“Crickets” Can Be Destroyed through Spirituality

Hermana Ardeth G. Kapp


Mis queridas amigas, las mujeres jóvenes, deseo hablarles de temas delicados y ruego que abran el corazón y que el Espíritu les enseñe al hablarles yo de ciertas cosas que son muy importantes y de las que hay que hablar en esta ocasión. Las quiero a todas y tengo fe en ustedes. El presidente Benson les ha dicho: “Habéis nacido en estos tiempos por un propósito sagrado y glorioso … Vuestro nacimiento en esta época en particular se preordenó en las eternidades” (Ezra Taft Benson, “A las mujeres jóvenes de la Iglesia”, Liahona, enero de 1987, pág. 82). Aun así, nos inquieta el bienestar de ustedes.

Esta es una época espléndida en la cual vivir, ser joven, encarar un futuro emocionante; pero también es una época muy amenazadora y aterradora si no se esta preparada. Si se esta preparada, no hay que temer (Véase D. y C. 38:30.) Ustedes son las pioneras de la actualidad y marcaran el camino en tierras desiertas de un modo distinto y quizá aun más difícil que el de los pioneros de antaño. La valentía de ustedes tiene que ser igual o más grande que la de jóvenes como Mary Goble Pay, en cuyo diario personal leemos:

“Llegamos a Salt Lake City a las nueve de la noche, el 11 de diciembre de 1856 Tres de los cuatro que estabamos vivos, sufríamos de congelación. Nuestra madre estaba muerta en el carromato …

“Temprano a la mañana siguiente, el hermano Brigham Young fue a vernos … al darse cuenta de nuestra condición -teníamos los pies congelados y nuestra madre estaba muerta-, le corrieron las lagrimas por las mejillas.

“El médico me amputó los dedos de los pies mientras las hermanas vestían a mi madre para sepultarla. Cuando el medico terminó de atenderme, nos llevaron en brazos para ver a nuestra madre por ultima vez. Esa tarde la sepultaron. Muchas veces he recordado lo que me dijo mi madre antes de que saliéramos de Inglaterra: ‘Polly, quiero ir a Sión ahora que mis hijos son pequeños para que se críen en el Evangelio de Jesucristo, porque sé que esta es la Iglesia verdadera’.” (Autobiography of Man Goble Pay, Archivos de la Iglesia.)

¿Se preocupan tanto las madres de hoy por el evangelio y por sus hijos? Sí, desde luego que sí. Madres, quizá les parezca más fácil morir en un carromato que estar de guardia día, tras día, para defender y sostener las normas de la rectitud. Quizá les parezca más fácil morir por el evangelio en el esfuerzo de salvar a sus hijos que vivir para lograrlo. Pero tienen que vivir por el evangelio para que sus hijos no mueran espiritualmente.

Y a ustedes, las mujeres jóvenes, quizá les parezca más fácil que les amputaran los dedos de los pies que ser pionera hoy en día y mantenerse firmes delante de sus amigos y atreverse a ser diferentes de ellos si los actos de estos quebrantan lo que el Espíritu Santo les indica que es correcto.

Se nos dice en las Escrituras: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12). La presión de los amigos es una de las grandes pruebas de hoy.

¿Recuerdan la historia de los primeros pioneros y de la terrible plaga de grillos negros que bajaron de las montañas a destruirles los sembrados? Hombres, mujeres y niños suplicaron la ayuda de Dios y lucharon denodadamente en contra de los destructores grillos por salvar sus sembrados. El Señor oyó sus fervientes suplicas y mandó las gaviotas, las cuales devoraron los grillos, y los sembrados se salvaron. “¡Ha sido un milagro!”, dijeron.

Las mujeres jóvenes son los tiernos sembrados de hoy en día; la promesa del mañana. El presidente Hinckley nos ha enseñado que si salvamos una joven, salvamos generaciones. ¡Cada una de ustedes es muy, muy importante!

Con la mayor seriedad, pido a ustedes, madres jóvenes, a las madres en general, a las que son lideres-a todas las mujeres-que piensen en los grillos negros de hoy que están procurando destruir nuestros tiernos sembrados, no sólo a nuestras jóvenes y a nuestros jóvenes, sino también a muchos adultos. Un profeta nos ha advertido que “las fuerzas del mal aumentaran bajo el liderazgo de Lucifer y las fuerzas del bien aumentaran bajo el liderazgo de Jesucristo” (presidente Ezra Taft Benson, Conferencia General, octubre de 1988). La animosidad de esa gran confrontación se va volviendo cada vez más intensa. Tarde o temprano, ya sea privada o públicamente, todas seremos puestas a prueba. Tenemos que estar preparadas para defender nuestro código de valores morales, nuestras normas, nuestra dedicación “a ser testigos de Dios a todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” (Mosíah 18:9).

