El Testimonio De Un Profeta

Gordon B. Hinckley

First Counselor in the First Presidency


Gordon B. Hinckley
“No hay lengua que pueda expresar, de una manera cabal, el agradecimiento por todo lo que Jesús ha hecho por nosotros.”

Hemos gozado de dos días maravillosos en estas reuniones de la conferencia; nos ha acompañado el Espíritu del Señor y hemos escuchado discursos inspirados, bellas oraciones y música inspiradora.

Estas conferencias generales que se llevan a cabo cada seis meses son ocasiones que nos permiten aumentar nuestra fe y el amor por el Señor y su obra eterna.

Confío en que cada uno de nosotros haya avivado en su interior la determinación de vivir una vida mejor, de ser un poco mas bondadosos, de servir mas desinteresadamente y de ser mas dignos de las maravillosas bendiciones que el Señor ha derramado abundantemente sobre nosotros.

Se acostumbra que al final de cada conferencia el Presidente de la Iglesia nos imparta un mensaje en el cual podamos meditar. Mucho lamentamos que al presidente Benson no le haya sido posible dirigirnos la palabra o asistir a ninguna de las sesiones. No obstante, ha visto y escuchado todas las sesiones, y el desearía que yo les transmitiera, de parte de el, su amor y bendición.

Desearía, también, que les expresara SU testimonio de nuestro Divino Redentor, que esta a la cabeza de esta Iglesia que lleva Su nombre. Cito ahora las palabras del presidente Benson:

“Como testigos del Señor Jesucristo, proclamamos que El es verdaderamente el Salvador de todos … [y] en verdad el Hijo de Dios, el Redentor, el Mesías Prometido. Ningún mensaje es mas significativo que el que El trajo. Ningún acontecimiento es de mayor importancia que Su sacrificio expiatorio y resurrección subsiguiente. Y no hay lengua que pueda expresar el suficiente agradecimiento por todo lo que Jesús ha hecho por nosotros.

“Es necesario que sepamos que Cristo nos invita a acercarnos a El: ‘He aquí, el invita a todos los hombres, pues a todos ellos se extienden los brazos de misericordia, … Si, dice el: Venid a

mi, y participareis del fruto del árbol de la vida’ (Alma 5:33–34).

“Venid, porque El esta ‘con los brazos abiertos para recibiros’ (Mormón 6:17).

“Venid, porque El ‘os consolara en vuestras aflicciones, y abogara por vuestra causa’ (Jacob 3:1).

“‘Si, venid a el y ofrecedle vuestras almas enteras como ofrenda’ (Omni 1:26).

“Cuando Moroni concluyó el registro de la civilización jaredita, escribió: ‘… quisiera exhortaros a buscar a este Jesús de quien han escrito los profetas y apóstoles’ (Eter 12:41).

“A veces se hace la pregunta: ‘¿Son cristianos los mormones?’ Declaramos la divinidad de Jesucristo; lo consideramos como la única fuente de nuestra salvación; nos esforzamos por vivir Sus enseñanzas, y esperamos con ansias el tiempo en que El volverá de nuevo a la tierra para gobernar y reinar como Rey de Reyes y Señor de Señores. Según las palabras de un profeta del Libro de Mormón, decimos a todos los hombres hoy día: ‘… no se dará otro nombre, ni otra senda ni medio, por el cual la salvación llegue a los hijos de los hombres, sino en el nombre de Cristo, el Señor Omnipotente, y por medio de ese nombre’ (Mosíah 3:17)” (The Teachings of Ezra Taft Benson, pág. 10).

Los exhorto a que acepten y mediten el testimonio de aquel a quien sostenemos como Profeta, Vidente y Revelador.

Presidente Benson, sabemos que usted nos esta viendo. Todos los que estamos participando en esta conferencia, cuyo numero asciende a miles y miles de personas, le expresamos nuestro amor e imploramos las bendiciones del Señor sobre usted. Lo apoyamos como nuestro Profeta; lo sostenemos como nuestro líder. Le agradecemos el grandioso trabajo que ha llevado a cabo al dirigir a esta gente en verdad y rectitud. Dios lo bendiga, nuestro querido amigo, Profeta y Presidente.

Y ahora, hermanos y hermanas, les deseamos un regreso seguro a sus hogares e invocamos las bendiciones de los cielos sobre ustedes para que pueda haber paz y amor en sus hogares y corazones, en el nombre de Jesucristo. Amén.