Predicad Mi Evangelio: La herramienta unificadora entre miembros y misioneros

Élder Erich W. Kopischke

De los Setenta


Los misioneros y los miembros deben… ser uno en nuestra labor de proclamar el Evangelio

No hace mucho, invitamos a dos misioneras a almorzar. Después de comer, les pedimos que dejasen con nosotros un pensamiento espiritual. Estaban bien preparadas y nos presentaron una actividad para leer y marcar las Escrituras. Habían llevado consigo un ejemplar nuevo del Libro de Mormón y un juego de lápices de colores. Aceptamos la invitación y, desde entonces, la lectura diaria de las Escrituras en familia del Libro de Mormón ha cambiado. En cada capítulo, marcamos con diferentes colores los pasajes que hablan de Jesucristo a medida que los encontramos. Ese pequeño ejercicio siempre nos hace recordar a las misioneras.

Cuando nos presentaron esa actividad, de inmediato la reconocimos como una actividad de estudio de las Escrituras que se recomienda en Predicad Mi Evangelio. Como familia, estamos muy agradecidos por esta magnífica y poderosa herramienta misional.

En los últimos tres años, los misioneros han estado utilizando Predicad Mi Evangelio por todo el mundo y, en verdad, eso ha revolucionado la obra misional. La gran visión del presidente Hinckley se está llevando a cabo: los misioneros “domina[n] los conceptos de las lecciones” y “[los enseñan] en sus propias palabras bajo la guía del Santo Espíritu” (“El servicio misional”, Reunión Mundial de Capacitación de Líderes, 11 de enero de 2003, pág. 21).

Al entregarse de lleno a Predicad Mi Evangelio, los misioneros aprenden y ponen en práctica doctrinas y principios importantes que les permiten ser más capaces en su valioso servicio. A pesar de eso, siguen necesitando toda nuestra ayuda y apoyo. Únicamente juntos podemos cumplir con el gran mandato que se ha dado a los Apóstoles antiguos y modernos: “Id por todo el mundo y predicad mi evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

Para alcanzar el éxito en esa labor, debemos ser uno con los misioneros y debemos entendernos unos a otros. ¿Entienden ustedes siempre a los misioneros? No me refiero al idioma, sino a cómo efectúan la obra misional. Los vemos y observamos al invitar a las personas a escuchar su mensaje; enseñan los principios del Evangelio e invitan a aquellos que están interesados a cambiar su vida, a bautizarse y a ser confirmados miembros de la Iglesia.

Si deseamos entender y ayudar a nuestros misioneros, debemos tener fe, tal como ellos la tienen, debemos pensar como ellos piensan y sentir lo que ellos sienten. ¿Cómo podemos lograrlo?

Una manera importante, por supuesto, es estar con los misioneros y observar lo que hacen; pero otra manera es familiarizarnos con Predicad Mi Evangelio y aprender más de la obra misional. Desde que el presidente McKay dijo: “Todo miembro un misionero” (en Conference Report, abril de 1959, pág. 122), los miembros se han estado esforzando por ser más activos en dar a conocer el Evangelio. En Predicad Mi Evangelio, tenemos una maravillosa guía para ayudarnos a responder mejor a esa invitación. Nuestro estudio personal de Predicad Mi Evangelio no sólo nos ayudará a desarrollar un mayor entendimiento y aprecio por nuestros misioneros, sino que también nos ayudará en nuestra vida cotidiana.

Cada miembro de nuestra familia tiene su propio ejemplar de Predicad Mi Evangelio. El estudio de esta guía es de gran ayuda para desarrollar un fuerte testimonio; nos ayuda a entender los principios fundamentales del Evangelio y a tener el deseo de prestar servicio. Permítanme un momento para hacer hincapié en algunos de los encabezamientos de Predicad Mi Evangelio (2004, III), y entenderán a lo que me refiero:

Dicen:

¿Cómo reconozco y comprendo al Espíritu?

¿Cómo estudio de manera eficaz y me preparo para enseñar?

¿Qué es lo que estudio y enseño?

¿Qué función tiene el Libro de Mormón?

¿Cómo desarrollo atributos semejantes a los de Cristo?