Los grillos de nuestra época son distintos de los del pasado: son más poderosos, más peligrosos y menos perceptibles. Permítanme explicar. Al principio, las cosas parecen ser muy inocentes. Pensamientos, palabras e imágenes se nos ponen en la mente por medios muy sutiles. Los pensamientos vienen primero y después se expresan en palabras. Nadie usa palabras vulgares y crudas sin tener primero pensamientos por el estilo. ¿Se dan cuenta de lo dañinos que son esos inocentes comienzos? Si no estamos atentas, los “grillos” entraran furtivamente en nuestros lugares seguros, en nuestro hogar, en nuestro corazón, en nuestra mente. Por la televisión, la radio, las revistas, las películas, la literatura, la música, la moda en el vestir, esas influencias malignas comenzaran agresivamente su silenciosa destrucción, multiplicando sus fuerzas al avanzar.

La televisión y los programas de video muestran actos inmorales como emocionantes y aceptables actos de amor. El recibir por la vista esos mensajes engañosos les embotara los sentidos hasta que lo que les parecía alarmante al principio les parecerá insignificante y aun aceptable. Pero algún día comprenderán el engaño. Sus sueños se convertirán en pesadillas y sus esperanzas serán destruidas.

La música ejerce una influencia bellísima y poderosa al inspirarles sentimientos y estados de animo que elevan sus pensamientos y sus actos. Por motivo de que es tan poderosa, el adversario se vale de ella astutamente para estimular sus pensamientos y su estado anímico, para contaminarles y envenenarles la mente y llevarles a hacer lo que de otro modo ni siquiera pensarían hacer.

Ustedes desean andar bien arregladas, verse bonitas y atrayentes. Pero tienen que estar alertas a la propaganda de la ropa indecorosa. Muchas veces el deseo y la practica de usar esa ropa comienza inocentemente y temprano en la vida. Hay madres imprudentes que visten a sus niñitas de un modo que, sin saberlo, les fomentan el gusto por las modas indecorosas del mundo, y, cuando llegan a adolescentes, las niñas ya han adquirido un habito que es difícil cambiar.

Cuando se hace caso omiso a la advertencia de nuestro Profeta de no salir con jóvenes del sexo opuesto sino hasta los dieciséis años, se pisa terreno peligroso: se da a Satanás una ventaja. El salir solas con un joven a temprana edad es una invitación para que el adversario ataque lejos de la seguridad del grupo. Los actos inmorales, el alcohol, el abuso de las drogas, el efecto adictivo y degradante de la pornografía, las actividades de las sectas satánicas y otras, todo ello son instrumentos del adversario cautelosamente proyectados para esclavizarlas y al fin destruirlas. La batalla entre el bien y el mal es muy real. Por medio de lo que escogemos hacer cada día, determinamos lo que en verdad creemos, los valores morales que tenemos y a quien hemos escogido seguir.

Melinda, de Idaho, una joven pionera de la actualidad, escribió de lo difícil que le resultaba tener el valor de dejar a sus amigos cuando estaban viendo alguna película popular pero indudablemente contraria a sus normas. “Algunos pensaran que es tan sólo una película, así que no hay razón para preocuparse tanto”, decía. “Pero de las cosas pequeñas salen las cosas grandes. No es fácil dejar el grupo, pero el Señor nos ayudara” decía. Cuando se fue para no ver la película, otros hicieron lo mismo. Eso es ser pionera.

Padres y lideres, estoy convencida de que más jóvenes responderán si ven que nosotras no vacilamos, ni atenuamos nuestra resolución. Madres, la forma en que ustedes vivan influirá enormemente en la forma de vivir de sus hijas. Examinen con detención sus normas y sus actos, porque sus hijas seguirán su ejemplo. ¿Cómo van a saber nuestros jóvenes que camino seguir si no se les enseñan claramente las normas por precepto y por ejemplo?

