Los Valientes Hombres De Israel

Monte J. Brough

Of the Presidency of the Seventy


Monte J. Brough
“Esos hombres no tenían la ‘doblez de corazón’ que los llevara a poner sus propios intereses antes que los de Israel.”

Siendo todavía pequeño, en una de mis primeras clases de la Primaria, tuve la suerte de tener un líder que me dio a conocer la historia de “los valientes de David”. Este es un relato detallado de los hechos de un grupo de excelentes soldados al mando del rey David. En cierto momento, solamente a treinta y siete hombres de las numerosas fuerzas armadas israelitas se les consideró dignos de recibir el codiciado titulo de “valientes”.

Aprendamos mas acerca de las virtudes de ese extraordinario grupo de soldados. En el libro de Crónicas leemos: “Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco …” (1 Crónicas 12 2).

Eran “… hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavés; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas” (1 Crónicas 12:8).

Esos hombres valientes habían desarrollado a un alto nivel sus habilidades guerreras; eran resueltos y sus rostros, como los de leones, no reflejaban temor. Estaban preparados para librar cualquier batalla.

El impacto que dejó en mí, cuando mi maestro me explicó acerca de los logros y proezas de esos valientes hombres, fue realmente profundo. Incluso, mientras mis amigos jugaban a los vaqueros o a los astronautas o a imitar a los deportistas famosos, yo me imaginaba que el rey David me había elegido y que era uno de sus valientes soldados. Me había hecho hasta espadas de madera y lanzas de ramas largas de sauce y fingía que iba a la guerra a pelear contra los enemigos del rey. Lo divertido, ahora que lo pienso, es que el enemigo eran invariablemente mis dos hermanos menores. El relato de la preparación y la devoción de esos valientes ha sido desde que era muy niño una fuente de inspiración para mi.

Se cuenta que tres de esos valientes escucharon que el rey David ansiaba intensamente beber agua del pozo de Belén. Por lo que parece, en Belén había un manantial del que brotaba agua de una frescura sin igual. El rey no demandó ni ordenó que le trajeran agua de ese pozo; simplemente expresó el deseo de beber el frío y refrescante liquido.

Sin que se les ordenara, ni siquiera por deber, tres de los valientes hombres del rey David pasaron por entre las filas enemigas, arriesgando la vida, y se dirigieron a Belén. Una vez allí, sacaron agua del pozo y volvieron nuevamente a través del ejército enemigo a llevarle el exquisito y refrescante liquido al rey David. Este se sintió tan agobiado por ese servicio desinteresado, que rehusó beber el agua; y lo consideró un acto de tanta valentía y tan maravilloso que vertió el agua al suelo. En las Escrituras dice que “la derramó para Jehová” (2 Samuel 23:14–17; 1 Crónicas 11: 17–19).

¿No es este un relato inspirador de dedicación y de servicio voluntario? Esa lealtad e iniciativa eran comunes entre esos hombres.¿Existe entonces alguna duda de por que esos valientes se convirtieron en héroes para un niño pequeño? Pero examinemos otras cualidades de esos valientes varones y otros aportes que hicieron.

Eran hombres “… entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer …” (1 Crónicas 12:32).

Esa comprensión de la época y la consecuente habilidad que tenían para saber lo que Israel debía hacer es sumamente significativa. En otras palabras, esos valientes varones se mantenían informados de los asuntos relacionados con las condiciones de la época en que vivían. ¿Cómo obtuvieron ese conocimiento? Esos treinta y siete varones prevenían de muchas de las tribus o estados de Israel. Debido a la diversidad cultural que poseían, llevaron consigo una fortaleza adicional al ejército israelita. Templados por difíciles experiencias personales , varias de las cuales se relatan en las historias de esos treinta y siete, llegaron a comprender su época. Eso les permitió entender mejor las necesidades de su gente y las soluciones de muchos de los difíciles problemas de esos tiempos. Debido a ese conocimiento, llegaron a saber lo que Israel debía hacer.

Eran hombres “dispuestos a pelear sin doblez de corazón” (1 Crónicas 12:33).

Esos valientes varones comprendían la necesidad de una organización que se mantuviera firme durante tiempos difíciles y de grandes problemas. Esos hombres no tenían la “doblez de corazón” que los llevara a poner sus propios intereses por encima de los de Israel.

Y porque no tenían doblez de corazón, demostrado esto por sus intenciones puras, no aspiraban a tener un cargo o rango diferente dentro del ejército del rey David. Cada uno de los treinta y siete podía depender absolutamente de los otros para cumplir con las asignaciones que se les daba, sin importar el rango que poseyeran. Comprendían sus responsabilidades y se mantenían en su lugar.

La ultima cualidad a la cual deseo referirme es sin duda una de las mas importantes que poseían esos valientes varones. Nuevamente, leemos: “Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los demás de Israel estaban de un mismo animo para poner a David por rey” ( 1 Crónicas 12:38).

La cualidad de la que hablamos es el “corazón perfecto”, el cual se puso en evidencia cuando se dedicaron por entero a edificar el antiguo reino de Israel.

Ellos no tenían ninguna meta ni propósito aparte de su compromiso con el rey y su cometido de edificar Israel. Entendían la naturaleza divina del llamamiento de David y le ofrecieron una lealtad y devoción total. Poseían un corazón perfecto. ¡Así eran los valientes de Israel!

