“…Pues No Se Ha Hecho Esto En Algún Rincón”

Gordon B. Hinckley

President of the Church


Gordon B. Hinckley
“Ninguno de nosotros debe dudar jamas de intervenir en favor de esta Iglesia, de su doctrina, de su gente … Es verdadera. Es la obra de Dios.”

Mis queridos hermanos, hemos recibido buenos consejos en esta noche.

Desde que nos reunimos el pasado abril, he viajado mucho entre la gente de nuestro pueblo. He resuelto que mientras tenga fuerzas para hacerlo, iré a reunirme con los amados santos, tanto jóvenes como adultos. En los últimos meses he participado en muchas reuniones con mas de trescientos mil Santos de los Ultimos Días en diecisiete países diferentes. Hemos viajado de costa a costa a través de los Estados Unidos y por muchos países de Asia y de Europa. A mi no me gusta viajar. Me canso mucho. El “jetlag”, o desfase de cambio de horario por el largo viaje en avión, es para mi muy real. Sin embargo, disfruto al ver los rostros y estrechar la mano de los fieles Santos de los Ultimos Días. Agradezco esto a aquellos que lo han hecho posible.

Al viajar por el mundo, me han entrevistado representantes de los medios de comunicación. Esto siempre es inquietante por motivo de que uno nunca sabe lo que le preguntaran. Los periodistas son hombres y mujeres de gran talento, que saben hacer preguntas fulminantes. Aun cuando no es precisamente una experiencia deleitable, representa una oportunidad de decir al mundo algo de lo que somos. Como Pablo le dijo a Festo y a Agripa: “… pues no se ha hecho esto en algún rincón” (Hechos 26:26).

Tenemos algo acerca de lo cual este mundo necesita oír y las entrevistas de ese tipo nos presentan la oportunidad de darlo a conocer.

Una de las entrevistas mas extensas fue la que tuve con el señor Mike Wallace del programa 60 Minutes de la red televisiva CBS. Expreso mi agradecimiento al senador Orrin Hatch, a Willard Marriot Jr., y a Steve Young, que también participaron en ese programa.

Millones de personas vieron parte de esa entrevista el domingo de Pascua de este año. Los encargados del programa redujeron a unos quince minutos, horas de filmación.

Adquirí un profundo respeto por el señor Wallace. El es sumamente diestro y muy profesional. Fue muy cortes, respetuoso y agudo en sus preguntas, un hombre que podría describirse como un periodista firme y avezado en las cosas del mundo, de mucha experiencia, y, a la vez, un caballero en todo el sentido de la palabra.

Le conocí en un almuerzo que se realizó en el Club Harvard de Nueva York hará cerca de un año. Posteriormente, el vino a Salt Lake City en dos ocasiones y me entrevistó durante largo rato en mi despacho. He pensado leer en esta oportunidad partes de esas entrevistas, tal como se grabaron, las preguntas de el y mis respuestas improvisadas tal como se dieron y sin modificar, excepto en lo que toca a eliminar partes para ahorrar tiempo y añadir entre corchetes alguna palabra necesaria aquí y allí. Lo hago con el espíritu de reafirmar la posición de esta Iglesia en un numero de diversos e importantes asuntos de interés general. En su mayor parte, esto proviene de lo que no se transmitió.

A continuación mencionaré las preguntas del señor Wallace y mis respuestas improvisadas y sin preparación:

El Sr. Wallace: “¿Le preocupan a usted los conceptos erróneos que haya acerca de la Iglesia Mormona?”

Mi respuesta: “Todavía hay muchas ideas que persisten con respecto a nosotros. No somos bien conocidos. Hemos crecido [mayormente] en el Oeste. La Iglesia tuvo sus inicios en Palmyra, Nueva York. Usted habrá oído de la migración mormona hacia el Oeste … donde establecimos unas trescientas o cuatrocientas comunidades … Quisiéramos … que la gente llegara a conocernos por lo que somos y por lo que procuramos llevar a cabo”.

Pregunta: “¿Hay algún conflicto entre sus convicciones acerca de la familia y de la función de la mujer con la familia y las aspiraciones de algunas mujeres a ocupar cargos de liderazgo en su Iglesia?”

