La Adoración En El Templo

David B. Haight

Of the Quorum of the Twelve Apostles


David B. Haight
“Pero aun mas majestuosa que el templo mismo es la visión del propósito de los templos … redimir a toda la humanidad que sea obediente a las leyes y mandamientos de Dios.”

Me siento feliz, al igual que todos ustedes, porque hemos sostenido juntos a nuestros lideres de la Iglesia, y damos la bienvenida a los hermanos Neil Andersen y Todd Christofferson, nuevas Autoridades Generales. Nuestro corazón se llena de gratitud por el crecimiento de la Iglesia, evidenciado por tantos miembros nuevos, el aumento del numero de misioneros, y la edificación de mas templos y mas capillas y centros de estaca. Estamos creciendo y continuaremos creciendo si nos esforzamos por acercarnos a las personas que buscan esperanza y salvación.

Nuestro mensaje esta al alcance de todos, y afirma que Jesucristo es literalmente el Hijo de Dios y nuestro Redentor, por medio del cual obtenemos la salvación; que en esta época José Smith fue el que reveló lo que sabemos de Cristo y de la salvación; que el Libro de Mormón es un testigo de la divinidad de Cristo y que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la Iglesia del Señor en la tierra y la única organización que tiene autoridad para enseñar el evangelio y administrar sus ordenanzas. Invitamos a todos a participar en las bendiciones que esas verdades nos traen.

Hoy es el ultimo día de la recepción publica del Templo de San Diego, California. Cuando se cierren las puertas esta noche, mas de setecientas mil personas habrán entrado a ver el templo.

Los primeros días de la recepción se reservaron para lideres civiles, locales y del estado, ministros de otras iglesias, lideres prominentes de negocios y magistrales, y también para los representantes de los medios de comunicación. Cientos de ellos aceptaron la invitación. Fue mío el privilegio, al igual que el de otros hermanos, de dar la bienvenida y hablar a estos invitados y de contestar sus preguntas.

Temprano por la mañana del primer día. sin importarles la lluvia, estos invitados esperaron en fila para entrar a la Casa del Señor. Con reverencia caminaron por los salones del templo y observaron maravillados la belleza arquitectónica, los muebles y la decoración tan apropiados a una Casa del Señor. Habían oído hablar o leído sobre este templo y fueron a verlo con sus propios ojos.

El rabino Wayne Dosick escribió en el periódico judío de San Diego:

“Este templo, a pesar de haber sido construido con materiales terrenales es un lugar que inspira emociones celestiales. Este templo mormón se vale de una arquitectura bellísima para crear un edificio que atrae la influencia divina … Les agradecemos el habernos recordado lo sagrado que puede ser un edificio.” (“Open House Update”, San Diego Jewish Times, 20 de marzo de 1993.)

Muchas historias emotivas han llegado a nuestros oídos con respecto a esta recepción, e innumerables personas han sentido la influencia divina. Mas de ocho mil personas han hecho la gira en sillas de ruedas, cada una acompañada de amigos o parientes que las ayudaban. Un hijo joven se detuvo a la entrada para limpiar con cuidado la silla del padre antes de entrar al sagrado templo. Un dedicado padre levantó en brazos a su débil hija de quince años de la silla de ruedas para llevarla al vestuario de las novias. Ella miró todo y dijo: “Ah, ¡que hermoso es todo esto!” Con una sonrisa y lágrimas en los ojos, puso la cabeza en el hombro de su padre y continuó: “Aquí quiero venir a casarme algún día”. Esta jovencita había ido al templo directamente del hospital, donde ha pasado la mayor parte de los últimos cinco años. Se había cumplido su sueno de ver el templo.

Los que han ido a la recepción no sólo se han maravillado de su belleza, sino que los comentarios que han hecho indican que muchos han sentido una gran reverencia y una gran emoción.

