva, sino que esta debe estar en movimiento; así también tu tienes que moverte para poder controlar tu vida.

Satanás quiere que te justifiques, esto es, que tuerzas la verdad hasta darle una forma que parezca respaldar tu desviación de ella. El justificarte te conduce a callejones sin salida, te quita poder espiritual, te obstruye el camino a la felicidad, porque deforma tu comprensión de la verdad. Vence los justificativos con la verdad y con decisiones positivas. Con el tiempo, estas formaran un carácter que resistirá la influencia corrosiva que tratas de vencer.

Una vez decidido el cambio, cuando descubras que puedes traicionar tu promesa sin que nadie se entere, ¡no lo hagas! Eso destruir tu confianza en ti mismo y debilitara la que otros tengan en ti, desanimando a los que quieran ayudarte. No hay nada de bueno en que te traiciones a ti mismo desobedeciendo la confianza que se haya depositado en tu persona; de esa manera, dejan de existir el sostén y la fortaleza que la obediencia te brindaría.

A fin de alcanzar una meta a la que nunca has llegado, tendrás que hacer cosas que nunca has hecho.

No intentes enfrentar tu problema solamente con las armas de tu experiencia, tu comprensión y tu fortaleza; apóyate en el infinito poder del Señor decidiéndote ahora a obedecer sus enseñanzas (véase 2 Nefi 31:19-21).

Si te parece que tus seres queridos son indiferentes, es porque ellos no saben que hacer; tu has rechazado los intentos que han hecho de ayudarte; no has querido ayuda. Pero, vuélvete a ellos con confianza; pídeles apoyo en tus esfuerzos sinceros por cambiar; demuéstrales que ahora es diferente, porque actuaras como el Señor quiere.

A medida que progreses en el camino de regreso, descubrirás en ti sentimientos que desde hace mucho tiempo no experimentabas: preocupación por los demás, amor abnegado, deseos de estar cerca de tus seres queridos, autorrespeto y confianza en ti mismo; todos ellos son evidencia de progreso, como si fueran una luz que aumenta al acercarse a la salida de un túnel.

¡Cómo quisiera substituir tus dudas con mi certeza! Pero esto es algo que no puedo darte. Puedo en cambio hacerte una invitación: Te ruego que te decidas ahora a arrepentirte y cambiar. Y te prometo, en el nombre del Señor, que E1 te ayudará. E1 estará contigo en todo momento en que lo necesites. E1 dio su vida para que tu puedas cambiar la tuya. Te prometo que sentirás su amor, su fortaleza, su sostén. Confía en E1 completamente. E1 no comete errores; E1 sabe lo que hace. Te ruego, decídete ahora a cambiar tu modo de vivir. Se obediente a sus enseñanzas y E1 te bendecirá. Te prometo que te bendecirá, en el nombre de Jesucristo. Amen.