Respuesta: “Hay unas pocas mujeres en la Iglesia que piensan que las mujeres deben poseer el sacerdocio. Tenemos una gran organización de mujeres. Creo que es la organización de mujeres mas grande del mundo: la Sociedad de Socorro. Ellas tienen sus propios oficiales que presiden su propia organización. Llevan a cabo un programa notable de instrucción entre las mujeres. Creo que son felices. Están realizando una gran obra …”

El Sr. Wallace: “Desde la Segunda Guerra Mundial, al parecer nos hemos ido volviendo cada vez menos unidos, mas egoístas, mas centrados en nosotros mismos, menos interesados en la colectividad. La familia ya no parece significar mucho y la moralidad se ha degradado extremadamente. ¿Por que?”

Respuesta: “La falla básica esta en el hogar. Los padres no han estado a la altura de sus responsabilidades. Eso es evidente. Una nación no puede elevarse mas de lo que se eleven los hogares que la integran. Si se desea reformar una nación, hay que empezar con la familia, con padres que enseñen a sus hijos principios y valores positivos y firmes, que los conduzcan a caminos que merezcan la pena. Esa es la falla básica que ha tenido lugar en los Estados Unidos. Nosotros estamos llevando a cabo una labor formidable para lograr que haya mayor solidaridad en la familia. Los padres no tienen mayor responsabilidad en este mundo que la de criar a sus hijos del modo correcto y no tendrán mayor satisfacción al pasar los años que ver a esos hijos suyos crecer con integridad y honradez y hacer de su vida algo valioso …”

Pregunta: “Su Iglesia tiene un código de salud muy estricto. ¿Por que es eso parte de la religión?”

Respuesta: “El cuerpo es el templo del Espíritu. El cuerpo es sagrado; fue creado a imagen de Dios, por lo que debe cuidarse y utilizarse para buenos fines. Es preciso cuidar bien de el y eso que denominamos la Palabra de Sabiduría, que es un código de salud, nos ayuda a lograrlo”.

El Sr. Wallace: “Para algunas personas, sobre todo para las que no son mormonas, sus enseñanzas exigen una observancia demasiado rígida de las reglas. Esas son las quejas que se oyen”.

Respuesta: “Si, se oyen esas quejas. Yo no creo que sea así. Los miembros de nuestra Iglesia tienen toda la libertad del mundo. Son libres de vivir su vida como les plazca”.

Pregunta: “¿Lo son realmente?”

Respuesta: “Desde luego que si, absolutamente. Sin duda alguna. Ellos escogen lo que han de hacer. Es la antigua y eterna batalla que sigue desde la gran batalla que hubo en el cielo, de la cual se habla en el Libro de El Apocalipsis. Las fuerzas del mal en contra de las fuerzas del bien. Todos ejercitamos nuestro albedrío en lo que escogemos hacer”.

El Sr. Wallace: “Ustedes también tienen un código moral”.

Respuesta: “Creemos en la castidad antes del matrimonio y en la fidelidad total al cónyuge de uno después del matrimonio. Eso lo resume todo. Ese es el camino que conduce a la felicidad en el vivir. Ese es el camino que conduce a la satisfacción; trae consigo paz al corazón y paz al hogar”.

Pregunta: “Algunos de los estudiantes con los que hemos hablado dicen que el código de salud es fácil comparado con el de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio … dicen que el no fumar o el no beber bebidas alcohólicas es una regla clara, pero que las reglas acerca del comportamiento sexual son … [bueno] se sienten confundidos, al menos, algunos de ellos, con respecto a cuales son los limites de esas reglas”.

Respuesta: “Ah, yo pienso que lo saben. Cualquier hombre joven o mujer joven que haya crecido en esta Iglesia sabe dónde están esos limites. Saben que cuando se vean resbalar hacia el camino del mal, deben ejercer la autodisciplina. Y saben que si tienen algún problema serio, deben llevárselo al Señor. Hablar con Dios acerca de ello. Compartir sus cargas con El. El les dará fortaleza y les ayudara. Ellos saben eso. Tengo confianza en que lo sepan”.

