“Anda Conmigo”

Elaine L. Jack


“Cómo podemos concentrarnos en nuestro progreso eterno si vivimos en un mundo que nos. exige atender a los quehaceres diarios?”

Me encuentro hoy ante ustedes agradecida por nuestro Redentor Jesucristo, agradecida por el evangelio, por el sacerdocio, que es una bendición para todos nosotros, y por la bondad de todos ustedes. Esta congregación de santos en la conferencia general me hace recordar la alegre proclamación de Isaías: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra esta llena de su gloria” (Isaías 6:3). Los santos justos son la gloria de Dios y hay muchísimos congregados aquí y en muchos otros países.

Antes de venir a esta tierra, nos regocijamos por la oportunidad que tendríamos de dar este paso de fe en nuestro progreso eterno. Cuando nos bautizamos, pusimos pie firme en la senda que conduce a la vida eterna. El profeta Nefi dijo: “… después de haber entrado en esta estrecha y angosta senda, quisiera preguntar si ya quedó hecho todo … no; porque no habéis llegado hasta aquí sino por la palabra de Cristo, con fe inquebrantable en el … Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo … Y ahora bien … esta es la senda …” (2 Nefi 31:19-21).

)Cómo podemos seguir adelante por la senda estrecha y angosta? )Cómo podemos concentrarnos en nuestro progreso eterno si vivimos en un mundo que nos exige atender a los quehaceres diarios? )Cómo permanecer firmes cuando gran parte de lo que nos rodea esta cargado de pecado? La gente de la época de Enoc encaró esos mismos retos. Al comenzar su ministerio, Enoc predicó a inicuos, pero estos ablandaron su corazón y obedecieron la invitación del Señor, que dice “anda conmigo” (Moisés 6:34).

También nosotros podemos hacerlo.

Nuestro progreso eterno en esa senda estrecha y angosta en compañía del Señor Jesucristo es el punto central de mi mensaje. Esta vida es un trayecto compuesto de muchos pasos. El progreso que logremos a lo largo de ella lo determinaran el reconocer la senda estrecha y angosta, el tener una perspectiva eterna y el actuar en la debida forma.

Recordemos que nuestro progreso eterno es el propósito fundamental de nuestra existencia terrenal; es el plan del Señor para que todos logremos volver a la presencia de nuestro Padre Celestial. Esto si se: que todos podemos lograrlo.

El presidente Spencer W. Kimball prometió: “… Al principio puede resultar algo difícil, pero cuando la persona comienza a percibir y a comprender la verdadera obra del evangelio, cuando comienza a vislumbrar algo de la eternidad en su verdadera perspectiva, entonces es cuando las bendiciones comienzan a sobrepasar el precio que se debe pagar por dejar atrás ‘el mundo’“ (véase “Los dioses falsos”, Liahona, agosto de l977, pág. 4).

Algunos de los pasos que tenemos que dar constituyen el aprender que la senda es en efecto estrecha y angosta. El concepto de la senda estrecha despierta mi curiosidad. A menudo sucede que no hacemos ningún progreso espiritual a medida que logramos sólo el progreso temporal. Eso es contrario al propósito que tuvo el Señor. Tenemos conocimiento y poder espiritual, lo cual es mucho mas eficaz para avanzar que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer. El dejar para mañana lo que podamos hacer hoy es quedarse atrás, retroceder y abrir la puerta a las sutiles influencias de Satanás. “En la obra eterna de Dios, no existe tal cosa como el quedarse inmóvil” (George Q. Cannon, Millennial Star, 23 de febrero de 1899, pág. 117).

El elder Neal A. Maxwell ha dicho “… no existen caminos separados que nos lleven hacia nuestro hogar celestial, sino uno solo, estrecho y angosto, al final del cual, aun cuando lleguemos empapados de lágrimas, entraremos de inmediato en la plenitud de gozo” (véase “Mujeres de Dios”, Liahona, agosto de 1978, pág. 15).

En realidad, la senda no es de mullidos y verdes pastos; no esta desprovista de aflicciones ni de angustias, puesto que muchas veces es de subida, llena de peñascos, muchos de los cuales forman enormes rocas. No podemos predecir que dificultades nos saldrán al paso, puesto que nuestras vidas son diferentes. Aunque la senda es angosta, el paso no esta de terminado de antemano. Hay distracciones que nos alejan de la senda estrecha y angosta. Los convenios que hacemos son los letreros que indican el rumbo hacia la vida eterna. Así como es mas difícil leer los letreros del camino principal desde una calle lateral, del mismo modo es mas difícil oír la voz apacible y delicada que nos. advierte que el camino es difícil mas adelante cuando nos. hemos distanciado de los convenios que hemos hecho.

Cuando el Señor dice “anda conmigo” (Moisés 6:34), nos pide que nos volvamos m’s espirituales y que, para ello, seamos obedientes a Su palabra. El adquirir espiritualidad es de enorme importancia para nuestro progreso eterno.

Nuestro profeta ha hablado por el Señor en nuestra época y sus mensajes han sido explícitos: arranquen el orgullo de su corazón; lean el Libro de Mormón todos los días. Al seguir ese consejo, de pronto he podido entrever nuevos mensajes en mi Libro de Mormón relacionados con las necesidades inmediatas que tengo.

Se nos han dado medios para adquirir esa espiritualidad. Se nos insta a asistir a las reuniones de la Iglesia, a trabajar con ahínco en los llamamientos que tengamos, a ir al templo, a ser generosos en las ofrendas al Señor, a realizar la noche de hogar y a visitarnos mutuamente. Pero tan sólo el estar allí no nos santifica: la marca de asistencia no nos llevara al progreso eterno. No obstante, tenemos que reconocer que el estar en el sitio indicado en el momento propicio nos preparara para aprender en un entorno al que se ha invitado la influencia del Señor y esta se encuentra presente con fuerza.

