Una Estrategia De Guerra

Durrel A. Woolsey


“La solución continua siendo la misma de siempre: guardar los mandamientos, seguir a los profetas, leer, entender y meditar las Escrituras.”

Hoy quisiera hablarles acerca de una estrategia de guerra. Cantamos el himno “Con valor marchemos, huestes de Jesús” (Himnos, No. 159). Pablo dijo, “Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quien se preparara para la batalla?” (1 Corintios 14:8.) En el libro del Apocalipsis se nos habla de “una gran batalla en el cielo” (Apocalipsis 12:7) ¿Que clase de batalla es? ¿De que guerra se habla?

Se trata de la guerra por las almas de los hombres. La línea de combate se ha establecido desde la época de Adán: el mal contra la rectitud. En esta ultima dispensación, y en preparación para el Milenio, las fuerzas del mal se han intensificado y unido bajo la poderosa influencia de Satanás. En el bando opuesto, el Reino de Dios hace resonar con claridad la trompeta de la rectitud, como quizás nunca antes se ha escuchado. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se halla en la ofensiva declarando que el bien es el bien y el mal es el mal.

Isaías profetizó acerca de nuestra época sobre este mismo tema al decir:

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20.)

Satanás ofrece una extraña mezcla con sólo la cantidad suficiente de lo bueno como para enmascarar el mal a lo largo de su sendero cuesta abajo hacia la destrucción, como lo describiera Nefi, el antiguo profeta, al decir:

“porque he aquí, en aquel día el enfurecerá los corazones de los hijos de los hombres, y los agitara a la ira contra lo que es bueno.

“Y a otros los pacificara y los adormecerá con seguridad carnal, de modo que dirán: Todo va bien en Sión; si, Sión prospera, todo va bien. Y así el diablo engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno” (2 Nefi 28:20-21).

Satanás en verdad enfurece el corazón de algunos, adormece a muchos con seguridad carnal, a otros los lisonjea y les dice que no hay infierno. Ha atraído y enlistado a muchos de sus seguidores con promesas de fama, riquezas y poder; ha hecho un arte del llamar “bien” al mal y “mal” al bien; ha confundido a muchos, aun a naciones y dirigentes, usando un enfoque inmoral de los asuntos morales.

Permítanme mencionar solo tres ejemplos de potentes voces impías entre las muchas proclamas de Satanás. Primero: el dice que el albedrío individual justifica la destrucción de una vida humana mediante el aborto; segundo: que las relaciones íntimas y aun los matrimonios entre personas del mismo sexo son aceptables; y tercero: que la castidad y la fidelidad son principios pasados de moda e intolerantes; y considera aceptable el ser sexualmente activo con total libertad.

En este mismo momento, héroes internacionales del deporte, de la música y del cine no solo viven vidas inmorales sino que enseñan la inmoralidad por todo el mundo mediante la poderosa influencia de los medios masivos de difusión y prensa. Millones en todo el mundo los idolatran y aceptan. El mundo en general parece haber caído en un coma de inmoralidad, dejando atrás los valores morales que Dios ha dado y que se respetaron durante tanto tiempo.

Las Autoridades Generales han dicho que debemos desechar lo mundano. Somos muchos mas que los “diez” que se necesitaban para salvar a Sodoma y a Gomorra. ¿Como hemos de pelear esta batalla? Los santos fieles de Dios, con el sostén de Su Santo Sacerdocio, son la fuerza mas poderosa de la tierra. Debemos apegarnos a las firmes proclamaciones de Dios acerca de la santidad de la vida, y a su eterna e imperecedera instrucción de que seamos castos y puros. Su amoroso consejo de que las familias son ordenadas por Dios, con un padre, una madre e hijos que viven juntos para siempre, no se dio como una excepción, sino como la regla. El retorno de una persona a Cristo traerá paz a su mente en lugar de agitación, tranquilidad para reemplazar la contención, y valor y optimismo en lugar de temor.

Esta forma de vida centrada en Cristo, no es s&)lo para las personas en forma individual, sino para las

familias, los gobiernos y las naciones enteras, a todos los cuales brindara resultados muy similares. Por ejemplo, la persona o aun la nación que viva en forma recatada y virtuosa, no tiene por que temerle a la terrible enfermedad del SIDA. Las familias sin padre creadas por la contención y el divorcio serían virtualmente desconocidas. Al examinar su responsabilidad individual, den dónde se hallan? Hay síntomas o señales del camino cuesta abajo. Diez de estos síntomas podrían ser:

  • Una creciente miopía espiritual, o la incapacidad de ver claramente las cosas de naturaleza espiritual.

  • Una insensibilidad creciente en cuanto a las cosas de Dios.

  • Un endurecimiento de las arterias espirituales: El cuidado de las necesidades espirituales pasa a ser de algo diario o semanal a algo mensual, luego se hace de vez en cuando, y por ultimo desaparece totalmente.

  • Una creciente dependencia de un verdadero ejército de especialistas en psiquiatría, en lugar del sacerdocio, de Dios y de uno mismo.

  • Una creciente independencia de las cosas espirituales .

  • Un creciente numero de amigos que poseen bajas normas morales.

  • El citar temas de los programas de televisión con invitados especia les en lugar de citar las Escrituras.

  • Voces airadas en lugar de expresiones calmas.

  • Abuso verbal, y aun físico, reemplazando un circulo de amor.

  • Aceptación gradual del mal, no totalmente de golpe, sino poco a poco.

Algunos están mucho mas al tanto de la ubicación de las trampas de arena en el campo de golf o de un buen revés en un partido de tenis, que de la ubicación de las Escrituras de salvación. Muchos buscan la felicidad en las páginas de finanzas en lugar de ir al consejo inspirado de los profetas. He observado que la gran mayoría de la gente en el mundo desperdicia su vida comprometiendo lo mejor de su tiempo y de sus esfuerzos en proyectos que no les sirven para ganar la exaltación, pero que tienen consecuencias eternas.

Debemos estar embarcados en una causa buena y justa. Tenemos que ver con claridad , no obscuramente (ver 1 Corintios 13:12). Debemos mirar objetivamente, a nosotros mismos y a nuestra familia, con el fin de que no nos atrape el segundo gran diluvio universal de calamidades a nuestro derredor. Se ha profetizado que los fieles vencerán en esta batalla, y se levantaran triunfantes para recibir al Señor Jesucristo al tiempo de Su segunda venida. La fórmula para obtener esa victoria incluye oraciones diarias familiares e individuales con Noches de Hogar familiares al menos una vez por semana. Tal vez digan: “No tengo tiempo”. Hermanos y hermanas, simplemente no pueden darse el lujo de no disponer de ese tiempo. Es sorprendente cuanto tiempo queda disponible con sólo apagar la televisión. La solución continua siendo la misma de siempre: guardar los mandamientos, seguir a los profetas, leer, entender y meditar las Escrituras.

Testifico que Dios vive, que Su Hijo Jesucristo ha llevado a cabo la realidad del plan de redención. Que gracias a El y a Su amorosa Expiación, todos los que así lo anhelen ganaran la batalla y estarán junto a El eternamente. Lo testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.