Generaciones entrelazadas con amor

Por el élder Russell M. Nelson

Del Quórum de los Doce Apóstoles


Por el élder Russell M. Nelson
Nuestros anhelos innatos por tener conexiones familiares se hacen realidad cuando nos entrelazamos con nuestros antepasados mediante las ordenanzas sagradas del templo.

La correspondencia que recibimos en Pascua o en Navidad proporciona recuerdos reconfortantes de amigos y parientes queridos. Algunos de esos mensajes van acompañados de preciadas fotografías de familiares. Aquí hay una que, me llamó mucho la atención.

Ella es una de nuestras bisnietas. La llamaré “Querida Ruby”. Esta fotografía me recuerda a su madre cuando más o menos tenía la misma edad. De mis archivos saqué esta foto de una de nuestras nietas, la madre de “Querida Ruby”.

Le tomé esta foto a la madre de “Querida Ruby” hace unos 29 años. Sus ojos aún son azules.

Me vinieron a la mente caros recuerdos de hace medio siglo cuando la abuela de “Querida Ruby”, una de nuestras hijas, era en ese entonces el miembro más nuevo de nuestra familia. Ésta es una fotografía de ella cuando era bebé. Ahora, ella es una abuela amorosa y yo soy el bisabuelo de “Querida Ruby”. (No les mostraré mi fotografía de bebé; eso no ayudará.) Estas fotografías sugieren el amor que entrelaza a nuestras cuatro generaciones.

Cuando pienso en el amor que siento por cada miembro de nuestra familia, percibo, en cierto grado, el amor que nuestro Padre Celestial tiene por Sus hijos. Mientras que la familia está siendo atacada por el mundo, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días proclama, fomenta y protege la verdad de que la familia es fundamental en el plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos. La familia: Una proclamación para el mundo y nuestros amplios esfuerzos en historia familiar son sólo dos evidencias de cómo esta Iglesia brinda esperanza y ayuda a la sagrada institución de la familia.

Enseñamos que el amor de Dios por Sus hijos es infinito. Sin importar la raza, la nacionalidad o el sexo, Él los ama a todos1. Él lo ha hecho desde el principio y continuará haciéndolo. Él invita a todos a obtener la exaltación eterna para sus respectivas familias. Su obra y Su gloria es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna —la exaltación— de Sus hijos2. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”3.

La expiación de Su Hijo Amado hizo posible que ambos objetivos del Padre fueran cumplidos. Sin la Expiación, no habría inmortalidad. Sin la Expiación, no habría regreso a la presencia del Padre y no habría continuación de la familia más allá de la tumba.

Debido a la Expiación, cada hijo de Dios que obedezca Sus leyes eternas puede lograr estas bendiciones supremas. A lo largo de las épocas, muchos de Sus hijos han tenido acceso a esas bendiciones del Evangelio, pero muchos otros no lo han tenido. Antes de la fundación del mundo, nuestro Padre Celestial instituyó la ordenanza del bautismo para quienes hubieran muerto sin el conocimiento del Evangelio4. Él ama a esos hijos también.

Además, Él proporcionó una vía para que ellos fueran parte de una familia eterna. Todo ser humano que viene a la tierra es el producto de generaciones de padres. Tenemos un anhelo natural de conectarnos con nuestros antepasados. Ese deseo mora en nuestros corazones, sin importar la edad.

Consideremos las conexiones espirituales que se establecen cuando una joven ayuda a su abuela a ingresar información de la familia en una computadora o cuando un joven ve el nombre de su bisabuelo en un registro de censo. Cuando nuestro corazón se vuelve a nuestros antepasados, algo cambia dentro de nosotros; nos sentimos parte de algo más grande que nosotros mismos. Nuestros anhelos innatos por tener conexiones familiares se hacen realidad cuando nos entrelazamos con nuestros antepasados mediante las ordenanzas sagradas del templo.

Debido a la importancia de esta obra, la Iglesia ha edificado templos más cerca de la gente5, y la investigación de historia familiar se ha facilitado como nunca se había hecho antes. Los métodos para encontrar nombres y prepararlos para las ordenanzas del templo también están mejorando. En la conferencia de octubre de 2005, el presidente Gordon B. Hinckley anunció un emocionante paso hacia adelante en la obra de historia familiar y del templo. Él dijo: “Uno de los aspectos más complicados de nuestra actividad en el templo es que, al tener cada vez más templos… por la tierra, hay una duplicación de trabajo en la obra vicaria… Por ese motivo, desde hace un tiempo, nos hemos embarcado en una tarea muy difícil… la solución consiste en recurrir a una tecnología computarizada compleja”6.

