La aplicación universal del Evangelio

J. Kent Jolley


“El Evangelio de Jesucristo tiene una aplicación universal. Desde el principio fue establecido para bendecir la vida de todos, sin excepción.”

Sería desagradecido si en esta ocasión no expresara mi profundo agradecimiento por las bendiciones que disfruto debido a lo que otras personas han hecho por mi.

Todos los días, mis oraciones personales no parecen estar completas sin las expresiones sinceras de gratitud hacia mi Padre Celestial por mi Salvador: el Salvador de toda la humanidad, quien venció al mundo y dio Su vida a fin de que pudiésemos vivir y labrar nuestra salvación individual.

También estoy agradecido por José Smith, quien nunca dio paso atrás a su llamamiento como el Profeta de la Restauración y todo lo que esta implicaba. John Taylor escribió: “José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho mas por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha vivido en el” (D. y C. 135:3).

También he sido bendecido mediante los esfuerzos de muchas otras personas. Estoy agradecido por mis antepasados, sin cuya fe y sacrificio yo no estaría aquí. Estoy agradecido por mi madre, quien es mi heroína. Ahora, a sus 88 años, ella continua siendo un ejemplo de industriosidad y de tenacidad en el Evangelio. Durante los años de mi adolescencia, me crié en un hogar con sólo uno de los padres. Que el Señor los bendiga y sostenga a ustedes, maravillosos padres y madres solos, que tienen que llevar tan pesada carga. Sus nombres serán bendecidos para siempre.

Además, estoy agradecido por mi dulce compañera Jill, a quien tanto quiero. Ella siempre ha sido un ejemplo de fe inquebrantable que ha permanecido a mi lado como compañera igual, así como una influencia de apoyo. De igual manera, nuestros siete hijos nos han traído gozo y alegría por medio de su ejemplo y constante unidad familiar.

El Evangelio Se Aplica A Todas Las Personas

El Evangelio de Jesucristo tiene una aplicación universal. Desde el principio, fue establecido para bendecir la vida de todos, sin excepción. Con relación a esto, el apóstol

Pedro dijo: “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hechos 10:34-35).

El presidente N. Eldon Tanner, quien fue miembro de la Primera Presidencia, enseñó: “No importa el país, el clima ni las condiciones, el Evangelio de Jesucristo se aplica a todos de la misma manera. Es un estilo de vida que cada uno puede aceptar y, si se lo vive, traerá mas gozo, éxito y felicidad que cualquier otra cosa del mundo” (“Christ’s Worldwide Church”, Ensign, julio de 1974, pág. 6).

Estoy agradecido porque el Evangelio se aplica a todas las personas no importa donde vivan o de que nivel provengan. Yo serví en la misión en Sudamérica hace mas de 40 años, cuando la obra era lenta y a veces desalentadora. Ahora, al volver a esa gran parte del continente a cumplir con mi actual asignación, me maravillo de la forma en que el Señor la ha bendecido y de lo que El esta haciendo para poner el Evangelio al alcance de todos, sin importar sus circunstancias. Sudamérica esta llenándose de estacas y templos.

Todos Pueden Comprender El Evangelio

La sencillez del Evangelio se relaciona con su aplicación universal. Con la ayuda del Espíritu Santo, cualquier persona sincera puede comprender el Evangelio fácilmente y recibir, en forma personal, sus grandes bendiciones. El Salvador enseñó: “… el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviara en mi nombre, el os enseñará todas las cosas, y os recordara todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

Hace algunos años, la hermana Jolley y yo concluimos la asignación en la que yo presidía una misión en el sur de Texas. Los misioneros que tuvimos allá adoptaron de todo corazón el concepto del “esfuerzo

equilibrado” de la obra misional, el cual consiste en encontrar, enseñar, bautizar y hacer todo lo posible por retener a los nuevos conversos, y dedicar varias horas a la semana a trabajar entre los miembros menos activos. Nuestros misioneros, como los demás misioneros de todo el mundo, fueron grandes obreros en la edificación del reino.

Cuando mi esposa y yo regresamos a nuestro barrio de Idaho, yo iba resuelto a poner en practica lo que había predicado mientras estuve en el campo misional. Por lo tanto, le pedí al obispo que me diera la asignación de ser el maestro orientador de algunas maravillosas familias que no gozaban de las bendiciones de la plena actividad en la Iglesia. El respondió rápidamente al asignarme a seis de esas familias especiales.

Después de varias visitas a una de esas familias, le hice un desafío al padre -quien había estado menos activo durante casi 40 años -de volver a participar activamente en la Iglesia y participar en las clases de preparación para el templo. El respondió: “Esa clase de cosas me son muy difíciles de comprender”. Me sentí frustrado por la respuesta y me sentí mal de que creyera que no podía abrazar el Evangelio porque era muy difícil de entender; pero yo sabia que las verdades del Evangelio son para todos y que todos podemos entenderlas por medio de la oración sincera y del estudio de las Escrituras. De modo que las visitas subsiguientes las pasamos hablando acerca de las cosas sencillas y hermosas del Evangelio.

Con paciencia y perseverancia, nuestras visitas se hicieron mas placenteras y mas espirituales. Desarrollamos una amistad genuina. A medida que pasó el tiempo, era obvio que el si podía entender los principios del Evangelio, lo cual hizo muy feliz a su esposa, y fortaleció la unidad de su matrimonio. Hoy día. ellos asisten a la Iglesia con regularidad, han entablado amistad con todos los miembros y están preparándose para * al templo. Tuvimos experiencias similares con otras familias. El Señor nos bendice como a esas maravillosas familias cuando hacemos el esfuerzo adicional por compartir esas sencillas verdades con ellos.

Nuestro propio estudio dedicado del Evangelio nos demostrara cuan sencillos, puros y universales son sus preceptos. Santiago escribió: “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:11).

El Testimonio Del Evangelio

Estoy agradecido por la belleza y la sencillez del Evangelio y les testifico que es verdadero y fácil de comprender.

Testifico que el Evangelio se aplica a todas las personas: el sabio como el inculto; el rico y el pobre; el anciano y el joven, no importa dónde se encuentren en la tierra.

Testifico solemnemente que el Evangelio trae paz en un mundo lleno de dificultades. Como el Salvador enseñó: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27)

Testifico también que Jesucristo es el autor y la fuente de origen del Evangelio. El esta a la cabeza de esta Iglesia, la cual es para todos; no se excluye a nadie. El presidente Gordon B. Hinckley es en la actualidad el Profeta del Señor para guiarnos. No hay duda en mi mente en cuanto a la veracidad de estas cosas. En el nombre de Jesucristo. Amen.