Sostengamos A Los Profetas De Nuestros Días

Janette Hales Beekhom


“Sostener quiere decir que estamos dispuestos a hacer algo en cuanto a nuestra creencia.”

Siempre me llena de emoción el saber que las jovencitas se están congregando para nuestra reunión anual de las Mujeres Jóvenes. Esta noche siento esa emoción mas como una voz apacible: es el testimonio del Espíritu Santo que me indica que un Profeta de Dios tiene un mensaje especial para ellas.

El tema para esta reunión es: “Ser testigos, por sostener a los profetas de nuestros días”. Al meditar sobre la palabra sostener, háganse esta pregunta: “¿Que diferencia hay entre sostener a los profetas de nuestros días y tener un testimonio de que hay profetas?” Sostener quiere decir que estamos dispuestos a hacer algo en cuanto a nuestra creencia; nuestro testimonio del Profeta se convierte en acción cuando lo sostenemos.

Mi fe en que hay un Profeta comenzó cuando estaba en la Primaria y continuó hasta que llegue a la edad adulta. Yo tenía un testimonio de que tenemos profetas, pero no había meditado sobre lo que significa sostener a los profetas.

En la Conferencia General de octubre de 1994, el elder David B. Haight dijo:

“Cuando sostenemos al Presidente de la Iglesia con la mano levantada, no sólo reconocemos ante Dios que el es el poseedor legal de todas las llaves del sacerdocio, sino que también hacemos convenio con Dios de que obedeceremos la dirección y los consejos que recibamos por medio de Su Profeta. Este es un convenio solemne” (“Las asambleas solemnes”, Liahona, enero de 1995, pág. 16).

Me puse a meditar en las palabras del elder Haight. Pensé seriamente en la promesa que estaba haciendo cuando levante la mano e hice un convenio solemne con Dios de que sostendría al Profeta.

El mes de abril siguiente, los miembros de la Iglesia sostuvieron al presidente Gordon B. Hinckley como Profeta, Vidente y Revelador y Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, con el presidente Thomas S. Monson y el presidente James E. Faust como sus consejeros. Las observe a ustedes, jovencitas, cuando, por primera vez en la historia, se les pidió que se pusieran de pie en grupo, y me hice la pregunta: “Saben las mujeres jóvenes lo que significa sostener?”

El presidente Hinckley dijo en aquella conferencia: “La practica del sostenimiento es mucho mas que el rito de levantar la mano; es el compromiso de sostener, de apoyar y de ayudar a quienes han sido elegidos”. El hecho de sostener influye en nuestro comportamiento. El presidente Hinckley también mencionó el versículo 22 de la sección 107 de Doctrina y Convenios, en donde se nos dice que la Primera Presidencia o “tres Sumos Sacerdotes Presidentes” son “nombrados y ordenados a ese oficio, y sostenidos por la confianza, fe y oraciones de la iglesia …” (“Esta obra esta dedicada a la gente”, Liahona, julio de 1995, pág. 57).

Con frecuencia hablo con las jovencitas sobre nuestro lema y les pregunto que significa para ellas “ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar”. Pienso que significa que mediante nuestro comportamiento demostramos lo que creemos. Ciertamente somos testigos de Dios cuando sostenemos a Sus profetas actuales, en especial cuando sabemos lo que significa sostener. Seguiremos la dirección y el consejo de los profetas. En verdad nos convertimos en testigos cuando efectuamos este convenio solemne.

Desde que era niña creía que teníamos un Profeta y que hablaba la verdad; pero creo que no comprendía que el Profeta se dirigía a mi personalmente. Siendo yo joven esposa y madre, mi esposo pasó dos años en la Fuerza Aérea. Vivíamos en una base militar en Long Island, Nueva York. Mientras cuidaba a mis dos hijitos, con frecuencia conversaba con vecinas de diversas partes del país. Un día. cuando una de esas vecinas y yo hablábamos en cuanto a nuestras creencias, ella deseó saber que diferencia tenía La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días con otras religiones; le conté brevemente en cuanto a la Restauración y luego le. explique que la Iglesia restaurada de Jesucristo tenía un Profeta. Eso le despertó el interés aun mas y se interesó en saber lo que el Profeta había dicho. Cuando empecé a hablarle acerca de Doctrina y Convenios y de la revelación contemporánea, me dijo: “¿Pero que ha dicho últimamente?” Le hable acerca de la conferencia general y de que la Iglesia tenía una publicación mensual con un mensaje del Profeta. Ella siguió interesándose cada vez mas, y yo me sentí muy avergonzada al tener que admitir que no había leído el mensaje de ese mes. Al terminar nuestra conversación, me dijo: “¿Quieres decir que tienen un profeta actualmente y tu ni siquiera sabes lo que el ha dicho?” En esa situación, yo no demostré lo que significa sostener.

Les voy a sugerir otra manera de considerar la palabra sostener. Cuando se toca un violín, si esta afinado, al mover el arco por encima de una de las cuerdas, las otras vibran. Las cuerdas para la armonía no solamente sostienen o prolongan el sonido, sino que lo amplían y lo transmiten.

Cuando cada una de nosotras escucha al Profeta y responde a su mensaje, si estamos en armonía, podemos llevar ese mensaje con nosotras; otras personas lo percibirán debido a la forma en que nosotras actuemos. De este modo, el mensaje no termina esta noche, sino que apenas empieza. ¿No es eso maravilloso? Podemos hacer que su mensaje sea una fuerza para el bien no sólo en nuestra vida sino también en el hogar, el vecindario y la escuela.

Cuando los profetas se dirigen a nosotros, es como si nuestro Padre Celestial nos estuviera hablando. En la primera sección de Doctrina y Convenios, versículo 38, dice: “… sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo”.

Afortunadamente , en esta época de satélites y tecnología moderna, podemos ver y escuchar al Profeta; podemos leer y releer sus mensajes. Esta bendición aun no esta al alcance de muchas jovencitas que viven en países lejanos. Esta es una noche sagrada para las que nos encontramos reunidas con el objeto de escuchar el mensaje que el presidente Hinckley tiene para las mujeres jóvenes.

Esta noche el presidente Gordon B. Hinckley tiene un mensaje para cada una de nosotras, pero las jóvenes, las madres y las lideres deseamos hacerle saber que nosotras también tenemos un mensaje para el y sus consejeros, el presidente Monson y el presidente Faust: les sostenemos. Sabemos lo que significa sostener: que seguiremos la guía y los consejos que nos impartan; les daremos apoyo mediante nuestra confianza, nuestra fe y nuestras oraciones. Sabemos que en la conferencia general de la semana próxima, cuando las jovencitas y sus lideres levantemos la mano para sostener a los profetas actuales, estaremos haciendo un convenio solemne; sabemos que al seguir el consejo y la guía de los profetas de nuestros días, estaremos mejor “preparadas para hacer convenios sagrados y cumplirlos, para recibir las ordenanzas del templo y para gozar de las bendiciones de la exaltación” (El progreso personal, pág. 6).

Ruego que mediante nuestro comportamiento demostremos que somos el pueblo del convenio, que sostenemos a los profetas actuales. En el nombre de Jesucristo. Amen.