El Sostenimiento De Un Nuevo Profeta

B. Haight


“Por medio de el, como se ha hecho por medio de los profetas de la antigüedad, recibiremos revelación para hacer frente a los problemas la sociedad actual y para que se cumpla la misión de la Iglesia.”

Mis hermanos y hermanas, este ha sido un día histórico y bendito. Por haber sido testigo de la manera inspirada en que el presidente Gordon B. Hinckley desempeño su llamamiento como consejero de los presidentes Spencer W. Kimball, Ezra Taft Benson y finalmente Howard W. Hunter-durante la época en que la salud de estos fue empeorando-, yo también me regocijo al sostenerle como el Profeta ungido del Señor.

Con toda la inspiración y el amor que siento, testifico que Gordon B. Hinckley fue preordenado para ser el Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; para ser en esta época el portavoz de Dios en la tierra; y para guiar al pueblo de Dios como Profeta, Vidente y Revelador.

Los llamamientos que el presidente Hinckley ha hecho a Thomas S. Monson para que continué en su eficaz administración en la Primera Presidencia, ahora como Primer Consejero, y a James E. Faust como Segundo Consejero, han sido inspirados.

El presidente Monson ha demostrado una habilidad poco común para guiar e inspirar a los demás- ya sea a miembros de esta Iglesia o de otras organizaciones no eclesiásticas-en sus deseos de servir al Maestro. Cuando fui llamado para ser Ayudante del Consejo de los Doce, veinticinco años atrás, recibí mis asignaciones del entonces elder Thomas S. Monson. El fue mi maestro, amable y eficiente; me instruyó para que tuviera una comprensión mas clara de la misión de la Iglesia en todo el mundo y de las tareas y las bendiciones que estaban al alcance de un siervo de Dios recién llamado. Cumplid) con su deber de una manera muy eficaz y me trato con bondad.

El presidente James E. Faust me ha impresionado no sólo por sus habilidades, su experiencia y su conocimiento de esta obra divina, sino por ser un valioso amigo y asesor, quien durante estos muchos años se ha sentado a mi lado en nuestras reuniones de consejo. El esta dotado de mucha sabiduría y de una espiritualidad y un discernimiento poco comunes serán una bendición para la Iglesia.

Estas palabras del profeta Alma son muy apropiadas en esta ocasión:

“Y esta es la manera conforme a la cual fueron ordenados, habiendo sido llamados y preparados desde la fundación del mundo de acuerdo con la presciencia de Dios, por causa de su fe excepcional y buenas obras … por lo que, habiendo escogido el bien y ejercido una fe sumamente grande, son llamados con un santo llamamiento …” (Alma 13 3).

El profeta José Smith enseño:

“Todo hombre que recibe el llamamiento de ejercer su ministerio a favor de los habitantes del mundo fue ordenado precisamente para ese propósito en el gran concilio celestial antes que este mundo fuese. Supongo que me fue conferido este oficio en aquel gran concilio” (Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 453-454).

El presidente Gordon B. Hinckley lleva ahora sobre sus hombros el manto de autoridad que recibió el profeta José Smith. El fue preordenado a este alto y sagrado llamamiento en los concilios de la vida preterrenal.

Aquellos de nosotros que nos sentamos a los pies del presidente Hinckley, del presidente Monson y del presidente Faust nos maravillamos de su sabiduría, de su comprensión y de la manera en que protegen lo que es sagrado. La mano de Dios dirige esta obra. El prepara a Sus siervos; El conoce SUS corazones; El conoce el fin desde el principio y escoge a aquellos siervos que han de cumplir Sus designios.

Estos lideres hábiles, humildes, llamados por Dios para presidir Su reino terrenal en estos últimos días, son siervos justos y fieles, probados y purificados por circunstancias muy difíciles. Son maestros y predicadores de rectitud; son para el mundo ejemplos de bondad y de obediencia a los mandamientos de Dios. A todos nos beneficiara, tanto a nosotros como a nuestra posteridad, si obedecemos sus consejos.

Un Apóstol de los primeros días de la Iglesia, el elder Orson Hyde, dijo: “Casi invariablemente, cuando alguien es ordenado y llamado para guiar al pueblo, ha pasado tribulaciones y pruebas, y ha demostrado ante Dios y ante Su pueblo que es digno del oficio que ocupa … Alguien que entienda el Espíritu y el consejo del Todopoderoso … es el que guiara a la Iglesia” (en Journal of Discourses, 1:123).

No hay hombre que entienda mejor a la Iglesia ni que sea mas conocido por los miembros de esta, que el presidente Gordon B. Hinckley.

