Manual 2:
Administración de la Iglesia

Las familias y la Iglesia en el plan de Dios

 

1.1 El plan de Dios el Padre para Su familia eterna

 1.1.1

La familia premortal de Dios

La familia es ordenada por Dios. Es la unidad más importante que hay en esta vida y en la eternidad. Aun antes de nacer en la tierra formábamos parte de una familia. Cada uno de nosotros “es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales” con “una naturaleza y un destino divinos” (“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, véase Liahona, octubre de 1998, pág. 25). Dios es nuestro Padre Celestial y vivimos en Su presencia como parte de Su familia en la vida premortal. Allí aprendimos nuestras primeras lecciones y se nos preparó para la vida mortal (véase D. y C. 138:56).

 1.1.2

El propósito de la vida mortal

Debido al amor que Dios tiene por nosotros, Él preparó un plan que incluía el venir a la tierra, donde recibiríamos un cuerpo y seríamos probados a fin de que pudiéramos progresar y llegar a ser más como Él. A este plan se le llama “el plan de salvación” (Alma 24:14), “el gran plan de felicidad” (Alma 42:8) y “el plan de redención” (Alma 12:25; véanse también los versículos 26–33).

El propósito del plan de Dios es conducirnos a la vida eterna. Él declaró: “Ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). La vida eterna es el mayor de los dones de Dios para Sus hijos (véase D. y C. 14:7); es la exaltación en el grado más alto del reino celestial. Por medio del plan de salvación podemos recibir esta bendición de regresar a la presencia de Dios y recibir una plenitud de gozo.

 1.1.3

La expiación de Jesucristo

Para lograr la exaltación en el reino de Dios debemos superar dos obstáculos de la vida terrenal: la muerte y el pecado. Puesto que no podemos superar dichos obstáculos por nosotros mismos, nuestro Padre Celestial envió a Su Hijo Jesucristo, para ser nuestro Salvador y Redentor. El sacrificio expiatorio del Salvador hizo posible que todos los hijos de Dios vencieran la muerte física, resucitaran y recibieran la inmortalidad. La Expiación también hizo posible que quienes se arrepientan y sigan al Señor venzan la muerte espiritual, regresen a la presencia de Dios para morar con Él y reciban la vida eterna (véase D. y C. 45:3–5).

 1.1.4

La función de las familias en el plan de Dios

Como parte del plan de nuestro Padre Celestial, nacimos en una familia. Él estableció las familias para traernos felicidad, ayudarnos a aprender principios correctos en un ambiente amoroso y prepararnos para la vida eterna.

Los padres tienen la responsabilidad esencial de ayudar a sus hijos a prepararse para regresar al Padre Celestial, y cumplen con dicha responsabilidad al enseñarles a seguir a Jesucristo y a vivir Su evangelio.

 1.1.5

La función de la Iglesia

La Iglesia proporciona la organización y los medios para la enseñanza del evangelio de Jesucristo a todos los hijos de Dios. Proporciona la autoridad del sacerdocio para administrar las ordenanzas de salvación y exaltación a todo el que sea digno y esté dispuesto a aceptarlas.