1990–1999
Redención: la cosecha de amor
Octubre 1990


Redención: la cosecha de amor

Hace ciento cincuenta años, el Señor reveló a su profeta José Smith una doctrina sublime sobre el bautismo. Esa luz vino cuando otras religiones enseñaban que la muerte determina el destino del alma en forma irrevocable, que los bautizados tendrían gozo eterno, y los demás, un tormento sin fin y sin esperanza de redención. La revelación del Señor de que por la autoridad del sacerdocio podía hacerse el bautismo vicario por los muertos indicaba la justicia de estas palabras suyas: “… el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).

El bautismo vicario ofrece misericordiosamente esta ordenanza a todos los muertos dignos que no la hayan recibido de manos autorizadas.

Esta gloriosa doctrina es otro testimonio de que la expiación de Jesucristo lo abarca todo. Él puso la salvación al alcance de toda alma que se arrepienta, y su expiación vicaria conquistó la muerte. Él hace que los muertos dignos reciban vicariamente toda ordenanza salvadora.

En una epístola, escrita hace ciento cincuenta años, José Smith dijo: “Los santos tienen el privilegio de bautizarse … por sus familiares muertos … que hayan recibido el evangelio. . t Los que descuiden esto arriesgan su propia salvación” (History of the Church, 4:231; cursiva agregada).

El profeta Elías entregó a José Smith, en el Templo de Kirtland, las llaves de la obra vicaria (véase D. y C. 110:13-16), cumpliendo la promesa del Señor de que plantaría “en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá a sus padres” (D. y C. 2:2).

Por revelaciones a José Smith y otros profetas, se ha comprendido y ampliado el servicio en el templo y la obra de Historia Familiar que lo respalda; desde José Smith, todos los profetas han recalcado la extrema importancia de efectuar todas las ordenanzas por nosotros y por nuestros muertos.

El inspirado consejo se resume en que debemos:

-Volver el corazón de los padres a los hijos y de los hijos a sus padres.

-Efectuar las ordenanzas por nosotros y por nuestros antepasados.

-Sellar a las personas en relaciones familiares eternas.

Muchos miembros de la Iglesia reconocen la vital importancia de estos mandamientos, pero se sienten aplastados por la tarea de buscar a sus antepasados; por ese motivo, la Iglesia ha simplificado mucho esa labor, así como la de tramitar nombres para la obra del templo. Por ejemplo:

Gracias a la generosidad y cooperación de quienes poseen los registros originales, hemos recopilado información sobre unos dos mil millones de los siete mil millones de personas de quienes se cree existen registros, y todos los años ese número aumenta de a millones.

Además, hay mil quinientos centros de historia familiar en el mundo para dar acceso a nuestros vastos registros; en esos centros hay voluntarios bien dispuestos a ayudar; y mediante guías, telefax y correspondencia, los centros están respaldados por las extraordinarias funciones de la Biblioteca de Historia Familiar de Salt Lake.

La tecnología moderna ha simplificado las complejas reglas anteriores, lo cual se explica en el folleto Venid a Cristo por medio de las ordenanzas y los convenios del templo (PBGS153ASP 6 30988002), en el cual se resume la base doctrinal de la obra del templo y de historia familiar. Este folleto esta disponible en los idiomas principales y se puede conseguir por medio de los lideres del sacerdocio.

En algunos lugares, también hay consultores de historia familiar en los barrios y ramas para ayudarles.

Ha habido mentes brillantes y corazones sensibles que han aprovechado la tecnología avanzada para proveer programas para computadoras personales que simplifican esta obra. Con el nombre en ingles de “FamilySearch(tm)”, estos excelentes recursos ya están disponibles en los centros de historia familiar de los Estados Unidos y Canadá. A su debido tiempo, estarán en otras partes del mundo.

