“Cuando El Señor Llama, El Señor Capacita”

Neil L Andersen


“No me cabe la menor duda de que cuando estamos en el servicio del Señor, El estará con nosotros, nos fortalecerá y nos capacitará.”

Mis queridos hermanos y hermanas, no tengo palabras para expresar la humildad y el hermoso sentimiento que me embargó cuando recibí este llamamiento tan especial. Durante toda mi vida, al sentir hablar a las Autoridades Generales y percibir el poder de sus mensajes, he sentido mucho respeto por la sagrada función que ellos llevan a cabo en la Iglesia. Por eso, ahora, el habérseme invitado a sentarme junto a ellos y a ayudarles a edificar el Reino de Dios es un privilegio que me da un poco de miedo aceptar. Ruego que pueda contar con el apoyo de ustedes, con su fe y con sus oraciones para que pueda hacer lo que se espera de mi. Ruego también que ustedes y las Autoridades Generales que vayan a capacitarme para mi nuevo llamamiento tengan paciencia conmigo. Pero, mas que nada, ruego para que nuestro Padre Celestial y de Su Hijo Jesucristo me ayuden, ya que estoy seguro de que sin Su ayuda y sin Su guía fracasare.

Me siento muy agradecido por Kathy, mi compañera eterna. La bondad emana de ella con facilidad, y la pureza de su espíritu logra que nuestra familia mantenga su mira en las verdades simples, pero a la vez salvadoras del evangelio. Estoy también muy agradecido por los valientes y hermosos hijos que se nos han encomendado. Los quiero con todo mi corazón y les agradezco mucho la buena disposición que tienen para apoyarme en este nuevo llamamiento. He sido bendecido con buenos padres, quienes en este momento son misioneros proselitistas en la Misión Georgia Macon. Siempre supe que ellos tenían un testimonio de la veracidad de la Iglesia. Agradezco también el ejemplo de generosidad y altruismo que me han dado mis suegros; así como también el de nuestros hermanos y hermanas que viven el evangelio en forma callada pero con suma dedicación.

Hace nueve meses que regrese con mi familia de cumplir una misión en el sur de Francia, y aprovecho esta oportunidad para expresar el gran cariño que siento por los miembros de la Iglesia en ese país Fue precisamente en Francia, veinte años atrás, que comencé a darme realmente cuenta de lo que significa buscar primeramente el Reino de Dios. El vivir entre los santos franceses durante estos tres últimos años nos ha servido de motivación para consagrarnos aun más a las cosas de Dios. Siento un gran agradecimiento por los extraordinarios misioneros que prestaron servicio junto a nosotros y nos enseñaron que la fe imperecedera siempre prevalece en un mundo cínico y desconfiado.

Para terminar, agradezco también a los buenos miembros de la Iglesia en nuestro estado natal de Florida, quienes nos han fortalecido a través de los muchos años que hemos estado juntos.

He escuchado al presidente Monson decir que “cuando el Señor llama, el Señor capacita”. Yo se que eso es verdad y me da la esperanza de que he de superar las insuficiencias que yo pueda tener. No me cabe la menor duda de que cuando estamos en el servicio del Señor, El estará con nosotros, nos fortalecerá y nos capacitará. Se que esto es verdad porque lo he experimentado; he sentido la presencia de Su Espíritu reconfortándome. Estoy seguro de que en los meses y los años que se avecindan voy a necesitarlo muchísimo.

Voy a entregarme por entero a este sagrado llamamiento; y prometo aprender todo lo que se me enseñe y orar para ser humilde y permitir que el Señor moldee y fortalezca mi espíritu con el fin de llevar a cabo todos sus propósitos. Les prometo a ustedes, y prometo al Señor, que me consagrare por entero a promover la causa de la Restauración y a seguir con lealtad a Sus siervos escogidos. Se que nuestro Padre Celestial vive y que El ama a cada uno de nosotros. Se que Jesús es el Cristo y que Su gran amor por nosotros hizo posible que lográramos el perdón de nuestros pecados. Se que por medio del profeta José Smith la Iglesia de Jesucristo se restauró y que la verdadera autoridad del sacerdocio de Dios esta en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Es mi oración que siempre defendamos ese testimonio y esas verdades eternas. En el nombre de Jesucristo. Amen.