“Haz Lo Justo”

L. Tom Perry

Assistant to the Quorum of the Twelve Apostles


L. Tom Perry
“Los mensajes fáciles y populares del mundo por lo general no serán los correctos y se requerir& mucho valor para ‘hacer lo justo’.”

El coro del emocionante himno de James L. Townsend nos da un consejo imperecedero sobre lo que se debe hacer al llegar a una encrucijada de la vida. Siempre:

“Haz el bien, haz el bien,
y la prudencia te guiara.
Con su luz. haz el bien,
y siempre Dios te bendecirá”.

En un viaje que hice hace poco a Nueva Zelanda, me reuní con un presidente de misión que llevaba un hermoso prendedor de corbata con las inspiradoras letras HLJ, o sea, el emblema de “Haz lo justo”. Me dio la impresión de que ese prendedor peculiar tendría alguna historia particular. Después de regresar, le escribí una nota de agradecimiento por sus atenciones, y de paso le pregunte sobre el prendedor. Recibí la siguiente contestación: “Usted es una persona muy observadora. Si, el prendedor que uso tiene una historia particular. Tengo unos cuantos que me son muy preciados, regalos de mis hijos, mi esposa y amigos. Sin embargo, prefiero usar ese hermoso escudo de plata con turquesa que lleva el inspirador emblema HLJ de nuestra Primaria.

“¿Por que? Tal vez se remonte a la época en que, siendo obispo, tuve una entrevista con un apuesto jovencito que iba a recibir el Sacerdocio Aarónico. El me contó un relato especial. Me dijo que un día. después de la escuela, el y algunos amigos habían encontrado un paquete de cigarrillos y habían decidido bajar a un barranco, y fumarlos detrás de unas grandes rocas. Dijo que cuando encendió el suyo, al mirar el cigarrillo humeante que tenía entre los dedos, vio su anillo de HLJ; inmediatamente apagó el cigarrillo y tomó la prudente determinación de no volver a hacer jamas algo así. Al recordar lo que quería decir ese emblema, decidió “hacer lo justo”. Desde que of su relato, he sentido un afecto especial por el emblema de los HLJ.

“Ahora bien, la forma en que llegue a recibir el prendedor HLJ es esta: Hace poco tiempo, antes de venir a Nueva Zelanda como presidente de misión, me encontraba en el Barrio Kayenta, de Kayenta, estado de Arizona. Mientras me despedía afectuosamente de muchos de mis amigos navajos, un joven y extraordinario obispo navajo me dio un apretado abrazo y después, se desprendió el prendedor que llevaba y lo prendió en mi corbata. Mientras lo hacia, me pidió que no me olvidara de el.

“Ahora, acá, en Nueva Zelanda, lo ultimo que hago todas las mañanas, al vestirme para cumplir con otro día de este gran llamamiento, es colocarme en la corbata mi prendedor con el hermoso emblema HLJ de plata y turquesa.¡Le tengo cariño! Se que me ayuda a tomar las decisiones correctas durante el día; también se que contribuye al cumplimiento de una promesa profética que recibimos mi esposa y yo del presidente Gordon B. Hinckley cuando nos puso las manos sobre la cabeza para apartarnos.

“El nos dijo algo por el estilo de esto: ‘Tendrás una ligadura de afecto instantánea por todos los misioneros de tu misión’. Y no puedo decirle cuantas son las veces en que un misionero que me visita me ha dicho: ‘Presidente Gardner, me encanta su prendedor’, y a continuación me muestra su anillo de HLJ.

“Creo que aquel obispo navajo fue inspirado para darme el prendedor, y que al decidir usarlo todos los días, estoy tomando una decisión correcta. El bonito prendedor de plata y turquesa de HLJ me ayuda a ligarme a un ejército real de misioneros en la Misión de Nueva Zelanda, Wellington.

“Le agradezco la oportunidad que me ha dado de contarle mi experiencia especial con ese gran lema de la Primaria: ‘Haz lo justo’“.