Alma describió lo que ocurre cuando no sólo estamos presentes sino que somos contados como discípulos de Cristo al decir: “)Habéis nacido espiritualmente de Dios? )Habeis recibido su imagen en vuestros rostros? )Habeis experimentado este gran cambio en vuestros corazones?” (Alma 5:14). “i … habéis sentido el deseo de cantar la canción del amor que redime?” (Alma 5:26). La espiritualidad tiene que ver por entero con el sentir el Espíritu de Dios, el desear tenerlo con nosotros, el compartirlo con los demás y el obedecer Sus indicaciones.

Por ultimo, el progresar a lo largo de la senda estrecha y angosta se caracteriza por el hacer de la obra del Señor nuestra obra, por servir como El lo haría. Esa obra se basa en la caridad, un principio que las hermanas de las Sociedad de Socorro han seguido a lo largo de muchos años, el de “la caridad nunca deja de ser” (Moroni 7:46). La caridad nos hace permanecer firmes cuando todo lo que nos rodea es confusión e incertidumbre.

Priscilla Samson-Davis, una hermana de Ghana, ha conocido muchas dificultades; ha habido muchos peñascos en la senda de su vida. Como maestra, ha visto a familias criar a sus hijos en medio de la disentería y la malaria, del trabajo arduo, del trocar a diario sacos de arroz, cebollas, tomates, cualquier alimento para mantener vivos a sus seres queridos. Ella es maestra visitante y viaja con regularidad en autobús para ir a ver a una hermana que vive al otro lado de la ciudad. Cuando se le preguntó si el hacer esa visita era una carga muy pesada, considerando todo lo que tenía que hacer, respondió: “De ningún modo. La hermana a la que visito no sabe leer y, cuando voy, le leo las Escrituras”.

Esa sencilla respuesta testifica de la fe y de la seguridad que ella tiene de que se encuentra en la debida senda. Aunque el camino que recorre el autobús es tortuoso y es muy probable que serpentee calle arriba y calle abajo, a los ojos del Señor, es en verdad estrecho y angosto, porque ella va en la debida dirección: esta en los negocios de su Padre. Ella ha ejemplificado el espíritu que describió el presidente Ezra Taft Benson cuando dijo: “La mejor medida de la verdadera grandeza es preguntarnos hasta que punto hemos podido llegar a ser como Cristo” (“Una responsabilidad sagrada”, Liahona, julio de 1986, pág. 72).

Sin duda, los que progresan eternamente son los que se hallan en la senda estrecha y angosta, los que son espirituales y caritativos. Un obispo de la República Dominicana ejemplificó eso. Después de una reunión sacramental, un nuevo converso le dijo: “Obispo, he observado que los miembros de esta Iglesia siempre leen un libro cuando cantan. Yo deseo hacer lo mismo. Leen un libro en la clase de la Escuela Dominical. Yo deseo hacer lo mismo”. Entonces, bajando la voz, el hermano le dijo: “Obispo, deseo ser un buen miembro; deseo realizar la obra del Señor; pero no se leer. )Habrá alguien que me pueda enseñar?”

“Desde luego que si”, le dijo el obispo, tras lo cual se puso a pensar en quien podría ser. esa persona; y se encontró diciéndole: “Yo le enseñaré a leer”.

Durante muchos meses, ese nuevo converso y su esposa se reunieron semanalmente con el obispo, y aprendieron a leer usando las Escrituras. Cabe indicar que ese era un obispo muy ocupado, como todos los obispos. El pudo haber delegado la responsabilidad, pero el Espíritu le insto a realizar el mismo esa tarea. Se hicieron amigos en el evangelio al estudiar juntos. Al cabo de dos años, el obispo fue relevado y llamaron a otro hermano al cargo. El nuevo obispo fue el hermano al que el antiguo obispo había enseñado a leer usando para ello las Escrituras. Aquel obispo emprendió la tarea de enseñar a sus amigos a leer el mensaje del evangelio y, al hacerlo, les enseñó a vivirlo. Pudo ese obispo haber visto el resultado de su obra cuando la comenzó? Cuan a menudo también nosotros seguimos las enseñanzas del Señor y, al hacerlo, influimos en lo eterno?

El concentrarnos en nuestros fines eternos hará mas ligera nuestra carga y hará nuestra vida mas feliz y mas fructífera. En realidad, con frecuencia haremos menos, pero ello significara mas. En Lucas, leemos de cuando Marta recibió a Jesús en su casa. Su hermana María “… sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres” y se quejó porque su hermana María no le ayudaba. )lnstó Jesús a María a reanudar los quehaceres del día? No. “Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estas con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte” (Lucas 10:38-42). El mensaje sigue en vigor hoy en día: escojamos la vía del Señor, porque esta es gloria sempiterna.

Sabemos por que estamos aquí. Cuando nos hallamos en la senda, lo sabemos. Los frutos del progreso eterno se manifiestan en regocijo, paz, amor, esperanza y una mayor confianza en el Señor. Aunque la senda es angosta, es la senda segura. Es en esa senda donde testificamos a diario de nuestro amor por el Señor, por Sus hijos, por Su Iglesia, por Su consejo y por la abundancia de Sus bendiciones. Mediante nuestras obras buenas, magnificaremos lo que es poderoso en todos nosotros, un paso a la vez, un día a la vez, todo el tiempo.

Conocemos la senda; en realidad, la conocemos bien. El profeta Nefi prometió: “… si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna” (2 Nefi 31:20). Que así sea. En el nombre de Jesucristo. Amén.