Creo firmemente que las actividades, las practicas y aun las tradiciones que no se adhieran a las normas del evangelio pueden cambiarse. Ustedes, las mujeres jóvenes, pueden, unidas, ejercer una buena influencia en sus amigos para cambiar lo que haga falta cambiar. Más grande es el poder para cambiar cuando hay unidad en las familias, en los barrios y en las estacas, en los vecindarios y en las escuelas, sobre todo si son motivados por principios rectos. Pero si no logran cambiar actos inadmisibles, escojan no participar en ellos. Eso pueden hacerlo. Sé que pueden hacerlo.

El Señor envió las gaviotas a ayudar a los santos de antaño. Las gaviotas no son la respuesta para nosotros en la actualidad sino la espiritualidad. Vivimos en un mundo donde hay muchas voces e influencias que intentan engañar a jóvenes y a adultos. Ustedes podrían preguntarse sinceramente: “¿Cómo podré saber a ciencia cierta lo que es correcto? Algunas cosas que son tan atractivas parecen muy inocentes al principio”.

Hay un modo infalible de saberlo. Así como el Señor envió las gaviotas a destruir los grillos, Él nos ha proporcionado protección a ustedes y a mí. La espiritualidad nos permite tener la compañía del Espíritu del Señor; y si la tenemos, nunca seremos engañadas. Él nos ha prometido: “… seré vuestra luz en el desierto … si es que guardáis mis mandamientos” (1 Nefi 17:13). Recuerden siempre que cuando fueron bautizadas y luego confirmadas miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, recibieron el don del Espíritu Santo. El Espíritu Santo les ayudara a distinguir el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, y les enseñara y les hará recordar lo que aprendieron aun antes de nacer en esta tierra. Él las fortalecerá, las confortara y les dará paz. Pero hay algo importante que nunca deben olvidar: para tener la compañía del Espíritu Santo, tienen que ser moralmente limpias, y para serlo, tienen que guardar los mandamientos de Dios.

Dicho de otra manera: si guardamos los mandamientos de Dios, somos moralmente limpias; y si somos limpias de pensamiento, de palabra y de obra, oiremos los susurros del Espíritu Santo. En respuesta a sus oraciones, ustedes sabrán que es lo correcto y podrán discernir entre el bien y el mal.

Cada vez que se escoge hacer lo bueno, se mata el grillo de una tentación. Rebelarse en contra de las leyes y las normas que Dios nos ha dado para protegernos seria como matar las gaviotas para dejar vivir los grillos. Las normas de la Iglesia se nos han dado para protegernos y ayudarnos a progresar espiritualmente.

Al terminar los pioneros el viaje de un día, todas las noches revisaban sus carromatos para ver si hacia falta repararlos. Unidos en oración, pedían guía y protección continuas y revisaban los instrumentos que median la distancia y la dirección para ver cuanto habían recorrido y asegurarse de que iban por la debida senda. Nos convendría seguir ese mismo modelo hoy en día. Antes de tomar cada decisión importante, pregúntense si In que harán las acercara o las alejara del hacer y cumplir convenios sagrados y prepararse para recibir las ordenanzas del templo.

Al volver a su casa esta noche, y en los días que vienen, ¿pensarán seriamente en lo que significa ser pionera en la actualidad? Hablen de estas cosas con sus familiares y con sus amigos. Tomen la firme determinación de ser guiadas por el Espíritu con respecto a lo que harán y a lo que no harán. Al caer la noche, repasen sus actos con oración y pidan al Padre Celestial que les dé fortaleza para vivir con rectitud a fin de que oigan y perciban los susurros del Espíritu Santo al guiarlas. Pidan perdón por las faltas cometidas y fortaleza para ser mejores. Si hacen eso, el Padre Celestial oirá sus oraciones y sentirán mas fortaleza y serán una influencia más poderosa para bien de los demás. ¡Serán verdaderas pioneras!

Las insto a hacer lo que se indica en su libro de Progreso Personal, que no es sólo para mantenerlas ocupadas sino para edificarlas espiritualmente. No son tareas para poner a prueba su paciencia o su obediencia; son experiencias gracias a las cuales afianzaran su espiritualidad. En sus reuniones, oren unas por otras y oren juntas. El poder de la oración es muy grande. Mujeres jóvenes, las instamos a aumentar su espiritualidad mediante el recto vivir. Eleven sus normas muy alto para que los demás las vean y las sigan. Ustedes son la promesa del mañana, “Juventud de Israel la justicia defended; y orando con fervor, venceremos el error”. (Véase Himnos de Sión, núm. 60.) ¡Dios las bendiga! En el nombre de Jesucristo. Amén.