Miren hacia el futuro

Gordon B. Hinckley

President of the Church


Gordon B. Hinckley
“La Cave del exito de la obra seró la fe de todos los que se llamen a si mismos Santos de los Ultimos Dios.”

Las celebraciones de 1997 casi han terminado; el ultimo carromato se ha detenido; el ultimo carro de manos descansa. Hemos tenido un año maravilloso en el que hemos conmemorado la gran migracion de nuestros antepasados hacia estos valles del oeste.

Nos hemos inclinado en senal de reverencia al recordar los sacrificios de los muchos que murieron en el camino y que tiernamente fueron enterrados en tumbas cuya ubicacion desconocemos.

Hemos compartido, en muy pequena escala, los terribles sufrimientos de los que estuvieron atrapados en las nieves de Wyoming en 1856.

Hemos visto el cumplimiento de la profecia de Isaias: “Se alegraran el desierto y la soledad; el yermo se gozara y florecera como la rosa” (Isafas 35: 1).

No podemos subestimar sus logros; no podemos agregar a su gloria; solo podemos mirar hacia el pasado con reverencia, aprecio, respeto y resolucion de edificar sobre lo que ellos hicieron.

Ha llegado el momento de dejar de mirar al pasado y ver el futuro. Esta es una época con miles de oportunidades; depende de nosotros el utilizarlas y avanzar. iQue maravilloso es el que cada uno de nosotros haga su pequena parte para hacer avanzar la obra del Señor hacia su magnifico destino.

“Y sera predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendra el fin” (Mateo 24: 14).

Hermanos y hermanas, algo maravilloso esta sucediendo en esta Iglesia. Al desenvolvernos en el pequeño mundo de nuestros barrios y ramas respectivos casi no lo advertimos; sin embargo, es real y grandioso. Estamos creciendo; nos estamos expandiendo; este año ingresara a la Iglesia suficiente gente como para crear mas de 600 nuevos barrios y ramas.

Dentro de un mes alcanzaremos los diez millones de miembros. Tomo mas de un siglo, 117 años, desde la organización de la Iglesia en 1830 hasta 1947, para llegar a un millon. La mayoria de nuestros miembros ahora residen fuera de los Estados Unidos. Hemos andado entre nuestra gente y ha sido maravilloso reunirnos con ellos, hablar con ellos y compartir testimonios; están llenos de entusiasmo.

Hace poco estuvimos con la Nacion Navajo, en Window Rock, Arizona. Era la primera vez que un Presidente de la Iglesia se reunia y hablaba con ellos en su propia capital. Fue difícil contener las lagrimas al reunirnos con esos hijos e hijas d e l Padre Le hi. En mi imagin ac ión , lo he visto llorar por su progenie que por tanto tiempo ha vivido en la pobreza y el dolor.

Pero las cadenas de las tinieblas se están acabando; algunos de ellos son hombres y mujeres prósperos; h an p articip ado de los fru tos de la educación; han llegado a conocer y a amar el Evangelio; han llegado a ser una gente pura y deleitable.

Pero queda tanto por hacer entre ellos. El alcohol y las drogas literalmente destruyen a muchos de ellos; debemos hacer mas por ayudarlos. Al mirar hacia el futuro, veo que el Espíritu del Señor se derramara sobre ese pueblo. La educación abrira las puertas de la oportunidad y el Evangelio llevara mas luz y mayor entendimiento a sus vidas.

Hemos estado con miles de esa buena gente en America del Sur. Hace poco volamos desde Asunción, Paraguay hasta Guayaquil, Ecuador, sobre los altos y prohibidos picachos y los estrechos valles de esa vasta región. Por doquiera habia poblados indigenas y pueblos pequenos. Nuestros misioneros están trabajando con esa buena gente, llevandoles la luz del Evangelio sempiterno a sus vidas. Hace muchos años, mi esposa y yo abordamos el pequeño tren que viaja desde Cuzco, Peru, hasta cl Lago Titicaca. En Puno nos reunimos con un punado de miembros nativos del lugar; era la primera vez que una Autoridad General hacia eso. Hoy día tenemos dos estacas de Sión en Puno, con presidentes de estaca y obispos llamados de entre su pueblo.