Desde entonces, no sólo la duplicación se ha reducido, sino que los procedimientos se han simplificado, de manera que prácticamente todo miembro de la Iglesia puede participar en la obra del templo y de historia familiar. Han quedado atrás los días en que esta obra sagrada se efectuaba sólo por especialistas. Sin importar su situación, ustedes pueden hacer de la historia familiar una parte de su vida ahora mismo. Los niños de la Primaria pueden dibujar un árbol genealógico familiar; los jóvenes pueden participar en bautismos vicarios; éstos también pueden ayudar a la generación de personas mayores a trabajar con computadoras. Los padres pueden relatar historias de su vida a su posteridad. Los miembros adultos dignos pueden tener una recomendación para el templo y efectuar las ordenanzas del templo a favor de sus propios familiares.

El profeta José Smith dijo: “La responsabilidad mayor que Dios ha puesto sobre nosotros en este mundo es ocuparnos de nuestros muertos”7. La nueva tecnología hace que sea más fácil que nunca cumplir con esa responsabilidad. La obra del templo y de historia familiar ahora se facilita mediante un sistema conocido como el “nuevo FamilySearch8. Este sistema de internet ayuda a los miembros a localizar a sus antepasados, a determinar qué obra de las ordenanzas se necesita efectuar por ellos y a preparar los nombres para el templo. Se puede acceder a él desde el hogar, desde un centro de historia familiar9 o desde cualquier sitio donde haya internet. Los pasos son fáciles de seguir10.

Primero deben localizar a las personas por quienes desean efectuar la obra del templo.

Después, deben imprimir un formulario de Solicitud de ordenanzas familiares. Ese documento les proporciona la información que el templo va a necesitar y elimina la necesidad de llevar discos de computadora con ustedes.

Con el formulario de Solicitud de ordenanzas familiares se imprimen las tarjetas de las ordenanzas en el templo. Después que se efectúe una ordenanza, se registra y se ingresa en el nuevo FamilySearch ese mismo día.

Ahora bien, ¿qué sucede con las personas que no tengan acceso a una computadora o que prefieran no utilizar esa tecnología? ¡No se preocupen! Den un paso a la vez; comiencen en el hogar. Empiecen con una caja de cartón vacía, como lo sugirió el presidente Boyd K. Packer11. En la caja, pongan datos importantes acerca de ustedes y de su familia. Añadan datos recopilados por otros familiares. Entonces consigan la ayuda de un consultor de historia familiar de su barrio o rama. El nuevo FamilySearch permite al consultor efectuar todas las funciones de computadora en lugar de ustedes, incluso preparar los nombres para el templo. Aproximadamente 60.000 consultores prestan servicio por el mundo. Uno de ellos, de su barrio o rama, puede ser de gran ayuda para ustedes.

El sistema nuevo FamilySearch cambia la dinámica de la obra de historia familiar al facilitar la creación de un cuadro genealógico común. En el pasado, una persona trabajaba en forma separada y guardaba sus propios registros de familia. A menudo, uno trabajaba en ello sin saber qué estaban haciendo otros miembros de la familia. Ahora, cada persona puede contribuir información mientras coordina con los demás al elaborar su árbol genealógico familiar.

Aunque el nuevo FamilySearch es un paso gigantesco hacia adelante, es sólo un paso. Hay mucho trabajo por delante. Debido a que el sistema facilita acceso a la información que se envió a la Iglesia durante muchas décadas, desde diferentes fuentes de información, el nuevo FamilySearch puede exponer datos repetidos o errores que no se habían previamente reconocido. Esta función es especialmente útil para quienes tengan antepasados pioneros. Las duplicaciones y los errores se deben corregir, y no hay nadie mejor para hacerlo que cada persona por su propia familia.

Puede que sientan frustración al trabajar en medio de esos desafíos. Permítanme asegurarles de que sus inquietudes se entienden bien. La Iglesia, bajo el inspirado liderazgo del presidente Thomas S. Monson, está trabajando diligentemente para ayudarlos a resolver esos problemas. Juntos estamos esforzándonos para organizar el árbol genealógico familiar para todos los hijos de Dios. Ésta es una enorme empresa con enormes recompensas.

Ésta es una obra gozosa. Miren la fotografía de estos nuevos conversos realizando la obra del templo por sus familiares. Estos queridos santos son de la Estaca Ilopango, San Salvador, El Salvador, y están asistiendo al Templo de la Ciudad de Guatemala por primera vez. En sus manos tienen sus propias tarjetas del templo, cada una con el nombre de un familiar fallecido por el cual han efectuado un bautismo vicario.

