‘‘Escudriñad Las Escrituras”

L Lionel Kendrick


“Lo mismo que les pasa a las naciones, les pasa a las personas en forma individual: si no escudriñan los Escrituras, dejan de conocer al Salvador.”

Cuando dejamos nuestro hogar celestial para comenzar este viaje a través de la vida terrenal, recibimos instrucciones y dirección divina que nos. servirían para regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial. Esas direcciones se nos dieron en forma muy clara con el fin de prepararnos para enfrentar las experiencias terrenales.

Nuestro Padre Celestial continua comunicándose con nosotros por medio de la revelación. Es as revelaciones son comunicaciones de la dirección divina las cuales recibimos en forma personal o mediante la voz de los siervos elegidos del Señor: los profetas, videntes y reveladores. Las revelaciones que recibimos por medio de los profetas llegan a nosotros en forma de Escrituras o en la palabra de los profetas vivientes. Es por ello que las Escrituras se convierten en un mapa de carreteras, en un conjunto de orientaciones divinas que nos ayudan a lo largo de nuestra vida terrenal y en nuestro viaje de regreso al hogar celestial. De la misma forma que si no miramos el mapa de carreteras para saber a dónde dirigirnos, si no escudriñamos las Escrituras no podremos obtener ninguna clase de dirección divina.

¿Estudiamos diariamente la orientación divina? ¿Cuando fue la ultima vez que examinamos nuestra brújula celestial para aseguramos de que íbamos por el camino correcto? La ruta que lleva al reino celestial tiene una sola vía; por lo tanto, cuando no escudriñamos las Escrituras nos encontramos yendo en sentido contrario en un camino de una sola vía.

Las Escrituras

El Salvador nos dio un concepto claro de lo que es una escritura. Dirigiéndose a los primeros élderes de esta dispensación, les dijo:

“Y lo que hablen cuando sean inspirados por el Espíritu Santo, será Escritura, será la voluntad del Señor …” (D. y C. 68:4.)

Las Escrituras revelan los deseos divinos que el Señor tiene hacia nosotros. Todos deberíamos sentir el deseo ardiente de escudriñar las Escrituras diligente y diariamente, con el fin de saber cual es la voluntad del Señor con respecto a nosotros. Para algunas personas quizás sea necesario que adquieran la disciplina de escudriñar diariamente las Escrituras.

Nuestra Forma De Pensar Y De Sentir

¿Que pensamos de las Escrituras? ¿Sentimos hacia ellas el mismo amor que expresó Nefi cuando dijo:

“Porque mi alma se deleita en las Escrituras, y mi corazón las medita … He aquí, mi alma se deleita en las cosas del Señor, y mi corazón medita continuamente en las cosas que he visto y oído” (2 Nefi 4:15–16).?

Debemos demostrar gran respeto y reverencia por esas sagradas revelaciones. Debemos sentir gratitud por quienes han escrito y preservado esas revelaciones para nuestro beneficio.

Jacob, uno de los cuatro escritores principales del Libro de Mormón, expresó una gran preocupación sobre el hecho de que el solamente escribiría una parte muy pequeña de sus palabras sobre las planchas. Explico que limitaría lo que iba a escribir debido a “lo difícil que es grabar nuestras palabras sobre planchas” (Jacob 4:1). A pesar de lo difícil que resultaba la tarea, Jacob penso que era muy importante utilizar una parte de las planchas con el fin de expresar sus mas tiernos sentimientos sobre la forma en la cual el esperaba que recibiéramos las palabras que había escrito: El dijo:

“… y obramos diligentemente para grabar estas palabras sobre planchas, esperando que nuestros amados hermanos y nuestros hijos las reciban con corazones agradecidos, y las consideren para que sepan con gozo, no con pesar, ni con desprecio” (Jacob 4: 3).

Con su muerte, algunas personas hicieron posible que nosotros pudiéramos gozar hoy día de las Escrituras. Históricamente, los escritos de la Biblia estaban reservados para los ministros y sacerdotes, y cualquier otra persona que los leyera era denunciada. Hubo épocas en que por ley se prohibía su lectura, ya fuera en publico o en privado. ¡Que gran bendición tenemos, no solo de poseer la mas completa colección de Escrituras en la historia de la humanidad, sino también la libertad para escudriñarlas y ponerlas en practica!