El Sr. Wallace: “¿Por que sólo los hombres deben gobernar la Iglesia?”

Respuesta: “A la Iglesia no la administran sólo los ‘hombres’. Los hombres tienen su lugar en la Iglesia. Los hombres poseen los oficios del sacerdocio de la Iglesia. Pero las mujeres ocupan un lugar destacado en esta Iglesia. Ellas tienen su propia organización, a la cual dio comienzo en 1842 el profeta José Smith, llamada la Sociedad de Socorro, por motivo de que su primera finalidad fue suministrar ayuda a los necesitados. Ha crecido hasta llegar a ser. creo, la organización de mujeres mas grande del mundo con un numero de miembros de mas de tres millones. Ellas tienen sus propios cargos de autoridad, su propia presidencia y su propia mesa directiva. Esa misma organización se extiende hasta las unidades mas pequeñas de la Iglesia en todas partes del mundo”.

El Sr. Wallace: “Pero ellas no tienen el poder”.

Respuesta: “Ellas tienen un cargo de autoridad. Tienen responsabilidad. Tienen control de su organización”.

Pregunta: “Pero ustedes la gobiernan. Los hombres la administran. Usted vera, yo no estoy …”

Respuesta: “Los hombres poseen el sacerdocio, sí. Pero mi esposa es mi compañera. En esta Iglesia, el hombre no camina delante de su esposa ni detrás de ella, sino al lado de ella. Son mutuamente iguales en esta vida en una gran empresa”.

El Sr. Wallace: “¿Por que es que los mormones tienen por lo visto tantos hijos?”

Respuesta “Nosotros no prescribimos el tamaño de la familia. Eso queda en manos del padre y de la madre, de marido y mujer. Y esperamos que hagan de ello el asunto mas serio de su vida, o sea, el criar una familia …”

Pregunta: “Hay quienes dicen que el mormonismo comenzó como una secta. A ustedes no les gusta oír eso” .

Respuesta: “No se lo que eso significa en realidad. Pero si tiene connotaciones negativas, no acepto que se le aplique ese calificativo a esta Iglesia. Habrá habido personas que se lo hayan aplicado, sobre todo en los primeros días de la Iglesia. Pero, vea usted lo numerosa que es la Iglesia en la actualidad. Sólo hay seis Iglesias en los Estados Unidos que tienen mas miembros que esta. Somos la segunda Iglesia, en lo que al numero de miembros se refiere, en el estado de California. Nos estamos extendiendo por todo el mundo. Estamos en mas de ciento cincuenta naciones. Esta es una gran, potente y próspera organización con una influencia asombrosa … Usted encontrara nuestra gente en instituciones comerciales, en elevados círculos educacionales, en la política, en el gobierno y en todas partes. Somos personas comunes y corrientes que procuramos efectuar una obra extraordinaria”.

El Sr. Wallace: “Es costoso ser mormón”.

Respuesta: “No es costoso. Vivimos de acuerdo con la ley del Señor: la ley del diezmo”.

Pregunta: “Pero el diez por ciento de su ingreso total va a la Iglesia y ustedes no tienen parte en la forma en que se gasta cl dinero. Bueno, me refiero al mormón corriente”.

Respuesta: “El mormón corriente tiene mucho que ver con ello; el es miembro de la Iglesia …”

El Sr. Wallace: “Pero el no interviene en absoluto en la forma en que se va a disponer del dinero”.

Respuesta: “Si el es obispo, tiene la responsabilidad de los gastos de su barrio. Una gran cantidad de ese dinero vuelve a las unidades locales. ¿En que se usa ese dinero? Se usa para los fines de la Iglesia”.

Pregunta: “¿Para que fines de la Iglesia, exactamente?”

Respuesta: “Para construir capillas. Unas trescientas setenta y cinco al año. Piense en eso. Nuevos edificios todos los años para satisfacer las necesidades del creciente numero de miembros. Se lo utiliza para educación. Mantenemos la universidad particular mas grande del mundo que patrocine una Iglesia, la Universidad Brigham Young, con sus 27.000 alumnos tanto en la ciudad universitaria misma como en otros terrenos universitarios.