Ahora ya hemos estado en todas las naciones de America del Sur y de America Central y hemos visto milagros con reuniones de 30.000, 40.000 y 50.000 miembros en estadios de futbol; todos ellos Santos de los Ultimos Dias. En cada caso, al retirarnos nos rodeaba una gran multitud que agitaba panuelos en el aire, y habia lagrimas en los ojos de ellos y en los nuestros.

Sólo en Brasil se uniran a la Iglesia aproximadamente 50.000 personas este año. Eso es el equivalente a dieciseis o diecisiete estacas nuevas en sólo doce meses. El Templo de Sao Paulo ya no puede dar cabida a todos los que desean asistir, por lo que estamos construyendo tres nuevos templos en ese país y tendremos que construir otros.

Esos son Santos de los Ultimos Dias firmes y maravillosos en cuyos corazones late el mismo testimonio de Jesucristo y de esta obra que el que late en el de ustedes.

Debermos de construir cientos de centros de reuniones para acomodar las necesidades de este creciente numero de miembros.

Me maravillo al familiarizarme con la historia de esta Iglesia, al darme cuenta de que no hay ninguna ciudad importante de los Estados Unidos o Canada donde no hayan congregaciones de Santos de los Ultimos Dias. Es lo mismo en Mexico, en America Central y en America del Sur; igual sucede en Nueva Zelanda y Australia, en las islas del mar y en Japón, Corea, Taiwan y las Filipinas.

En Europa nuestras congregaciones están en todas partes. iCuan admirable es contemplar que cada día de reposo hay mas de 24.000 barrios y ramas en el mundo en los cuales se ensenan las mismas lecciones y se expresan los mismos testimonios.

Ahora bien, ique sera del futuro?, dque sucedera en los años que están por delante? Se ve prometedor. La gente esta empezando a vernos por lo que somos y por los valores que profesamos. Por lo general, los medios de comunicación nos tratan bien; disfrutamos de buena reputación, por lo cual estamos agradecidos.

Si avanzamos sin perder la visión de nuestra meta, sin hablar mal de nadie, viviendo los grandes principios que sabemos que son verdaderos, la causa del Evangelio avanzar.\en majestad y poder para llenar la tierra. Se abriran las puertas que hoy están cerradas para la predica del Evangelio. El Todopoderoso, si es necesario, hara estremecer a las nacioncs para humillarlas y hacerlas escucllar a los siervos del Dios viviente. Lo que sea necesario se llevara a caho.

Los granes desaffos que enfrentamos y la clave del exito de la obra sera la fe de todos los que se llamen a si mismos Santos de los Ultimos Dfas. Nuestras normas son claras e inequivocas; no es necesario que les pongamos peros; no es preciso que las analicemos por la razón. Están estahlecidas en el Decaiogo escrito por el dedo del Señor en el Monte Sinai; se encuentran en el Sermón del Monte en las palahras del Señor mismo; las encontramos en otras partes de Sus enseñanzas y se encuentran claramente estahlecidas en las palahras de las revelaciones modernas. Desde el principio nos han servido como ntlestro código de conducta, y deben seguir haciendolo.

El futuro sera esencialmente igual al pasado, sólo que mas brillante y mucho mas grande. Debemos seguir tratando de llegar a todo el mundo, ensenando el Evangelio en el hogar y en el extranjero. Un mandato divino descansa pesadamente sobre nuestros hombros; no podemos escapar de el; no podemos evitarlo.

El Señor resucitado declaró a los que amaba: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

“El que creyere y fuere bautizado, sera salvo; mas el que no creyere, sera condenado” (Marcos 1 5-16).

La figura de Moroni en lo alto de muchos de nuestros templos, es un recordatorio constante de la vision de Juan el Revelador: “Vi volar por en medio del cielo a otro angel, que tenia el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda naci(Sn, tribu, lengua y pueblo, “diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de Stl juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:6-7).

