Encontremos la fe en cada paso

Bonnie D. Parkin


“Dentro de muchos años, sus nietos contaran con asombro los relatos de los decisiones de ustedes, los cuales cambiaron las vidas de ellos”. Ustedes serán conocidas como sus pioneras.”

Anna Matilda Anderson era una jovencita que vivía en Suecia en la década de 1880. Cuando ella y su familia se unieron a la Iglesia, fueron ridiculizadas por sus creencias; la madre de Anna decidió que debían emigrar a los Estados Unidos y unirse a los santos en Utah. Anna, que tenía once años, y su hermana Ida partieron primero para ganar dinero y, de ese modo, ayudar al resto de la familia a viajar a América. Anna e Ida se embarcaron hacia los Estados Unidos; después, viajaron por tren a Ogden, Utah, desde donde Ida partió en un carromato para trabajar para sus garantes de Idaho. Anna permaneció completamente sola en el tren mientras seguía camino hacia Salt Lake City; no hablaba inglés ni conocía a nadie, )pueden imaginarse la soledad y el pánico que habrá sentido durante su viaje?

El tren llegó a la obscura estación Río Grande poco antes de la medianoche. El familiar que iba a ir a buscarla no estaba allí y Anna permaneció de pie, contemplando con temor mientras la gente abandonaba lentamente la estación. Finalmente, se quedó sola con una familia alemana que tampoco tenía a nadie que la recibiera; una obscuridad espesa y amenazante la rodeó. Mas tarde recordaría: “Comencé a llorar y pensé en las ultimas palabras que mi madre me había dicho: ‘Si te encuentras en un lugar donde no puedas entender lo que diga la gente, no te olvides de orar a tu Padre Celestial porque El si puede entenderte”’. Anna se arrodilló al lado de su maleta y rogó con todas sus fuerzas por ayuda celestial. )No hemos orado todos de esa manera alguna vez?

Los integrantes de la familia alemana le hicieron señas a Anna para que los siguiera y, sin tener otra alternativa, Anna caminó sollozando detrás de ellos. Cuando llegaron a la Manzana del Templo, escucharon los pasos de alguien que caminaba con rapidez: una mujer se dirigía con prisa hacia ellos mientras observaba con atención a toda persona que pasaba; cuando vio a la familia alemana, se apresuró. Anna captó la mirada minuciosa de la mujer y esta se detuvo, maravillada: (había reconocido a la jovencita! Y. con gran asombro, Anna reconoció a la mujer: (era su maestra de la Escuela Dominical, quien había partido de Suecia un año antes! Estrechando fuertemente a Anna entre sus brazos, la maestra le enjugó las lágrimas de temor, y le dijo: “Me desperté una y otra vez … Las imágenes de los inmigrantes que llegaban se desplegaban en mi mente y no pude dormir mas. Sentí que tenía que venir al templo a ver si había alguien que yo conocía” (diario de Anna Matilda Anderson, en posesión de la autora).

)Pueden creerlo? (Una maestra de la Escuela Dominical enviada en una noche de extrema obscuridad como un ángel de luz! “Por lo que pueden ver”, Anna expresó, “mi Padre Celestial hizo mucho mas que responder a mis oraciones; sólo le pedí por alguien que pudiera entenderme, y me envió a alguien que yo conocía”.

Años después, Anna explicó de que manera había emprendido sola ese asombroso viaje: su fe en el Señor le había asegurado que algo mejor le estaba esperando un poco mas adelante; esto le dio el valor necesario para cruzar el océano sin su madre, para orar a su Padre Celestial cuando se encontró perdida y para caminar hacia el refugio seguro del templo. Anna se desplazó a través de lo desconocido y dejó un sendero para que otros siguieran. Uno de los que siguieron esos pasos repletos de fe de Anna fue mi marido: Anna era su abuela.

Lo que hizo Anna debe haber sido terriblemente aterrador; a pesar de que probablemente no lo sabia, estaba iluminando con valor el camino para los que vinieran detrás. Anna fue una pionera. Una pionera defiende lo que es correcto, demuestra valor al compartir el Evangelio ante el rostro de la oposición y testifica de Cristo por medio de sus acciones; tal como lo hizo Anna.