Su Proposito

Uno de los propósitos mas sagrados por los cuales se escribieron las Escrituras fue para hacer posible que toda la humanidad conociera a Cristo. Las Escrituras enseñan y testifican de Jesucristo; los enseñan todo lo que necesitamos saber y hacer para volver a la presencia del Salvador. Juan tut bunl.tlllellte preciso cuando explicó el propósito de las Escrituras con las siguientes palabras:

“Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:3 l).

Nefi testificó de la razón por la cual el había registrado las revelaciones, de la siguiente manera;

“Y yo, Nefi, he escrito estas cosas a los de mi pueblo, para que tal vez los persuada a que se acuerden del Señor su Redentor” (1 Nefi 19:18).

Su Importancia

Las Escrituras deben ser una de las cosas de mas importancia en nuestra vida. Nuestra supervivencia espiritual durante las tensiones que imponen sobre nosotros la sociedad y las tentaciones de la época dependerán en gran forma de la fortaleza que recibamos por medio del estudio de las Escrituras y de escuchar las palabras de los profetas, videntes y reveladores.

La gente, al igual que las naciones, perecen sin las Escrituras. Estas son alimento para nuestro espíritu, el cual es tan fundamental como los alimentos que ingerimos para nutrir el cuerpo. Fue tan importante que Lehi obtuviera las Escrituras y los registros que se encontraban grabados en las planchas de bronce, que el Señor le ordeno a Nefi que matara a Labán con el objeto de obtenerlas. El Señor sabia cuan valiosas eran para la nutrición espiritual de Lehi y sus descendientes. El Salvador explico:

“Es preferible que muera un hombre a dejar que una nación degenere y perezca en la incredulidad” (1 Nefi 4:13).

Por otra parte, los mulekitas, que emigraron al continente americano poco después que Lehi y su familia partieran de Jerusalén, cometieron el grave error de no llevar consigo ninguna escritura ni registro sagrado. Omni registró la colllicio espiritual de una nación que no cuenta con la ayuda de las Escrituras:

“… habían tenido muchas guerras y graves contiendas, y de cuando en cuando habían caído por la espada; y su idioma se había corrompido y no habían llevado an<llcs consigo, y negaban la existencia de su Creador” (Omni 1:17).

Aun mas grave que las continuas contiendas y guerras, y la corrupción de su idioma, fue el hecho trágico de no saber acerca del Salvador. Lo mismo que les pasa a las naciones, les pasa a las personas en forma individual: si no escudriñan las escrituras, dejan de conocer al Salvador.

Su Estudio

El Salvador nos aconsejó sobre la forma de estudiar las Escrituras, cuando dijo:

“Y. ahora bien, quien lea, entienda; el que tenga las Escrituras, escudríñelas” (3 Nefi 10:14). El profeta José Smith aconsejó:

“Escudriñad las Escrituras; Escudriñad las revelaciones … y pedid a vuestro Padre Celestial, en el nombre de su Hijo Jesucristo, que os manifieste la verdad; y si lo hacéis con el solo fin de glorificarlo, no dudando nada, El os responderá por el poder de su Santo Espíritu. Entonces podréis saber por vosotros mismos y no por otro. No tendréis entonces que depender del hombre para saber de Dios, ni habrá lugar para la especulación” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 7).

Leer las Escrituras no es suficiente. Una lectura hecha a la ligera reduce nuestra capacidad para recordar sus enseñanzas; por lo tanto, debemos escudriñar para encontrar cosas especificas. Debemos buscar la verdad y una mayor comprensión sobre la forma en que podemos aplicarlas en nuestra vida.

Si deseamos lograr buenos resultados en el estudio de las Escrituras, debemos prepararnos para que se convierta en una experiencia espiritual especial. Las siguientes sugerencias pueden ser de gran utilidad.

Conclusion

Las Escrituras son una posesión invalorable. Si escudriñamos las Escrituras, buscando los valiosos y sencillos principios que ellas contienen, el Señor nos revelara su voluntad y seremos abundantemente bendecidos. Si buscamos las revelaciones y respondemos correctamente a ellas, regresaremos sin contratiempos al hogar celestial junto a nuestro Padre Celestial. De esto testifico, en el sagrado nombre de Jesucristo. Amén