No dehen disminuir nuestros esfilerzos de llevar el Evangelio a la gente de la tierra. En el futuro se dehen preparar aun mas hombres jóvenes para salir a servir al Señor. Nuestros actos cristianos deben precederlos y acompanarlos dondequiera que sea necesario. Estoy agradecido por la ayuda humanitaria que hemos podido hacer llegar a los pobres y a los desafortunados. Hoy mismo, hay ninos hambrientos que están comiendo en CDorea del Norte gracias a la ayuda que ustedes han enviado. En un mundo donde existe tanto hambre y sufrimiento, donde la muerte va de la mano con los ninos, debemos continuar y aumentar nuestros esfuerzos, sin permitir que la politica u otros factores detengan la mano benefactora.

Al mirar hacia el futuro, debemos extender la gran obra que se lleva a caho en los templos, tanto para los vivos como para los muertos. Si este puehlo no se puede salvar sin sus muertos, como lo declaró el Profeta José, dehemos entonces hacer posible que muchos mas cumplan esta obra. En la actualidad tenemos cincuenta templos en funcionamiento; necesitamos el doble de esa cantidad y, como lo explique anoche, tenemos un plan para alcanzar esa meta y satisfacer las necesidades de la gente. Aquellos que están en el otro lado, que no están muertos sino vivos en espíritu, se regocijaran y complaceran al despertar y avanzar hacia la “inmortalidad y la vida eterna” (Moisés 1:39).

Pero hay muchas otras cosas que debemos hacer mientras hacemos avanzar la obra a un nuevo y prometedor siglo. Dicho en forma simple, debemos ser mejores Santos de los Ultimos Dias. Debemns ser mejores vecinos; no debemos vivir una existencia aislada en este mundo. Somos parte de toda la humanidad.

Vino un interprete de la ley a Jesús, preguntado: “Maestro, icual es el gran mandamiento en la ley?

“Jesús le dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

“Este es el primero y grande mandamiento.

“Y el segundo es semejante: Amaras a tu prójimo como a ti mismo.

“De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:36-40).

Amemos al Señor, si, con toda nuestra fuerza y poder; y amemos también a nuestro prójimo. Desterremos de nuestra vida cualquier elemento de superioridad sobre los demás. Muchos nos miran con sospechas pensando que sólo estamos interesados en convertirlos. La conversión tiende a ser mas el resultado del amor. Seamos amigables; seamos serviciales; vivamos la regla de oro. Seamos vecinos de quienes se diga: “El o ella era el mejor vecino que he tenido”.

Y a medida que avancemos hacia un futuro maravilloso, existen lo que algunos consideraran como mandamientos menores, pero que son también de suma importancia.

Menciono el Día de Reposo. El Día de reposo del Señor se esta convirtiendo en el día de diversión de la gente. Es un día de golf y de futbol en televisión, de comprar y de vender en nuestras tiendas y mercados. iNos estamos uniendo a la mayoria de los norteamericanos como algunos observadores lo indican? Me temo que así es. iCuan revelador es ver llenos los estacionamientos de las tiendas en domingo en las comunidades en las que predomina la población Santo de los Ultimos Dias!

Nuestra fortaleza para el futuro, nuestra resolución de hacer crecer la Iglesia en todo el mundo se debilitara si violamos la voluntad del Señor en este importante asunto. El lo ha afirmado muy claramente en la antiguedad y nuevamente en las revelaciones modernas. No podemos d esen tender imp unemente lo que El ha dicho.

Debemos observar la Palabra de Sabiduria. Al leer nuestros periódicos, al mirar las noticias en televisión, estas importantes palabras pronunciadas por primera vez en 1833 cobran vida ante nuestros ojos: “Por motivo de las maldades y designios que existen y que existiran en el corazón de hombres conspiradores en los ultimos dias, os he amonestado y os prevengo” (D. y C. 89:4). Cada vez mas, la gente se interesa en la salud. Nosotros nos hemos adelantado al mundo con un código de salud tan simple y fácil de entender. No hace mucho, conoci al doctor James E. Enstrom, de la Universidad de California, en Los Angeles; no es miembro de la Iglesia. El habla con total objetividad; sus estudios indican que, desde el punto de vista de las estadisticas, los Santos de los Ultimos Dias viven aproximadamente diez años mas que la gente de su mismo grupo [de edad].