Durante mas de cien años, estos mismos sentimientos se han abrigado en el corazón de miles y miles de visitantes a esta Manzana del Templo al ver la impresionante majestad e inigualable belleza del Templo de Salt Lake. Cien años después de su dedicación, todavía se yergue honroso como un espléndido monumento a la fe, la industria y la visión de los santos de Dios que lo edificaron.

Pero aun mas majestuosa que el templo mismo es la visión del propósito de los templos que guió a los que lo edificaron, y ese fin es redimir a toda la humanidad que sea obediente a las leyes y mandamientos de Dios.

La plenitud del evangelio se reveló a Adán y sin duda todos los ritos religiosos derivan de las verdades que se le dieron a el. Algunas de las practicas religiosas de esas primeras épocas, sin duda se han corrompido al pasarse de generación en generación. Pero los miembros fieles que entienden la naturaleza eterna del evangelio y del propósito de Dios de llevar a cabo la vida eterna del hombre entienden claramente por que la historia humana tiende a desenvolverse alrededor de la construcción y uso de los templos. (Véase John A. Widtsoe, “Temple Worship”, Utah Genealogical and Historical Quarterly, abril de 1921, págs. 53–54).

Los santos de todas las épocas han tenido templos de una forma u otra. Hay evidencia de que la obra del templo era común desde Adán hasta Noé y que después del diluvio se transmitió el santo sacerdocio; por lo tanto, tenemos razones para creer que las ordenanzas del templo estaban al alcance de los que eran dignos de recibirlas. (Véase “Temple Worship”, pág. 52.)

El Señor mandó: “… a Moisés que edificara un tabernáculo que pudieran llevar consigo por el desierto … a fin de que se pudieran revelar las ordenanzas que habían estado ocultas desde antes que el mundo fuese” (D. y C. 124:38).

En Éxodo el Señor enseñó a Moisés con todo lujo de detalles las especificaciones y requisitos de la construcción del tabernáculo. “Aunque no fue mas que una tienda, se amuebló y se diseñó elegantemente, empleándose lo mas escogido de las posesiones del pueblo en su construcción” (James E. Talmage, Artículos de Fe, pág. 170).

Tenía que ser portátil a fin de que los israelitas lo llevaran consigo durante su peregrinación, y tenía que servir sus necesidades espirituales, propósito que se cumplió durante mas de quinientos años. Utilidad y grandeza sublime se unieron en la construcción de este edificio peculiar. Esto también se aplica al templo de Salomón, el cual reemplazó el tabernáculo y pasó a ser el santuario permanente del Señor, al igual que lo son los templos edificados con Su autorización en la actualidad.

El centro de la comunidad del antiguo Israel era el templo, el que es una institución sumamente antigua.

Uno de los objetivos del templo es tener un lugar donde se pueda efectuar vicariamente la redención de los muertos por medio de las ordenanzas salvadoras y necesarias.

La excelsa obra de la redención de los muertos va acompañada de una gran responsabilidad. En un sermón que José Smith dio en el funeral de un buen amigo, élder King Follett, dijo:

“La responsabilidad mas grande que Dios nos ha dado en esta tierra es la de redimir a nuestros antepasados” (History of the Church, 6:313).

Cuando nos propongamos buscar datos de nuestros antepasados, a menos que tengamos la visión de esta obra de los últimos días y entendamos cómo hacerlo, tal vez pensemos que vamos a pasarnos horas leyendo vetustos libros y microfilmes y años investigando.

El Departamento de Historia Familiar de la Iglesia ha microfilmado registros de nacimientos, matrimonios y fallecimientos de casi dos billones de personas. Por lo tanto, lo único que necesitamos hacer por un determinado antepasado, es esperar que sus registros existan, y luego, tratar de encontrarlos.

Si, yo se que no siempre es tan fácil. De todas maneras, durante la búsqueda de la información necesaria, mantengan en mente estos tres principios

Primero: El Señor nunca nos pide que hagamos nada imposible. Muchas veces nos pide que hagamos algo difícil, pero nunca que hagamos algo imposible.