Mantenemos un espléndido programa de instituto de religión, el que se realiza fuera de las universidades, pero con [alumnos] de las universidades principales de los Estados Unidos. Usted hallara institutos de religión en universidades de California, en Harvard, en Yale, en Princeton, en la Universidad de Nueva York, en la Universidad de Massachusetts, en el Instituto tecnológico de Massachusetts, etc.

“En lo que toca a las circunstancias financieras de la Iglesia, hacemos auditar cuidadosamente todos los fondos. Tenemos grupos de auditores que son competentes contadores públicos diplomados, y que son independientes de todas las demás agencias de la Iglesia, los cuales presentan informes únicamente a la Primera Presidencia de la Iglesia. Procuramos ser muy cuidadosos en cuanto a esto. Conservo en el estante que esta detrás de mi escritorio la ofrenda de una viuda, la cual se me entregó en Jerusalén hace muchos años; la tengo como un recordatorio constante de la santidad de los fondos que tenemos que administrar. Provienen de la viuda, provienen de su ofrenda, así como de la ofrenda del rico y se utilizan con cuidado y con prudencia para los propósitos del Señor. Los tratamos con cuidado, los salvaguardamos y procuramos, de todas las formas posibles, que se usen tal como estimamos que el Señor los utilizaría en la edificación de Su obra y el perfeccionamiento de los de Su pueblo”.

El Sr. Wallace: “Hombres y mujeres jóvenes dan dos años de su vida para servir de misioneros. ¿No es así?”

Respuesta: “Las mujeres jóvenes prestan servicio dieciocho meses. El trabajo es arduo; es difícil. No es fácil ir a Nueva York o a Londres o a Tokio y golpear a puertas y hacer frente a personas que nunca se han conocido. Pero produce un efecto favorable en uno. Produce dos o tres de esos efectos. Surte en primer lugar un sentimiento de dependencia en el Señor … Edifica dentro [de un joven] fortaleza y capacidad. Si el va a un país extranjero, aprende un idioma nuevo; aprende a hablar la lengua de la gente de ese país. Adondequiera que vaya llega a conocer a la gente entre la cual preste servicio y vuelve a su casa con algo de la cultura de esa gente, de la manera de hacer la cosas de esa gente, así como con agradecimiento y respeto por ellas y por sus condiciones y circunstancias. No hay nada que se le iguale: el pensar que tenemos casi 50.000 misioneros en la actualidad, y ese numero se renueva constantemente, por lo que de ese modo se influye en la vida de cientos de miles de personas … Si camino por las calles de Salt Lake City con usted, nos encontraremos con personas que hablan fluidamente en japonés, en chino, en sueco, en noruego, en finlandés, en español y en portugués, y que tienen en el corazón un gran amor por la gente entre la cual prestaron servicio”.

Pregunta: “Por que se espera que los miembros de la Iglesia guarden comida, ropa y combustible para un año?”

Respuesta: “Enseñamos la autosuficiencia como un principio de vida, que debemos bastarnos a nosotros mismos y atender a nuestras propias necesidades. Y por eso animamos a nuestra gente a planear con anticipación, a guardar … alimentos para tener a la mano, a tener una cuenta de ahorros, de ser posible, para los tiempos difíciles. Las catástrofes les sobrevienen a las personas a veces cuando menos se lo esperan: el desempleo, la enfermedad y cosas por estilo. La persona en forma individual, enseñamos, debe hacer por sí misma todo lo que pueda. Una vez que haya agotado todos sus recursos, debe acudir a su familia en busca de ayuda. Si la familia no puede proporcionársela, entonces la Iglesia se hace cargo de ayudarla. Y, cuando la Iglesia se hace cargo de eso, nuestro gran deseo es atender primero a sus necesidades inmediatas y, en seguida, ayudarla durante el tiempo que precise la ayuda, pero, entretanto, ayudarla a prepararse, a conseguir un empleo seguro, a buscarse una forma de volver a ser autosuficiente. Ese es todo el objetivo de este gran programa de bienestar …”

El Sr. Wallace: “¿Por que es Salt Lake City tan limpio?”

Respuesta: “Bueno, esperamos que eso sea un reflejo de la gente que vive aquí”.

