El Profeta Viviente, Nuestra Fuente De Doctrina Pura

C. Oaks


“La Iglesia esta fundada en la revelación continua al profeta actual y viviente”.

Sólo dos años antes de su muerte, el profeta José Smith publicó los Artículos de Fe. El noveno Articulo de Fe dice: “Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aun revelara muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” (Artículo de Fe N° 9). En esta oportunidad, hablare sobre la frase final: “[Él] aun revelara muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios”. Este principio de la revelación continua es una parte esencial del reino de Dios.

En el cuarto y quinto versículos de la sección 21 de Doctrina y Convenios, el Señor declara a los miembros de la Iglesia la obligación que tienen de prestar atención a la guía de Su profeta:

“Por tanto, vosotros, es decir, la iglesia, daréis oído a todas sus palabras y mandamientos que os dará según los reciba, andando delante de mí con toda santidad;

“porque recibiréis su palabra con toda fe y paciencia como si viniera de mi propia boca”.

El profeta José Smith tradujo el Libro de Mormón y recibió las revelaciones que establecieron los cimientos de la Iglesia restaurada. Al presentir su propia muerte, se apresuró a conferir al Quórum de los Doce todas las llaves del sacerdocio. Wilford Woodruff nos dice: “Y así, dirigiéndose a los Doce, [José] exclamó: ‘Sobre sus hombros descansa el reino, y deben fortalecer sus hombros y soportarlo, porque hasta ahora lo he hecho yo, pero ahora la responsabilidad recae en ustedes’ “ (Times and Seasons,: 698).

La revelación y la guía de los cielos no terminó con el fallecimiento de José Smith; “muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” se han revelado por medio de los que lo han sucedido como Presidentes de la Iglesia. El presidente Spencer W. Kimball nos dijo:

“Desde aquel día memorable de 1820, hemos continuado recibiendo Escritura adicional, incluyendo las esenciales y numerosas revelaciones que fluyen en una corriente sin fin, desde Dios a Sus profetas en la tierra …

“Con estos registros sagrados ya publicados [se refería a nuestros cuatro libros canónicos], muchos pensaran que el ‘día de los profetas’ ha llegado a su fin. Mas no es así, y testificamos al mundo que la revelación continua y que los archivos de la Iglesia contienen toda la que se recibe mes a mes y día a día. También testificamos que, desde que se organizó La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días en 1830, ha habido y siempre habrá en esta tierra un profeta, reconocido por Dios y por su pueblo, que continuará interpretando la voluntad del Señor” (“La palabra del Señor a Sus profetas”, Liahona, octubre de 1977, pág. 65).

Tenemos a nuestra disposición grandes cantidades de material histórico escrito, incluso sermones dados por los primeros lideres de la Iglesia, que nos dan información que nos ayudan a entender los primeros acontecimientos de la Restauración y la situación existente en aquellos días. Este año hemos tenido el privilegio de estudiar las enseñanzas del profeta Brigham Young tanto en las reuniones del sacerdocio como en las de la Sociedad de Socorro. Existen una continuidad y una concordancia prodigiosas entre esas enseñanzas y las de nuestros profetas más actuales.

A medida que las normas y los procedimientos de la Iglesia se perfeccionan por medio de la revelación y la inspiración continuas, hay quienes se molestan por cualquier cambio. Hay algunos que literalmente buscan con afán situaciones en las que los líderes o los miembros anteriores de la Iglesia hicieron declaraciones que no concuerdan completamente con nuestra forma de entender ni con las practicas de hoy día. La actitud de algunos es que cualquier cosa que provenga de tiempos pasados tiene que ser más correcta.

Quisiera expresar las siguientes ideas sobre este asunto: (1) Algunos de los procedimientos de la Iglesia no se desarrollaron totalmente durante los primeros tiempos de esta dispensación y los han ampliado y aclarado los profetas posteriores. (2) Nuestra creencia absoluta en la revelación continua que recibe el profeta viviente es nuestra protección con respecto a la doctrina falsa.

El presidente Harold B. Lee habló de una experiencia que se relaciona con esto:

“Hace años, siendo un joven misionero, visite Nauvoo y Carthage con mi presidente de misión y tuvimos una reunión de misioneros en la celda de la prisión donde encontraron la muerte José y Hyrum Smith. El presidente de misión relató los acontecimientos históricos que llevaron al martirio y luego terminó con esta importante declaración: ‘Cuando asesinaron al profeta José Smith, hubo muchos santos que murieron espiritualmente con José’. Lo mismo sucedió a la muerte de Brigham Young, y cuando murió John Taylor. Por ejemplo, ¿tienen mas autoridad las revelaciones dadas a John Taylor que las que recibe hoy día nuestro Presidente y Profeta actual? Algunos miembros murieron espiritualmente con Wilford Woodruff, con Lorenzo Snow, con Joseph F. Smith, con Heber J. Grant, con George Albert Smith. Hay algunas personas en la actualidad que están dispuestas a creer a alguien que murió y que ya no esta mas entre nosotros y a aceptar sus palabras como si tuvieran mas autoridad que las palabras de una autoridad que vive hoy día” (Stand Ye in Holy Places, 1974, pág. 153).

El presidente Lee amplió el tema al contar la respuesta que dio a un hombre que estaba molesto por una nueva norma de la Iglesia que difería de una establecida en la época de José Smith. Le dijo al hermano que cuestionaba el cambio:

“¿Ha pensado alguna vez que lo que era contrario al orden de los cielos en 1840 puede no ser contrario al orden de los cielos en 1960? El no había pensado en eso. Nuevamente había seguido a un profeta muerto y había olvidado que existía un profeta viviente en la actualidad. De ahí la importancia de hacer hincapié en la palabra viviente” (Stand Ye in Holy Places, pág. 153).

En resumen, la Iglesia esta fundada en la revelación continua al profeta actual y viviente. Se han revelado “muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” y quedan mas todavía por revelarse mediante el profeta viviente. A partir de José Smith y siguiendo con sus sucesores como Presidentes de la Iglesia, el continuo caudal de revelación ha perfeccionado nuestro entendimiento del Evangelio. La comprensión de las doctrinas se enseña en forma mas completa en la Iglesia hoy día que en cualquier otra época de esta dispensación. De esto doy testimonio, en el nombre de Jesucristo. Amen.