El Señor bendice a Sus hijos mediante bendiciones patriarcales

Richard D. Allred


“Las bendiciones patriarcales son … similares al mapa de un camino que indica la trayectoria en la que se pueda viajar y los lugares a los que llegaremos si permanecemos en ella.”

Se han preguntado alguna vez que es lo que el Señor desea que hagan con su vida? ¿Han contemplado alguna vez lo que serla de mayor valor para ustedes? ¿Han meditado en lo que la vida tiene reservado para ustedes? Si lo han hecho, no están solos; el preguntarse cual es el propósito de la vida y lo que harán con ella es algo natural.

La Biblia expresa que los patriarcas, bajo inspiración y por la imposición de manos, revelaban a ciertas personas la voluntad del Señor y lo que la vida tenía reservado para ellas.

¿ No hay patriarcas en esta época?

¿ Están los cielos cerrados? ¿Ha cesado la revelación y se limita la comunicación entre el Señor y Sus hijos a los escritos de los Profetas de la antigüedad, tal como se encuentran en la Biblia? ¿Existe la posibilidad de la revelación? ¿Hay alguna fuente divina que de respuesta a las preguntas importantes de la vida?

Atestiguo que tal fuente existe y que esta disponible para ustedes.

Les testifico que hoy en día los cielos están abiertos y que desde la primavera del año 1820, cuando el joven profeta José Smith, hijo, vio al Padre y al Hijo y recibió respuesta a su oración sincera, siempre ha habido uno de los ungidos del Señor en la tierra a través de quien el Señor ha revelado y revela Su palabra.

Les doy testimonio de que el Profeta del Señor para todo el mundo, quien posee todas las llaves pertenecientes a la ultima dispensación, en la actualidad, es Gordon B. Hinckley, Profeta, Vidente y Revelador, y Presidente del reino del Señor aquí en la tierra, es decir, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

Fue por conducto del profeta José Smith que el Señor restauró el sacerdocio y la plenitud del Evangelio, y que “la misma organización que existió en la Iglesia primitiva, esto

es, apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.”, se restauro en estos últimos días (Articulo de Fe No. 6).

Los patriarcas tienen el deber de bendecir a los miembros de la Iglesia: “Las bendiciones patriarcales tienen como fin hacer llegar al recipiente una declaración inspirada de su linaje. También contienen una manifestación inspirada y profética de las posibilidades y misión en la vida de quienes la reciben. Además pueden incluir otras bendiciones, promesas, consejos, amonestaciones y advertencias que el patriarca se sienta inspirado a dar. Debe siempre dejarse bien en claro que la cristalización de todas las bendiciones prometidas depende de la fidelidad de la persona y de los designios eternos del Señor” (Información y sugerencias para patriarcas, 1985, pág. 5).

Las bendiciones patriarcales las obtienen los miembros dignos de la Iglesia, a quienes el obispo recomienda: “Todo miembro digno tiene derecho y debe recibir una bendición patriarcal” (Información, pág. 3).

Tal vez piensen que no son importantes, que están ya entrados en años y que el Señor no tiene bendiciones para ustedes, o quizás hayan cometido un pecado y, a pesar de que se hayan arrepentido, se consideran indignos de una bendición o de recibir una bendición. Si es así, les sugiero que tengan una entrevista con el obispo, que busquen su consejo y que en forma activa y humilde soliciten las bendiciones del cielo.

Les testifico que esas bendiciones son inspiradas y que son revelaciones personales para el recipiente; las bendiciones patriarcales son una guía y son similares al mapa de un camino que indica la trayectoria en la que se pueda viajar y los lugares a los que llegaremos si permanecemos en ella; brindan consuelo, gozo y aliento cuando tenemos la necesidad de mirar, de escuchar y de sentir lo que se encuentra en esas bendiciones a fin de que sigamos adelante en el viaje de la vida, no solos, sino con la compañía del Espíritu de nuestro Padre Celestial.

Una tarde, un patriarca recibió una llamada de una joven madre preocupada por su hija que tenia problemas físicos desde su nacimiento. Esta querida madre le pregunto si sería posible que su hija recibiera una bendición patriarcal, a lo que el contesto que si su hija podía obtener una recomendación del obispo, estaba seguro de que el Señor tenia una bendición para ella. Poco tiempo después, se le dijo al patriarca que el obispo había dado a esta encantadora jovencita la recomendación para recibir la bendición patriarcal.

Se hizo una cita y se dio la bendición, la cual se recibió con agradecimiento. Se le revelo su linaje y recibió una bendición que se adaptaba a sus necesidades y a su singular condición. La vida, los planes y las actitudes cambiaron; se le dijo que al aceptar con alegría los esfuerzos y sacrificios de aquellos que la amaban y que estaban a cargo de su cuidado, ella bendeciría sus vidas, y que aceptara la ofrenda de ellos con amabilidad y buena disposición.

El Señor ama a Sus hijos y desea bendecirles, tal como desea que todos ellos regresen a El y moren en Su presencia por tiempo y toda la eternidad (Moisés 1:39). El Señor esta dispuesto a pronunciar Sus bendiciones sobre aquellos que lo aman y que guardan Sus mandamientos.

Es mi sincera oración que todos los que deseen una bendición de la mano del Señor vivan dignos a fin de que la obtengan y que nosotros, que hemos recibido una bendición patriarcal, vivamos de tal manera que seamos dignos de las bendiciones que nos han sido reveladas por conducto del siervo del Señor, el patriarca. Lo ruego humildemente, en el nombre de Jesucristo. Amén.