¿No son esas las cosas que todos queremos aprender? Para todo aquel que desee llegar a ser un mejor miembro misionero y desee saber cómo apoyar a los misioneros, Predicad Mi Evangelio está lleno de poderosas ideas y perspectivas. Aprendemos cómo podemos ayudar a los misioneros a encontrar a personas para enseñar y cómo nosotros, como miembros, podemos trabajar mano a mano con los misioneros para ayudar a aquellos que estén investigando la Iglesia. Aprendemos a comprender por qué las invitaciones firmes a actuar ayudan a incrementar la fe en Jesucristo y a cómo apoyar a nuestros amigos que no son miembros y que se encuentran en ese maravilloso proceso de conversión que cambia el curso de la vida.

Junto con el estudio de las Escrituras, los misioneros estudian todos los días Predicad Mi Evangelio; aprenden principios y técnicas y los llevan a la práctica. En especial, aprenden a utilizar la guía del Espíritu Santo en su obra. Si deseamos aprender, como lo hacen los misioneros, nosotros también debemos estudiar Predicad Mi Evangelio con detenimiento y observar a los misioneros en su trabajo diario.

En la introducción de Predicad Mi Evangelio leemos: “Predicad Mi Evangelio se preparó para los misioneros de tiempo completo de la Iglesia; sin embargo, los principios y las doctrinas que se enseñan en este manual también se aplican a los misioneros y líderes de barrio en su labor de edificar el reino del Señor. El estudio frecuente de este manual les permitirá cumplir con sus responsabilidades como miembros-misioneros y fomentará la unidad con los misioneros de tiempo completo” (Predicad Mi Evangelio, pág. XII).

El élder Richard G. Scott enseñó que todo miembro debe estudiar Predicad Mi Evangelio concienzudamente y dijo: “Se ha logrado un gran resultado… desde que se presentó Predicad Mi Evangelio, pero lo mejor está todavía por venir, cuando todos logremos ser más competentes en el uso de ese extraordinario material misional” (“El poder de Predicad Mi Evangelio”, Liahona, mayo de 2005, pág. 31).

Tal vez nuestro tiempo para este estudio parezca limitado, por lo tanto, permítanme darles algunas sugerencias que tal vez sean de provecho:

  • Los jóvenes y las jovencitas que se estén preparando para ir en una misión debe estudiar con detenimiento Predicad Mi Evangelio junto con las Escrituras.

  • Inviten a los misioneros a su hogar. Pídanles que le enseñen a usted y a su familia un principio o una doctrina de Predicad Mi Evangelio.

  • De vez en cuando, utilicen Predicad Mi Evangelio en la noche de hogar. Permitan que sus hijos adolescentes enseñen a su familia como lo harían los misioneros. En casa, nuestros hijos nos han sorprendido al presentar lecciones sumamente buenas; nos ha maravillado ver lo bien que han enseñado principios básicos. A veces hemos invitado a amigos a esas lecciones.

  • Como apoyo para los cursos de estudio indicados, los maestros del Evangelio podrían emplear los principios básicos, pero eficaces, de la enseñanza del Evangelio, tal como se bosqueja en Predicad Mi Evangelio.

  • Predicad Mi Evangelio se ha traducido y publicado en casi todos los idiomas que hablan nuestros miembros. En países donde la Iglesia todavía es joven, Predicad Mi Evangelio se puede emplear junto con las Escrituras como un recurso y una base para todo el aprendizaje y la enseñanza del Evangelio.

  • El élder Scott instó a los líderes locales de la Iglesia a “utilizar esos materiales en… reuniones de presidencias, del comité ejecutivo del sacerdocio y de consejo de barrio…” (“El poder de Predicad Mi Evangelio”,Liahona, mayo de 2005, pág. 31).

  • Empleen Predicad Mi Evangelio como una fuente de recursos para capacitaciones, discursos, pensamientos espirituales, lecciones, charlas fogoneras y estudio personal.

Testifico que esta guía misional es inspirada por Dios. Debemos estudiarla con más detenimiento a fin de entender mejor a nuestros misioneros y su obra. Los misioneros y los miembros deben tener la misma finalidad; debemos llegar a ser uno en nuestra labor de proclamar el Evangelio, lo que nos permitirá llegar a ser mejores instrumentos en la mano del Señor, ya que Él ha dicho: “Y así reuniré a mis escogidos de los cuatro extremos de la tierra, sí, a cuantos crean en mí y escuchen mi voz” (D. y C. 33:6).

Como miembros de Su Iglesia, se espera que seamos parte de este glorioso proceso de recogimiento. Testifico de esta verdad, en el nombre de Jesucristo. Amén.