Esa carta particular del presidente de misión de Nueva Zelanda me ha inspirado a hablarles a ustedes, excelentes niños y jóvenes de la Iglesia. Ustedes han tenido, o tienen ahora, la oportunidad de tener amorosas maestras de la Primaria que les enseñen los principios del evangelio que les ayudaran a “hacer lo justo”. El Libro de Mormón esta lleno de relatos de lo que le sucede a la gente cuando toma decisiones, ya sean justas o equivocadas. He aquí dos ejemplos:

Durante el primer año en que Alma ocupó el asiento judicial, un hombre grande y fuerte llamado Nehor fue llevado ante el para ser juzgado. De acuerdo con las Escrituras, Nehor andaba entre el pueblo causando mucha disensión. Dice:

“Y … había andado entre el pueblo, predicándole lo que el decía ser la palabra de Dios, importunando a la iglesia, declarando que todo sacerdote y maestro debía hacerse popular; y que no debían trabajar con sus manos, sino que el pueblo debía sostenerlos.

“Y también testificaba al pueblo que todo el genero humano se salvaría en el postrer día. y que no tenían por que temer ni temblar, sino que podían levantar la cabeza y regocijarse; porque el Señor había creado a todos los hombres, y también los había redimido a todos; y al fin todos los hombres tendrían vida eterna” (Alma 1:3–4).

Las palabras de Nehor atraían a la gente, pero la doctrina que enseñaba, aunque resultaba popularmente aceptada, era incorrecta. Al enfrentarnos con muchas de las decisiones de la vida, los mensajes fáciles y populares del mundo por lo general no serán los correctos y se requerirá mucho valor para “hacer lo justo”.

Ahora, el segundo ejemplo: En la tierra de Ammoníah, Amulek y Alma encontraron también personas que seguían enseñanzas falsas, y Amulek trató de convertirlas al evangelio verdadero. Zeezrom, un hombre experto en las artimañas del diablo, desafió las enseñanzas de Amulek y le preguntó: “¿Salvará (Cristo) a su pueblo en sus pecados?”, a lo que Amulek contestó, diciendo: “Te digo que no, porque le es imposible negar su palabra” (Alma 11:34).

A continuación, Zeezrom provocó a Amulek, pero la forma en que este le respondió fue

maravillosa, al explicarle el plan de redención de esta manera:

“Y te vuelvo a decir que no puede salvarlos en sus pecados; porque yo no puedo negar su palabra, y el ha dicho que ninguna cosa impura puede heredar el reino del cielo; por tanto, ¿cómo podéis ser salvos a menos que heredéis el reino de los cielos? Así que no podéis ser salvos en vuestros pecados …

“Y vendrá al mundo para redimir a su pueblo; y tomara sobre si las transgresiones de aquellos que crean en su nombre; y estos son los que tendrán vida eterna, y a nadie mas viene la salvación.

“Por tanto, los malvados permanecen como si no se hubiese hecho ninguna redención, a menos que sea el rompimiento de las ligaduras de la muerte; pues he aquí, viene el día. en que todos se levantaran de los muertos, y comparecerán delante de Dios, y serán juzgados según sus obras” (Alma 11:37,40–41).

Mas adelante, después de mucha tribulación y de recibir una bendición de salud, Zeezrom se convirtió a la Iglesia.

El profeta José Smith nos enseñó esto: “La felicidad es el objeto y el propósito de nuestra existencia, y será el fin de esta si seguimos el camino que conduce a la felicidad. Y ese camino es la virtud, la integridad, la fidelidad, la santidad y la observancia de todos los mandamientos de Dios” (History of the Church, vol. 5, págs. 134–135).

En la actualidad, vivimos en un mundo de constantes decisiones. La televisión nos ofrece al mismo tiempo lo malo y lo bueno; las librerías están llenas de publicaciones que contienen tanto material correcto como equivocado; son muy pocas las películas que vale la pena ver por la profanidad, la violencia y la inmoralidad que abundan en ellas; la publicidad esta repleta de atractivos avisos comerciales que nos llevan a violar la Palabra de Sabiduría; la música, con sus ritmos sugestivos, introduce en nuestra mente pensamientos ilícitos.