)Se pueden ver a ustedes mismas en la historia de Anna? Tal vez se identifiquen con el relato debido al entusiasmo que sientan por el Evangelio, o tal vez por el temor que tengan ante lo desconocido. A todos se nos requiere hacer viajes de fe; ese es el plan del Evangelio. Tal vez nuestro sendero no sea el tener que cruzar un océano o el salir caminando solas de una estación de trenes vacía; pero sea lo que sea, demandara fe en cada paso. Dentro de muchos años, sus nietos contaran con asombro los relatos de las decisiones de ustedes, los cuales cambiaron las vidas de ellos”. Ustedes serán conocidas como sus pioneras. )Se han puesto a pensar que al poner el pie en lo desconocido, tal como Anna, les están mostrando el camino a los demás? Permítanme compartir con ustedes algunos de los detalles de la vida de otras jovencitas que ilustran las experiencias de los antiguos pioneros.

Ruth May Fox dijo: “Cuando llego el momento de partir de Inglaterra, me sentía sumamente feliz … Abandonamos nuestra casa en medio de la obscuridad de la noche para evitar la curiosidad de los vecinos. )Podría haber algo mas emocionante?” (en Susan Arrington Madsen, I Walked to Sion: True Stories of Young Pioneers on Mormon Trail [1994], pág. 30). (El espíritu pionero esta lleno de aventura!

Margaret Gay Judd Clawson, escribió: “Había varios jóvenes apuestos en nuestra compañía; especial mente uno, quien solía decirme cosas encantadoras: me decía que yo era inteligente y hermosa, y hasta llegó a decirme que yo era amigable, algo de lo que nunca antes se me había ‘acusado”’ (en I Walked to Zion, pág. 144). )Alguna vez alguien las ha ‘acusado’ de ser amigables o agradables? (Que cumplido!

Margaret McNeil Ballard, recuerda: “Camine cada paso del camino por las planicies, y llevaba a una vaca; y una gran parte del camino cargue a mi hermano James en la espalda” (Ibid, pág. 126). Muchas de ustedes también tienen la responsabilidad de cuidar a sus hermanos con amor y fortaleza.

)Y que les parece la perspectiva que tenía Susan Noble Grant? “(Ah niños, ustedes no saben lo felices que éramos aun durante aquellos severos días de pruebas difíciles! A pesar de lo joven que era, sabia que el Evangelio había sido restaurado. Mas de una vez escuche a José Smith declarar que nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesús, el Salvador resucitado, vinieron y hablaron con el … Ese testimonio jamas me ha abandonado y, cuando haya partido, quiero que les digan esto a sus hijos y a sus nietos” (Ibid, pág. 98). (Que patrimonio! Como ella, nosotras también hemos escuchado a un Profeta.

)Son tan diferentes estos relatos de aquellos que escribimos en nuestros diarios de hoy? )Cuantas de nosotras podríamos hacer lo que Anna hizo? Creo que todas nosotras. )Por que? Porque mostramos fe por las elecciones valientes que hacemos cada día. El presidente Harold B. Lee les dio algunos consejos maravillosos a los pioneros modernos: “Caminen hasta el limite de la luz y quizás unos cuantos pasos en la obscuridad, y verán que la luz aparece y se pone delante de ustedes” (Elder Jack H Goaslind, “Las cimas espirituales”, Liahona, enero de 1996, pág. 11). Debemos caminar por fe; eso significa que hay que poner el pie en la obscuridad de lo desconocido porque creemos que nuestro Padre Celestial nos esta esperando, tal como la maestra de la Escuela Dominical de Anna, con los brazos abiertos.

En esta tarde, nuestra oración es que cada una de nosotras gane fortaleza del espíritu pionero. Esta noche, mírense en el espejo: verán a alguien única, fuerte y valiente: a una pionera. Aférrense a ese pensamiento. Tal como Anna y miles de otras mujeres jóvenes, ustedes están yendo adelante, mostrando con valentía a sus seres queridos la senda a seguir. Que siempre encontremos la fe en cada paso, es mi oración, en el nombre de Jesucristo. Amén.