“FamilySearch” provee a los miembros fácil acceso a los archivos genealógicos centrales computarizados de la Iglesia; simplifica mucho la investigación y ayuda a los miembros a encontrar información en los vastos registros microfilmados que tiene la Iglesia. La computadora permite una búsqueda rápida y directa de información recopilada en discos compactos, sin el gasto de tiempo ni la posibilidad de error al buscar en microfilmes y microfichas. “FamilySearch” contiene estos cinco tipos de ayuda, de uso muy fácil:

El Archivo de Antepasados es un programa con siete millones de nombres relacionados con familias, y es el núcleo de nuestro esfuerzo por juntar la genealogía de la humanidad y ponerla a disposición de otros, para simplificarles la investigación de historia familiar y preservar las relaciones familiares para siempre.

El Archivo de Antepasados contiene los datos de “cuatro generaciones”, enviados por miembros y amigos; estos se han correlacionado y unido, y proveen una buena fuente de información de familias que simplifica la investigación y reduce la duplicación. Tiene nombres y direcciones que permiten coordinar la investigación con otras personas, y ya existen los medios para que las personas u organizaciones familiares entren en las computadoras toda la información familiar con el fin de preservarla permanentemente y permitir que otras personas la utilicen.

Hace poco, un amigo de la Iglesia, con una colección de hojas de trece centímetros de altura en la mano, dijo agradecido: “La Iglesia entró en una computadora la labor de mi vida, y allí quedara registrada para siempre y disponible para otros”. Ese espíritu se extiende por el mundo y, para demostrar su gratitud, muchas personas ahora están donando su información familiar, dispuestas a compartirla.

Otra ayuda es el Catalogo de la Biblioteca de Historia Familiar, que contiene la descripción de casi todos los registros de historia familiar que tiene la Iglesia, facilitando la rápida búsqueda de nombres y localidades.

El Indice Genealógico Internacional, automatizado, reemplaza a 10.000 microfichas permitiendo la búsqueda en computadora de información de 147 millones de personas fallecidas, y permite hacer cierta correlación de parentescos.

Dentro de poco habrá un Registro de fallecimientos del Seguro Social de los Estados Unidos con treinta y nueve millones de nombres.

Dentro de dos o tres años estarán disponibles otros datos sobre cientos de millones de personas fallecidas. (Por razones de vida privada, no proveemos información sobre personas vivas.)

Por ejemplo, un grupo numeroso de miembros esta organizando el Censo de 1880 en los Estados Unidos. Cinco mil personas que no son miembros y un grupo de setenta y siete misioneros organizan el Censo inglés de 1881. Ya se esta terminando un registro de nacimientos, casamientos y muertes desde 1788 hasta 1888 en Australia, con cinco millones de nombres. Estos recursos permitirán realizar la búsqueda de un antepasado en todo el país sin tener que especificar la localidad.

El Archivo Personal de Antepasados es un programa excelente, barato y fácil que se puede usar en la casa; ayuda a organizar, analizar e imprimir la información familiar; indica que ordenanzas faltan y permite compartir los datos electrónicamente.

Pero el recurso más emocionante para mí es el que eliminara las demoras en la aprobación de nombres para la obra del templo. En los últimos meses del año entrante, usted mismo podrá obtener esta aprobación de nombres en el centro de reuniones, sin tener que esperarla de las Oficinas Generales de la Iglesia. Al verificar con estas ayudas que no se ha hecho cierta ordenanza, usted podrá ir al templo a hacerla inmediatamente.

¡Si, el Señor acelera su obra!

Antes era difícil entusiasmarse por la obra genealógica debido a todas sus reglas y detalles; pero el nuevo servicio de historia familiar es totalmente diferente, y se refiere a personas sensibles, amables y amorosas que están mas allá del velo.

Ahora, los nombres Richard Talbot, John Dunkerson y Abraham Salee no son sólo nombres en un papel para recibir sus ordenanzas en el templo. Son mis antepasados a los que amo gracias a esa obra. Veo algunos de sus rasgos entretejidos en la trama de mi propio carácter. Comience esta obra, y sabrá por que dijo el Señor que “el corazón de los hijos se volverá a sus padres” (D. y C. 2:2). Aprenda por que fue restaurada a la tierra esta gloriosa doctrina.