Habrá personas que pensaran que han pedido con sinceridad la guía del Espíritu mientras se encuentran abocadas a la tarea de buscar información acerca de sus antepasados, sin lograrla; y es por ello que piensan que no la han encontrado por falta de fe. Si ustedes piensan de esa manera, les aconsejo que tengan paciencia. Denle tiempo al Señor y tengan fe, que en Su debido tiempo encontraran toda la información que necesiten. Mientras tanto, pidan al Señor que les guíe para que enfoquen su atención hacia otros antepasados, cuya información este mas al alcance de ustedes.

Recuerden que cuentan también con otra valiosa fuente de ayuda. Los consultores de historia familiar de su barrio y de su estaca están a su disposición para ayudarles en la búsqueda de sus antepasados, ya que ellos poseen el conocimiento necesario para ayudarlos.

Segundo: Comiencen con la información que tienen y luego vayan paso a paso. Si conocen la información esencial acerca de sus padres, regístrenla y después vayan hacia atrás, una generación por vez, buscando los antepasados que no hayan sido bautizados, ni recibido las investiduras, ni sellados.

Tercero: No traten de hacer todo al mismo tiempo. El rey Benjamín enseñó: “Y mirad que se hagan todas estas cosas con prudencia y orden, porque no se exige que un hombre corra mas aprisa de lo que sus fuerzas le permiten. Y además, conviene que sea diligente, para que así gane el galardón; por tanto, todas las cosas deben hacerse en orden” (Mosíah 4:27).

Por medio de la oración, determinen que pueden hacer por sus antepasados. Habrá muchos factores que puedan afectar su decisión; por ejemplo, la obra que otros integrantes de su familia hayan hecho, su capacidad e intereses, el tiempo que tienen disponible, etc. Pero es importante que hagan algo.

La asistencia regular al templo es una de las formas mas sencillas en las que pueden bendecir a quienes están esperando en el mundo de los espíritus. Si viven cerca de un templo, aprovechen la oportunidad de ir seguido y en forma regular. Si el templo mas cercano esta lejos del lugar donde viven, planifiquen excursiones para que de esa forma, ustedes también se sientan elevados y edificados por medio de esta gratificante y tan necesitada obra de amor.

Luella Boyd, una viuda de ochenta y tres años de edad, sale de su casa en Basin, estado de Wyoming, Estados Unidos, a las cinco de la mañana, maneja siete horas hasta el Templo de Idaho Falls, llega cerca del mediodía y luego participa en cuatro sesiones de investiduras. A la mañana siguiente, ella esta en el templo cuando abren y asiste a ocho sesiones más, sin parar para almorzar. Al tercer día. comienza nuevamente a las cinco de la mañana y para el mediodía ya ha realizado cuatro investiduras mas. Después, vuelve a manejar hasta Wyoming, llegando a la casa a las ocho de la noche. sesiones, unos novecientos sesenta y cinco kilómetros, tres días, y mas de ochenta años de edad! Un año ella hizo este viaje once veces, ya que un mes no pudo ir por el mal tiempo. La parte mas excepcional de este relato es que en la actualidad ella sirve como misionera de Historia Familiar, aquí en la ciudad de Lago Salado. Recuerden, la hermana Boyd tiene ochenta y tres años, y la esperan que llegue de vuelta a su casa, cuarenta y cuatro descendientes! Y pensamos ustedes y yo que estamos muy ocupados. Que maravilloso espíritu y que admirable dedicación! Ella es una de los trescientos sesenta y cinco misioneros regulares de Historia Familiar que prestan servicio en la ciudad de Lago Salado, que tiene una extraordinaria experiencia espiritual.

