Un tabernáculo en el desierto

Gordon B. Hinckley

President of the Church


Gordon B. Hinckley
Estas instalaciones han constituido un fantástico y único lugar de asamblea.

Esta tarde, mis hermanos y hermanas, nos encontramos reunidos una vez más en este histórico tabernáculo, donde nos hemos reunido tantas veces en conferencias del pasado.

Ahora bien, este edificio ha pasado por una amplia renovación y remodelación para ajustarlo a los nuevos códigos sísmicos. Con esta tarea, esperamos y rogamos que no se hayan destruido sus elementos históricos.

Algunos de los antiguos bancos se han conservado y continuarán utilizándose, pero ya se habrán dado cuenta de que los nuevos bancos son igual de duros que lo eran los antiguos.

Se han agregado nuevas salidas para cumplir con los requisitos actuales. Los grandes pilares de piedra que constituyen sus muros exteriores se han reforzado y fortalecido considerablemente. El tejado o techo exterior se ha reforzado aplicando nuevos materiales e incorporando planchas de acero en la armadura.

Les recuerdo que no es la primera vez que se hacen cambios en este edificio; se modificó incluso poco después de su creación, ya que en un principio no contaba con platea y se tuvo que añadir una.

A lo largo de todos estos años, estas instalaciones han constituido un fantástico y único lugar de asamblea. Muchos hombres y mujeres han tomado aquí la palabra para testificar de la restauración del evangelio de Jesucristo. Desde los tiempos de Brigham Young hasta el presente, todos los profetas han discursado desde este púlpito, así como lo han hecho otros hombres y mujeres prominentes, entre ellos varios presidentes de los Estados Unidos. Estas instalaciones han sido el centro de las artes y de la cultura de esta comunidad e incluso la orquesta sinfónica de Utah, en sus comienzos, hizo uso de este lugar para sus interpretaciones. Se han albergado grandes producciones artísticas, como El Mesías y el programa Tanner de Talentos de Música, y desde aquí se han efectuado funerales de personas prominentes. Ciertamente, el tabernáculo ha representado un punto central para esta comunidad a lo largo de todos estos años.

Se trata de un edificio peculiar, el único en su género en todo el mundo. Se construyó hace casi un siglo y medio en tiempos de necesidad para nuestro pueblo y se convirtió literalmente en un tabernáculo edificado en el desierto. En aquella época, todavía faltaba mucho tiempo para terminar la construcción del templo. Los que construyeron el tabernáculo lo hicieron con fe y valiéndose de sus rudimentarias aptitudes arquitectónicas. Los escépticos, que nunca faltan, predijeron que el techo se desmoronaría una vez que se retirara el andamio; esto no sucedió, y ha permanecido en su sitio bajo la luz del sol y bajo las tormentas durante todos estos años.

En todo el mundo se le conoce como el hogar del Coro del Tabernáculo Mormón, cuya transmisión radiofónica semanal se ha emitido de manera ininterrumpida durante más tiempo que ningún otro programa radiotelevisivo: más de 75 años, desde 1929.

Ahora, el programa Música y palabras de inspiración volverá a transmitirse al mundo todos los días de reposo desde este tabernáculo situado en “el cruce de caminos del Oeste”. Volverá a ser el hogar del Coro del Tabernáculo y de la Orquesta de la Manzana del Templo, y también dará cabida a muchas otras producciones y acontecimientos. Se utilizará para conferencias regionales y de estaca, ponencias públicas, conciertos musicales y otros programas de entretenimiento.

El Millennial Star, publicación periódica de Inglaterra, registró el sábado 9 de octubre de 1875 que John Taylor ofreció una oración extensa y detallada para dedicar este edificio sagrado algunos años después que se utilizara por primera vez.

Y ahora, mis hermanos y hermanas, al concluir esta reunión les invito a todos a unirse a mí inclinando la cabeza y cerrando los ojos mientras ofrecemos la oración de rededicación.

Oración dedicatoria

Oh Dios, nuestro Padre Eterno, inclinamos la cabeza y venimos ante Ti con reverencia en esta ocasión histórica. Nos encontramos reunidos en este gran Tabernáculo, ahora renovado y restaurado después de más de un siglo de uso.

En virtud de la autoridad del santo sacerdocio, y en el nombre de Jesucristo, dedicamos, rededicamos y consagramos éste, el Tabernáculo de Salt Lake, a Ti y a Tu Hijo Amado, para que a lo largo de los muchos años por venir le sirva a Tu pueblo como lugar de reunión para diversos propósitos.

Al reflexionar en esta ocasión, nuestros pensamientos se remontan al profeta José, quien fue un instrumento en Tus manos para restaurar el eterno evangelio del Señor Jesucristo con todos los dones, la autoridad y las bendiciones que lo acompañan.

Te damos las gracias por la gran fe de nuestro pueblo que fue expulsado de Nauvoo, y que con gran sufrimiento que incluyó la muerte de muchos, atravesó el estado de Iowa para establecerse en Winter Quarters, tras lo cual emprendió la larga marcha que le conduciría desde Winter Quarters hasta este valle del Gran Lago Salado.

Te damos gracias por el liderazgo inspirado del presidente Brigham Young, que a pesar de nunca antes haber visto este valle, sino en visión, condujo a nuestro pueblo aquí. Él sabía muy poco de esta región; no estaba familiarizado con el tipo de terreno, el clima, el agua, ni otros factores. En este lugar desértico, aquellos pioneros araron y sembraron, regaron, cultivaron y cosecharon el fruto de sus labores. Dispusieron una ciudad que alberga ahora a muchos cientos de miles de habitantes.

En cierta época, la mayoría de los Santos de los Últimos Días vivían aquí en este valle y en otras regiones circunvecinas donde se establecieron poblados. Ahora, esta obra ha crecido y se ha extendido por toda la tierra, hasta el punto de que hay más miembros en el exterior de esta nación que dentro de ella.

Amado Padre, por favor continúa haciendo prosperar Tu obra; haz que aumente y progrese. Bendice a las personas que contribuyen con los diezmos y las ofrendas que permiten el crecimiento y expansión de ella, para que ruede y llene toda la tierra como la piedra cortada del monte, no con mano, destinada a rodar y llenar toda la tierra. Rogamos que levantes líderes fuertes a lo largo de las generaciones venideras, y que Tu pueblo se regocije y halle una felicidad abundante al servir en Tu obra.

Por consiguiente, dedicamos, rededicamos y consagramos este edificio sagrado, y todo esto lo hacemos y rogamos en el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.