Para que los esfuerzos de historia familiar de la Iglesia tengan éxito, la dirección y el liderazgo del sacerdocio son esenciales. Los líderes enseñan y testifican acerca de la doctrina sobre la cual se basa esta sagrada obra12. Ellos extienden llamamientos y se aseguran de que haya instrucción disponible13. Ven la actividad del templo y de historia familiar como un medio de elevar el espíritu de su barrio, fortalecer las raíces espirituales de los nuevos conversos y bendecir la vida de todos los miembros.

Aunque la obra del templo y de historia familiar tiene el poder para bendecir a los que están más allá del velo, tiene el mismo poder para bendecir a las personas que están vivas. Tiene una influencia refinadora en aquellos que participan de ella. Éstos literalmente están ayudando a exaltar a su familia.

Somos exaltados cuando podemos morar juntos con todos nuestros familiares en la presencia del Dios Todopoderoso. El profeta José Smith previó nuestro deber: “…está a punto de llegar el gran día del Señor”, dijo él. “Ofrezcamos, pues, como iglesia y como pueblo, y como Santos de los Últimos Días, una ofrenda al Señor en rectitud; y presentemos en su santo templo… un libro que contenga el registro de nuestros muertos, el cual sea digno de toda aceptación”14.

La preparación de ese registro es nuestra responsabilidad individual y colectiva. Al trabajar juntos, podemos hacerlo digno de toda aceptación del Señor. Ese registro permite que se efectúen las ordenanzas y que sean aceptadas por nuestros antepasados fallecidos, si ellos así lo deciden. Esas ordenanzas pueden llevar la libertad a los cautivos que están del otro lado del velo15.

Nuestros hijos, nietos, “Querida Ruby” y todos nuestros demás bisnietos están entrelazados con amor. También están entrelazados con amor con sus antepasados. Esos eslabones, unidos mediante sagradas ordenanzas, conducen a nuestras familias a la exaltación16. Que esa meta sagrada pueda lograrse para cada uno de nosotros, es mi oración, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Mostrar las referencias

  1.  

    1. Véase 1 Corintios 12:13; Gálatas 3:28; 2 Nefi 26:33.

  2.  

    2. Véase Moisés 1:39.

  3.  

    3. Juan 3:16.

  4.  

    4. Véase Doctrina y Convenios 124:33.

  5.  

    5. El presidente Thomas S. Monson dijo recientemente que el 83 por ciento de los miembros de la Iglesia viven a unos 320 kilómetros de un templo (véase “Bienvenidos a la conferencia”, Liahona, noviembre de 2009, pág. 4).

  6.  

    6. Gordon B. Hinckley, “Discurso de apertura”, Liahona, noviembre de 2005, pág. 6.

  7.  

    7.  Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 507.

  8.  

    8. En la actualidad está disponible en español, alemán, francés, inglés y portugués. Estará disponible en chino, coreano y japonés más adelante este año.

  9.  

    9. Tenemos más de 4.000 centros de historia familiar en el mundo.

  10.  

    10. Si tienen acceso a una computadora, vayan a new.familysearch.org. Para inscribirse por primera vez, se requerirá su número de cédula de miembro y la fecha de nacimiento. Esta información se puede solicitar al secretario de barrio o rama. Una vez que hayan entrado en el sistema, pueden verificar que la información de sus antepasados se encuentre en el sistema y ver qué ordenanzas del templo se necesitan. Pueden encontrar antepasados que no conozcan y agregarlos a su árbol genealógico. Impriman un formulario Solicitud de ordenanzas familiares para llevar al templo y así abrir el camino para que se efectúen las ordenanzas necesarias.

  11.  

    11. Véase Boyd K. Packer, “Su historia familiar: Cómo empezar”, Liahona, agosto de 2003, págs. 12–17.

  12.  

    12. Bajo la dirección de la presidencia de estaca, se asigna a uno o más miembros del sumo consejo para supervisar la obra del templo y de historia familiar en la estaca. A nivel de barrio o rama, el líder del grupo de sumos sacerdotes o el presidente del quórum de élderes guían el camino. Hay muchos recursos disponibles, impresos y en línea, para ayudar a los consultores de historia familiar y a los líderes del sacerdocio a cumplir con sus deberes.

  13.  

    13. Otros nuevos recursos útiles son la Guía para los miembros sobre la obra del templo y de historia familiar (artículo Nº 36795 002), y Guía para el instructor sobre la obra del templo y de historia familiar (artículo Nº 35804 002) y el DVD de ese curso. Esas guías se pueden bajar de internet, verlas en línea en lds.org o pedirlas por medio de los Servicios de Distribución.

  14.  

    14. Doctrina y Convenios 128:24.

  15.  

    15. Véase Isaías 61:1; Lucas 4:18; Doctrina y Convenios 138:18, 31, 42.

  16.  

    16. Véase Doctrina y Convenios 128:18.