El Sr. Wallace: “Es asombroso caminar por las calles de Salt Lake City”. [El Sr. Wallace acababa de llegar de Nueva York.]

Respuesta: “Confiamos en que permanezca así. Espero que eso refleje, al menos en cierta medida, algo de las enseñanzas de esta Iglesia. Contemple las bellezas de la Manzana del Templo, aquí mismo, en el corazón de la ciudad. Contemple el magnifico templo y el gran tabernáculo. Fueron construidos con visión, por gente con cultura, con refinamiento, con talento artístico. No son obra de gente que no sabia lo que hacia, sino de personas que tuvieron una gran visión para hacer cosas hermosas”.

El Sr. Wallace: “Los mormones, Sr. Presidente, le llaman a usted un ‘Moisés viviente’, un Profeta que literalmente se comunica con Jesús. ¿Como hace usted eso?”

Respuesta: “… Permítame decirle en primer lugar que hay una gran historia detrás de esta Iglesia, una historia de profecía, una historia de revelación y … decisiones, que establecieron las pautas de la Iglesia a fin de que no hubiese constantes y reiteradas dificultades que hicieran preciso una comunicación especial. Pero hay de vez en cuando asuntos que surgen en los que la voluntad del Señor [se necesita y] se busca, y, en esas circunstancias, creo que la mejor forma en la que podría describir el proceso es compararlo a la experiencia que tuvo Elías el profeta, como se expone en el Primer Libro de los Reyes. Elías le hablo al Señor y hubo un grande y poderoso viento, pero el Señor no estaba en el viento. Y tras el viento hubo un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado, lo cual yo describo como los susurros del Espíritu. Ahora bien, permítame decir categóricamente que las cosas de Dios se comprenden por medio del Espíritu de Dios y uno debe tener, buscar y cultivar ese Espíritu, y entonces sobreviene el entendimiento y es verdadero. Yo doy testimonio de eso”.

Pregunta: “¿Por que es su Iglesia tan dinámica en lo que respecta a propagar la palabra, a enviar misioneros a golpear a puertas donde quizá no sean bienvenidos y donde evidentemente no son incitados?”

Respuesta: “Creemos en lo que el Señor quiso decir cuando mando: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura’ [Marcos 16:15]. Nosotros creemos en ese mandato. Creemos que es nuestra responsabilidad intentar cumplirlo. Estamos realizando eso con todas las energías y con todos los recursos con que contamos”.

El Sr. Wallace: “¿Cómo consideran ustedes a los que no son mormones ? “

Respuesta: “Con afecto y con respeto. Yo tengo muchos amigos que no son mormones. Los respeto. Siento por ellos la mayor admiración”.

Pregunta: “¿Pese al hecho de que ellos aun no han llegado a conocer la luz?”

Respuesta: “Sí. A todas las personas que no son de esta Iglesia les digo que reconocemos todas las virtudes y todo lo bueno que ustedes poseen. Traigan esas virtudes y nosotros añadiremos a ellas”.

El Sr. Wallace: “Hábleme de Brigham Young”.

Respuesta: “Brigham Young tuvo una visión profética. ¿Podrá alguien dudarlo al mirar a su alrededor aquí hoy en día? No. Y así es con esta Iglesia. Ha sido dirigida por revelación. Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aun revelara muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios para bendición de Sus hijos e hijas dondequiera que ellos se encuentren” .

Pregunta: “Como sabrá algunos escépticos dicen que los cambios principales que se han hecho en las normas de la Iglesia han derivado de presiones políticas y no necesariamente como revelaciones de Dios. Por ejemplo, el asunto del poner fin a la poligamia, dicen los escépticos, no fue porque hubiera habido revelación, sino porque Utah deseaba llegar a ser un estado de la Unión”.

Respuesta: “Uno de los objetivos de un Profeta es buscar la sabiduría y la voluntad del Señor y enseñar a los de su pueblo de acuerdo con estas. Así’ fue en el caso de Moisés cuando sacó de Egipto a los hijos de Israel. Así fue en el caso de los Profetas del Antiguo Testamento cuando los del pueblo se enfrentaban con la opresión, los problemas y las dificultades. Ese es el objetivo de un Profeta, dar respuestas a la gente por los dilemas en que se encuentren. Eso es lo que sucede. Eso es lo que vemos que ocurre. ¿Es asunto de conveniencia, de conveniencia política? ¡No! ¿Es guía inspirada? ¡Si!”