El 6 de abril de 1830, fecha en que se organizo la Iglesia Restaurada de Cristo (hace 165 años esta semana), José Smith y Oliver Cowdery fueron sostenidos como los oficiales presidentes de la Iglesia. Llamado por Dios, José Smith fue ordenado por revelación para ser “vidente, traductor, profeta y apóstol de Jesucristo”, por la voluntad de Dios el Padre, y la gracia de nuestro Señor Jesucristo (véase D. y C. 20:1-2; 21:1). El Señor instruyo a un pequeño grupo de fieles santos:

“Por tanto, vosotros, es decir, la iglesia, daréis oído a todas sus palabras y mandamientos que os dará según los reciba, andando delante de mi con toda santidad;

“porque recibiréis su palabra con toda fe y paciencia como si viniera de mi propia boca.

“… Yo lo he inspirado para impulsar la causa de Sión con gran poder para hacer lo bueno, y conozco su diligencia, y he oído sus oraciones” (D. y C. 21:4-5, 7).

Esta revelación dada al profeta José Smith se aplica a todo Profeta y Presidente de la Iglesia, así como a todos los miembros de la Iglesia, y se espera que le prestemos oído.

Testifico que el presidente Gordon B. Hinckley ha sido cuidadosamente preparado para este divino llamamiento desde antes de la fundación de la tierra en los concilios celestiales.

El nació en una familia fiel y devota, dedicada a las preciosas verdades de salvación que se encuentran en las Sagradas Escrituras y en las revelaciones que recibió el profeta José Smith. Sus padres establecieron elevados ejemplos y le enseñaron a trabajar y a terminar la tarea empezada, lo que le inspiro a obtener una buena educación y a tener el deseo de servir a la humanidad.

Acepto el desafío de la obra misional y, cuando fue llamado a ser misionero en Inglaterra, obtuvo las bendiciones que se reciben al dar a conocer el evangelio a los demás.

Desarrolló nuevas habilidades al asistir a su presidente de misión en Londres en la tarea de crear material de publicidad sobre la Iglesia para difundirlo entre los medios de comunicación, entre los miembros de la Iglesia y a todo el mundo. Ese interés ha continuado a través de los años, y continua, claro esta, hasta el presente.

Por medio de sus responsabilidades en el programa misional de la Iglesia, se crearon nuevos métodos y oportunidades para proclamar principios del evangelio, y de una manera notable , e l fue un instrumento en la tarea de extender la obra misional, en especial a través del vasto y populoso Oriente.

Ha participado en la dedicación y rededicación de tantos templos como ningún otro oficial presidente de la Iglesia. Eso no sólo indica su amor por la obra del templo, sino que refleja la necesidad que tenemos de participar activamente en la obra de redimir a nuestros antepasados fallecidos.

El matrimonio del presidente Hinckley con su querida esposa, Marjorie Pay, le dio a el mayor fortaleza espiritual y aumento su deseo de hacer progresar la obra del Señor. Ella ha sido su inspiradora compañera durante casi cincuenta y ocho años.

El presidente Hinckley es un hombre bien dotado en todo el sentido de la palabra, no solo para nosotros, sino para todo el mundo!

El ha sido por lo general nuestro portavoz en reuniones con representantes de los gobiernos y de las organizaciones mundiales mas destacadas que vienen a Utah a presentar sus respetos y a honrar a la Iglesia.

En una reciente cena cívica en honor del presidente Hinckley, el maestro de ceremonias dijo de el: “Se comprende que los miembros de la Iglesia de todo el mundo siempre le expresen su afecto. Todos los que estamos aquí presentes esperamos que el honor, el tributo y el amor que han expresado esta noche … los representantes de las diversas iglesias y credos religiosos, dejen en usted y en sus seres queridos gratos recuerdos que les sirvan de consuelo y de inspiración durante toda la vida” (Dr. Nick S. Vidalakis, cena anual de la Conferencia Nacional de Judíos y Cristianos, 21 de febrero de 1995).

La breve pero inspirada administración del presidente Howard W. Hunter ha terminado. El amo al Señor y Su obra, y sabemos que el Señor le amó a el. El presidente Hunter nos enseñó que debemos ser mas mansos, mas bondadosos, mas solícitos y mas dignos en nuestra aspiración de llegar a ser mas parecidos a Cristo.

Y ahora comenzamos una nueva era de la administración de la Iglesia con la dirección del presidente Gordon B. Hinckley-amado por todos- nuestro decimoquinto Presidente desde la restauración de la Iglesia en 1830.

En la forma acostumbrada, lo hemos aceptado y sostenido. Por medio de el, como se ha hecho por medio de los profetas de la antigüedad, recibiremos revelación para hacer frente a los problemas de la sociedad actual y para que se cumpla la misión de la Iglesia por todo el mundo.

Y se recibirán estas revelaciones según sean necesarias, tal como hemos visto aquí hoy en el llamamiento del elder Henry B. Eyring para integrar el Quórum de los Doce y ser Apóstol de nuestro Señor Jesucristo.

Esta obra es verdadera e ira adelante para llevar a cabo los planes divinos de nuestro Padre Celestial. Testifico de esto, en este día santo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.