Consideremos este consejo que nos dio el presidente Spencer W. Kimball:

“Quiero hacer una recomendación. Desarrollen el autodominio de manera que, al enfrentarse repetidamente con una misma tentación, no tengan que tomar cada vez una decisión al respecto. Algunas decisiones tienen que tomarlas solo una vez. Y es una gran bendición no tener que estar angustiándose reiteradamente con respecto a una tentación; eso nos hace perder tiempo y es muy peligroso.

“De la misma manera, mis queridos jóvenes amigos, solamente tienen que decidir una sola vez en cuanto a todo lo positivo que deseen lograr-como ir a una misión y ser dignos de casarse en el templo-, y entonces, todas las demás decisiones que se relacionen con esas metas ya estarán tomadas. De lo contrario, cada consideración que tengan que hacer será arriesgada, y cada vez que se equivoquen pueden cometer un error. Hay algunas cosas que los Santos de los Últimos Días hacemos y otras que simplemente no hacemos. Cuanto mas pronto tomen una determinación, tanto mejor se sentirán” (President Kimball Speaks Out, Salt Lake City: Deseret Book Company, 1981, pág. 94). A fin de compensar por los mensajes mundanos que nos tientan a escoger lo malo, el Señor nos ha bendecido con símbolos de pureza que nos mantienen en el curso recto para “hacer lo justo”. Hace unos meses, en el bautismo de una de mis nietas, pensé en esos símbolos cuando, en el breve programa que precede al bautismo, mi nietecita leyó este poema que su madre había escrito para esa ocasión especial:

Mama me compró un vestido
que es blanco y muy especial.
Es la segunda vez que uso uno
y no tengo ninguno igual.
Hace mucho tuve otro
que ahora guardo en un cajón.
Lo use hace ya largo tiempo
el día de mi bendición.
Era entonces muy pequeña
y, toda vestida de blanco,
mi papa me bendijo ese día
mientras me tenía en sus brazos.
Era también limpia y pura, y tenía que aprender
sobre el plan de nuestro Padre
para la gloria obtener.
Ahora tengo edad de saber
lo que es bueno y lo que es malo;
y hoy para mi bautismo
me he puesto un vestido blanco.
Quedaré limpia de pecado,
lo veo muy claramente;
me asiré a la barra de hierro,
lo prometo solemnemente.
El pecado manchará mi alma
como el barro mi vestido.
Pero quedaré otra vez blanca
después de haberme arrepentido.
Y si me esfuerzo de verdad,
seré muy bendecida
cuando en la Casa de Dios
entre, de blanco vestida.
Trataré de hacer lo justo
siempre desde mi bautismo,
que es ordenanza sagrada.
Por eso es blanco el vestido.
(Linda Gay Perry Nelson, l993.)

Estamos en una época de la historia del mundo en que Satanás se encuentra dirigiendo todas sus fuerzas para apartar a la gente del sendero estrecho y angosto. Felizmente, la mayor(a de los miembros de la Iglesia saben claramente a quien deben servir; y, como Josué, de antaño, también proclaman: “… yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Espero y mego que ustedes, los excelentes niños y jóvenes de la Iglesia, tengan el valor de “hacer lo justo” continuamente. Mas aun, les sugiero que cada uno elija o busque recordatorios que les ayuden a ustedes y a sus seres queridos a hacer lo justo cuando deban tomar una decisión. Un prendedor, un anillo de HLJ o un vestido blanco colgado en un armario pueden ser de gran influencia si se relacionan con nuestros deseos de mantener la pureza y la rectitud. Y, mas importante que los recordatorios materiales, es tener en nuestro corazón la convicción profunda de vivir de tal manera que tomemos las decisiones correctas, no solo por la paz y felicidad que tendremos en este mundo ahora, sino también por las que lograremos para la eternidad.

Les prometo que, si constantemente deciden hacer lo justo (lo correcto), recibirán felicidad eterna.

¡Dios vive! ¡Jesús es el Cristo! La obediencia a Su ley nos conducirá a la vida eterna, y doy solemne testimonio de esto en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.