El Sr. Wallace: “¿Cuan grande es el problema, Sr. Presidente, del abuso de menores en la Iglesia Mormona?”

Respuesta: “Espero que no sea un gran problema … Este es un fenómeno grave que va hallando expresión en todo el mundo. Es algo abominable. Es una iniquidad. Es reprobable. Sobre eso he hablado una y otra vez”.

Pregunta: “¿Que esta haciendo por reducirlo?”

Respuesta: “Estamos haciendo todo lo que esta a nuestro alcance por reducir el problema. Enseñamos a nuestra gente. Hablamos acerca del problema. Hemos instituido un curso de instrucción para nuestros obispos en toda la nación. Durante todo el año pasado, llevamos a cabo un programa educativo. Hemos establecido un numero telefónico para ellos al cual pueden llamar para conseguir asesoramiento profesional y ayuda en lo que toca a estos problemas. Hemos publicado un periódico con respecto al abuso de menores, al maltrato del cónyuge y al maltrato de los ancianos, en fin, sobre todo el problema. Nos preocupa. Me preocupan profundamente las víctimas de esto. Siento una profunda compasión por ellas. Deseo que hagamos todo lo que podamos por aliviar el dolor, por detener este mal antes de que suceda … No se de ninguna otra organización de este mundo que haya tomado medidas mas exhaustivas, que haya procurado con mayor ahínco, que haya hecho mas por abordar y solucionar este problema, que se haya esforzado mas por resolverlo, por hacer algo para producir un cambio. Reconocemos la espantosa índole de ello y deseamos ayudar a nuestra gente, llegar a ellos y prestarles asistencia”.

El Sr. Wallace: “Un sociólogo nos ha dicho que la raíz del problema es el hecho de que los hombres, en efecto, en su Iglesia tienen autoridad sobre las mujeres, por lo que sus clérigos se inclinan a compadecer a los hombres que abusan o maltratan en lugar de compadecer a las víctimas de su abuso o maltrato”.

Respuesta: “Esa es la opinión de una persona. Yo no creo que haya verdad alguna en eso. Pienso que los hombres de esta Iglesia, los obispos de esta Iglesia, los oficiales de esta Iglesia se interesan tanto por el bienestar de las mujeres de la Iglesia como en el de los hombres de la Iglesia y en el de los niños de la Iglesia. No dudo un instante en decir eso. Tengo confianza en eso. He vivido largo tiempo. He conocido esta Iglesia cabalmente, de dentro hacia afuera, a lo largo de mucho, mucho tiempo. Tengo ahora ochenta y cinco años de edad y he vivido en la Iglesia toda mi vida, y pienso que se como funciona. Creo conocer la actitud de los de nuestro pueblo. Sí, habrá un problema aquí y otro allí, un error aquí y un error allí. Pero, en su mayor parte, la obra es magnífica y enorme el bien que se lleva a cabo; y el bienestar de las mujeres y de los niños se considera tan seriamente como el de los hombres de esta Iglesia, y quizá mas aun”.

Eso es todo lo de la entrevista que el tiempo me permite darles a conocer. Ahora, para concluir, deseo decir que ninguno de nosotros debe dudar jamas en intervenir en favor de esta Iglesia, de su doctrina, de su gente, de su organización divina y de su responsabilidad divinamente otorgada. Es verdadera. Es la obra de Dios. Lo único que podrá estorbar esta obra serán los actos de desobediencia a su doctrina y a las normas por parte de sus miembros. Eso pone sobre los hombros de cada uno de nosotros una enorme responsabilidad. Esta obra será juzgada por lo que el mundo vea en nuestro comportamiento. Que Dios nos de la voluntad para andar con fe, la disciplina de hacer lo que es correcto en todo momento y en todas las circunstancias, la resolución de hacer de nuestras vidas una declaración de esta causa ante todos los que nos vean, en el nombre de Jesucristo. Amén.