Después de haber terminado la obra del templo por sus parientes mas cercanos, traten de identificar aquellos antepasados cuya información es difícil de encontrar, presten servicio en la Extracción de Registros Familiares o hagan una versión de computación de sus registros familiares para que puedan utilizarlos los demás miembros de su familia y muchas otras personas mas a través del Archivo de Antepasados de la Iglesia. Todos estos pasos ayudan a proporcionar las sagradas ordenanzas del templo por sus antepasados. Si participan en esta obra, podrán disfrutar del gozo indescriptible de ser salvadores en el monte de Sión por antepasados suyos que han estado esperando, y que ustedes han salvado.

El Señor ha derramado Su Espíritu sobre ustedes, Sus hijos; lo cual puede apreciarse en la nueva tecnología, los procedimientos mas sencillos y el aumento de recursos que nos permiten acelerar nuestro progreso en la redención de los muertos mientras con diligencia tratamos de cumplir con nuestra sagrada responsabilidad.

Cuando hemos hecho todo lo honradamente posible para localizar los registros de nuestros antepasados, el Señor guiara nuestra atención hacia aquellos registros que son difíciles de localizar y que se encuentran en lugares inverosímiles, en los cuales se han registrado y preservado información ancestral.

Un dedicado misionero de Historia Familiar no podía leer la información microfilmada perteneciente a una mujer. A pesar de todo el esfuerzo que ponía en tratar de descifrar la información, no podía hacerlo. Se arrodilló entonces en su lugar de trabajo y pidió al Señor que le ayudara; pero aun así, seguía sin poder leer el microfilm. Se volvió a arrodillar y a pedir al Señor que lo ayudara, pero todo era en vano; seguía sin poder descifrar el registro. Cuando por tercera vez se arrodilló, le rogó al Señor y le dijo que tal vez esa mujer estaba esperando que se hiciera la obra por ella, y que si el no podía leer la información, mo se iba a llevar a cabo la obra, entonces? Cuando se levantó y miró la pantalla, la información del registro estaba completamente clara.

No me cabe la menor duda, que cuando buscamos diligentemente la información pertinente de nuestros antepasados, y lo hacemos con fe, la encontraremos aun a pesar de que muchas veces no haya disponible ningún registro de sus vidas.

La obra por nuestros antepasados es parte del plan divino de nuestro Padre Celestial. Es una asignación sumamente importante que El dio a su Iglesia, que debernos llevar a cabo porque El así lo ha ordenado. Esta obra es un poderoso testimonio de la divina misión de José Smith, por medio del cual fue revelada.

John A. Widstoe hizo la siguiente admirable declaración:

“Cuando la historia del pensamiento humano deba escribirse desde el punto de vista de la obra del templo, se encontrara que los templos y la obra que se realiza en ellos han sido la influencia dominante en moldear el pensamiento humano desde el principio de la raza humana. Aun las controversias políticas de la actualidad tienen poca o ninguna influencia para determinar el carácter de las personas, si se las compara con la influencia de los pensamientos y convicciones religiosas, especialmente aquellas que se ponen en practica en los templos de la gente” (Extractos de un discurso dado por John A. Widtsoe, Temple Worship, Salt Lake City, Utah, 12 de octubre de 1920, págs. 1–2).

La salvación de los hijos de nuestro Padre Celestial, desde Adán hasta la presente generación, es la obra mas importante por tiempo y eternidad. Nuestro gozo, o nuestra desilusión, en las eternidades pueden depender de nuestra diligencia al participar en esta gran obra de los postreros días.

El presidente Spencer W. Kimball dijo: “Cuanto mas claramente vemos la eternidad, mas obvio se hace que la obra del Señor … es vasta y grandiosa y tiene marcadas semejanzas a ambos lados del velo” (“¿Y por que peligramos?, Liahona, julio de 1977, pág. 2).

Que el Señor nos bendiga para que amemos a nuestros antepasados y para que seamos dignos de participar en la obra del Templo; ya que esa obra es verdadera. En el nombre de Jesucristo. Amen.