Después, aprendí la historia de otras personas cuyo carácter las haría también merecedoras de ser llamadas valientes. Analicemos la historia del progreso y desarrollo espiritual del apóstol Pedro. El Señor lo guió cuidadosamente para que adquiriera las habilidades y la determinación que le permitiría convertirse en un hombre valiente. Su logro final de un corazón perfecto se manifiesta en la respuesta que dio la tercera vez que el Señor le pregunto:

“¿Me amas? y le respondió: Señor, tu lo sabes todo; tu sabes que te amo” (Juan 21:17).

Y también tenemos al valiente apóstol Pablo, cuya valentía e iniciativa se resumen en estas palabras proféticas:

“Porque yo ya estoy para ser sacrificado y el tiempo de mi partida esta cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:6–7).

¡Que hombres tan valientes!

Incluyamos también uno de los mas hermosos ejemplos de características heroicas. La siguiente declaración la hizo una mujer, Rut, quien también poseía esas extraordinarias cualidades: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tu fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tu murieres, moriré yo, y allí seré sepultada” (Rut 1:16–17).

¡Qué mujer valiente!

David mismo, siendo muy joven, dio un ejemplo de las características de los valientes varones que mas adelante dirigiría. Al enfrentarse a un gigante guerrero, expreso: “Tu vienes a mi con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de JEHOVÁ de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel” (1 Samuel 17:45).

¡Que joven valiente!

De los hombres contemporáneos José Smith es el mejor ejemplo de las virtudes que poseen los hombres valientes. Su historia de sacrificio y dedicación se puede también resumir citando una de sus últimas declaraciones: “Voy como cordero al matadero; pero me siento tan sereno con o una mañana veraniega; mi conciencia se halla libre de ofensas contra Dios y contra todos los hombres” (D. y C. 135:4).

¡Que hombre tan, pero tan valiente!

Y aun ahora sigo buscando y encontrando ejemplos de hombres y mujeres valientes. Permítanme hablarles sobre las Autoridades Generales y sobre los lideres de las organizaciones auxiliares generales de la Iglesia, tanto hombres como mujeres. No estoy muy seguro de que puedan tirar una lanza con ambas manos como lo hicieron aquellos valientes varones de la antigüedad; sin embargo, traen consigo toda una vida de excelente preparación para cumplir con sus asignaciones. Las familias de esos valientes guerreros modernos no han estado libres de los problemas de la vida. A través de las experiencias vividas, entre las cuales se encuentran las tragedias, las enfermedades, los accidentes, la pobreza y, en algunos casos, los achaques propios de la vejez, estos valientes siervos han llegado a comprender la época en que viven.

Estos hombres y mujeres, junto a sus cónyuges, que los apoyan, han alcanzado gran experiencia en el campo de la ley, la medicina, la economía doméstica, la educación, los negocios y la agricultura. A pesar de enfrentar problemas, han tenido gran éxito en su función de padres y cabezas de familia. Como grupo, han contribuido con muchos años de servicio a la Iglesia. Han colaborado también sirviendo como miembros de las legislaturas estatales, de los gobiernos de la ciudad, de los comites de las escuelas (o de los distritos escolares) y de organizaciones profesionales nacionales e internacionales. Sus años de servicio comunitario abarcan el realizado dentro de las organizaciones filantrópicas y educativas, y la recaudación de fondos (donaciones) para una gran diversidad de obras comunitarias.

Al igual que los valientes de la antigüedad, estos hombres y mujeres contemporáneos vienen de diferentes estados y países, y traen consigo una diversidad de culturas y experiencias vividas. Estas experiencias colectivas abarcan cientos de años de servicio en otras tierras que no son su país natal. Algunos de ellos se encuentran aquí mismo, sufriendo la tensión causada por el cambio de horarios que se experimenta cuando se viaja en avión y la fatiga causada por los requisitos del viaje en si, todo lo cual forma parte de sus asignaciones. Muchos se han reunido aquí de todas partes del mundo y, en unos pocos días, regresaran de nuevo a seguir sirviendo en otros países. En la mayoría de los casos, se separan otra vez de sus hijos y nietos mientras cumplen con las responsabilidades que tienen gracias a su corazón sin doblez. Les aseguro que estos valientes de Israel han llegado a obtener una comprensión de estos tiempos modernos y de lo que “deben hacer” la Iglesia y los miembros. Esa comprensión y ese entendimiento no lo obtuvieron sólo por medio de su intelecto sino mediante un “corazón perfecto”. ¡Que grandes personas son estas!

Estoy seguro de que todos los que me escuchan se pueden beneficiar al meditar sobre la vida de los que sostenemos como Autoridades Generales de la Iglesia. Encontraran entre ellos grandes ejemplos y llegaran a darse cuenta de cuales de ellos poseen “un corazón perfecto”.

Sepan que yo soy uno de los testigos de Jesucristo, el que es el mas valiente de todos y al que mas deseamos imitar. Vuelvan a repasar en el Libro de Mormón Su gran declaración de devoción y obediencia a Su Padre: “He aquí, yo soy Jesucristo … y he bebido de la amarga copa que el Padre me ha dado, y he glorificado al Padre, tomando sobre mi los pecados del mundo, con lo cual me he sometido a la voluntad del Padre en todas las cosas desde el principio” (3 Nefi 11 :10–11).

Hermanos y hermanas, durante esta conferencia escuchen a los grandes y valientes hermanos de nuestra era. Ellos hablan con un corazón perfecto y sin doblez y por eso entienden nuestros tiempos y lo que la Iglesia debe hacer.

En el nombre de Jesucristo. Amén.