Una vez escuche a una humilde hermana, que podría considerarse ciega a no ser por un mínimo de visión que tenia en un ojo, testificar de las experiencias profundamente espirituales que tuvieron ella y su esposo al buscar nombres para la obra del templo; agregó que por una hemorragia interna se había visto privada de lo poco que le quedaba de vista. Su testimonio era humilde y rogaba poder volver a ver lo suficiente para seguir su labor. Milagrosamente, recibió una mejoría de la vista.

Un registro especial de mis antepasados lo preparó una mujer extraordinaria en 1888, trabajando sin la comprensión doctrinal ni los amplios recursos que tenemos hoy. Siguiendo impresiones espirituales, su persistencia y extensa correspondencia produjeron un tesoro de dieciséis mil nombres ligados por el linaje de nuestra línea Talbot. Una descendiente de la familia, madre de dos niños y en espera de otro, esta a punto de terminar de entrarlos en una computadora. Mi esposa y yo haremos personalmente la aprobación para la obra del templo usando las ayudas simplificadas que describí. Nuestra familia ira al templo por estos antepasados.

Actualmente, quizás le sea difícil ir al templo, pero puede enviar nombres de sus antepasados para la obra del templo. Tal vez donde vive los recursos sean muy limitados. Empiece por sus parientes más cercanos; investigue mas allá de su propio apellido, siguiendo todas las líneas familiares. Siguiendo las más sencillas, prepare solicitudes para la obra del templo. Decídase a ser una bendición para los que dependen de usted y, al hacerlo, será profundamente bendecido.

No necesito decirle a dónde ir ni a quien ver. Cuando haya determinado que tendrá éxito, sabrá que hacer y quienes pueden ayudarle. Le prometo que el Señor le bendecirá en sus esfuerzos, porque esta es Su obra, y le guiara para llevar las ordenanzas y los convenios a sus antepasados.

He probado bastante de los frutos de esta obra sublime para saber que las llaves que Elías restauró comprometen nuestro corazón y nos permiten estar ligados a los antepasados que esperan nuestra ayuda. Por nuestros esfuerzos en los santos templos de esta tierra, nuestros progenitores reciben las ordenanzas salvadoras que les traerán felicidad eterna.

En el pasado hubo personas que, motivadas por la convicción profunda de la santidad de la obra, enfrentaron dificultades comparables a cosechar sin ayuda todo el trigo de Nebraska. Ahora, hay muchas cosechadoras trabajando. Juntos lograremos hacer esta obra.

¡Qué apropiado es que en esta semana en que se cumplen ciento cincuenta años desde que José Smith anunció la obra vicaria los Apóstoles hayan anunciado la simplificación de los métodos de buscar antepasados y de efectuar las ordenanzas por ellos!

Testifico que el espíritu de Elías conmueve el corazón de muchos de los hijos de nuestro Padre Celestial en el mundo, apresurando la obra por los muertos con una rapidez sin precedentes.

Y usted, ¿qué ha hecho? ¿Ha orado sobre la obra por sus antepasados? Deje de lado las cosas que no tengan importancia y decídase a hacer algo que tendrá consecuencias eternas. Puede que haya sentido la inspiración, pero que haya pensado que no es un genealogista. ¿Se da cuenta de que ya no necesita serlo? Todo empieza por el amor y un sincero deseo de ayudar a los que no pueden ayudarse a sí mismos.

Esta obra es de naturaleza espiritual, un esfuerzo monumental de colaboración en los dos lados del velo, una obra en la cual ambas partes se ayudan mutuamente. Empiece con amor En dondequiera que se encuentre, con oración, fe, determinación, diligencia y algo de sacrificio podrá hacer una gran contribución. Empiece ahora. Le prometo que el Señor le ayudara a encontrar la manera. Y se sentirá maravillosamente por haberlo hecho. En el nombre de Jesucristo. Amen.