Quien puede poner un precio a diez años de vida? iQue bendición tan extraordinaria y maravillosa es la Palabra de Sabiduria!

Los reporteros que he conocido simplemente no pueden creer que paguemos el diez por ciento de nuestros ingresos como diezmo. Les cxplico que es un fenómeno espiritual. Pagamos porque somos obedientes al mandamiento del Señor; pagamos porque tenemos fe en Sus generosas promesas. Ensenemos a nuestros hijos, mientras aun sean pequenos, sobre la gran oportunidad y responsabilidad de pagar los diezmos. Si lo hacemos, habra otra generación, y luego otra, que caminara por los senderos del Señor y que sera merecedora de la gran bendicion que promete.

Quizas nuestra mayor preocupación se centre en las familias. La familia se esta desmoronando en todo el mundo. En todas partes se están rompiendo los vinculos tradicionales que unen al padre, a la madre y a los hijos. Tenemos que hacer frente a esto en nuestro propio medio. Hay demasiados hogares destrozados entre los nuestros. El amor que llevó al matrimonio de algun modo se evapora y el odio ocupa su lugar; se quebrantan corazones, los hijos sufren. lNo podemos mejorar? Por supuesto que si. Es el egoismo lo que causa la mayoria de estas tragedias. Si existe la paciencia, si con ahinco se procura la felicidad de nuestro companero, entonces el amor florecera y se fortalecera.

Al m*ar hacia el futuro, veo poco de que entusiasmarme con respecto a la familia tanto en los Estados Unidos como en el mundo. Las drogas y el alcohol están causando grandes estragos que no parecen disminuir. El lenguaje aspero del uno para con el otro, la indiferencia ante las necesidades ajenas, todo parece ir en aumento. Hay tanto abuso infantil; hay tanto abuso del cónyuge; el creciente abuso de los ancianos; todo esto seguira sucediendo y empeorara a menos que exista un reconocimiento serio, una convicción fuerte y ferviente con respecto al hecho de que la familia es un instrumentO del Todopoderoso. Es Su creación; es también la unidad básica de la sociedad.

Levanto una voz de amonestación a nuestro pueblo. Nos hemos acercado demasiado a la forma de ser de nuestra sociedad en este asunto. Por supuesto que hay buenas familias; las hay en todas partes, pero también existen muchas que están en problemas. Esta es una enfermedad que tiene remedio. La receta es simple y maravillosamente eficaz: Es amor; es amor y respeto diario claro y simple. Es una planta tierna que necesita abono, pero que vale todo el esfuerzo que podamos ponerle.

Ahora, para terminar, veo un maravilloso futuro en un mundo muy incierto. Si nos aferramos a nuestros valores, si edificamos sobre nuestro legado, si caminamos en obediencia ante el Señor, si tan sólo vivimos el Evangelio, seremos bendecidos en forma magnifica y maravillosa. Se nos contemplara como un pueblo peculiar que ha encontrado la clave para una felicidad peculiar.

“Y vendran muchos pueblos, y diran: Venid, y subamos al monte de Jehova, a la casa del Dios de Jacob; y nos ensenara sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldra la ley, y de Jerusalen la palabra de Jehova” (Isaias 2:3).

Nuestro pasado ha sido grandioso; maravilloso es nuestro presente y glorioso puede ser nuestro futuro.

iResplandeced en gloria, Sion, lugar de paz!
De miles la morada ditJina tu seras;
arroda tus destellos al mundo en error,
pues entre las tinieblas, Dios es tu protector.

Hemos vislumbrado el futuro, conocemos el camino, tenemos la verdad. Dios nos ayude a avanzar para llegar a ser un puehlo grande y poderoso esparcido sobre la tierra, cuyo numero ascienda a millones, pero todos de una fe, de un testimonio y de una convicción, lo ruego humildemente en el nombre de nuestro gran Redentor y Salvador, aun Jesucristo. Amen.